Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
La verdadera historia de Romeo y Julieta (III)
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Y al cabo de nueve meses nació mi primogénita, Rosanna, una niña preciosa de ojos azules, piel morena y vivaracha, que muy pronto se ganó el cariño y la simpatía de todo el condado. Poseía una dulzura innata que hacía que te sintieras bien sólo mirándola, su rostro y su expresión eran todo bondad. Me propuse educarla como a una verdadera dama pero preparándola, al mismo tiempo, para saber enfrentarse a los reveses de la vida, y a decidir su futuro por sí misma. Tuvo muchos pretendientes y acabó casándose con un rico comerciante del que se enamoró perdidamente. Tres nietos me ha dado ya.

Después de ese primer parto vinieron otros tres:

Valentino, el vivo retrato de su padre, fue el segundo. Eligió también el camino de las armas y no le fue mal escalando posiciones en el seno del ejército hasta convertirse en la mano derecha del conde en materia de defensa. Así fue como logró casarse con la heredera de una de las familias de más abolengo de la ciudad y, aunque salió mujeriego y amante de todos los placeres, siempre fue discreto, buen esposo y padre.

Al poco tiempo nació Pietra, morena, de penetrantes ojos oscuros y un carácter del demonio. No sé a quien salió esta hija mía y aunque me dio muchos disgustos, no puedo dejar de sentirme orgullosa de ella. Era bien pequeña y ya se peleaba con su hermano sin darse jamás por vencida. Es tozuda, perseverante, inteligente e indómita. Ya supondrás que con un carácter así no le fuese fácil encontrar marido y tampoco ella parecía tener prisa por desposarse. Pero cuando ya todos pensábamos que se iba a quedar soltera y Romeo trataba, sin ninguna fortuna, de convencerla para que aceptase como esposo a un artesano herrero muy apreciado, apareció un viudo ya maduro, primo del conde, que se instaló en la ciudad para hacerse cargo de algunas de las propiedades de su pariente. Este noble tenía dos hijos pequeños y buscaba a una mujer instruida y con carácter que se ocupase de ellos. Pietra, sin decir ni una palabra a nadie, se presentó en la mansión para ofrecer sus servicios. No tardaron ni un año en casarse y mi hija se convirtió en la mejor esposa que puedas imaginar… realmente, el amor hace milagros.

Y por último vino al mundo Giovanni.

Giovanni no es hijo de Romeo, es el fruto de un amor apasionado con un pintor de la corte llamado Marcelo. No te escandalices, querida amiga, ya ves que yo no siento ningún pudor en contártelo, ya que enamorarme de ese hombre fue lo mejor que me deparó la vida. En aquel tiempo, poco o nada quedaba ya del gran amor que Romeo y yo nos profesábamos. Él era un desconocido que venía a casa muy de tarde en tarde, un hombre tosco que había perdido sus buenas maneras, acostumbrado como estaba a tratar tan sólo con rudos soldados, caballos y prostitutas. No sé si en este orden. Por el contrario, yo vivía rodeada de personas elegantes y cultas. Trabajaba, trabajé mucho todo ese tiempo, y formé junto con Estela un pequeño taller en el que empleábamos a algunas muchachas que apuntaban maneras y destreza en el arte del bordado. Y así, podíamos dedicar parte de nuestro tiempo a hacer vida social, siendo ya recibidas y consideradas como iguales por las familias más influyentes. Acudíamos al teatro, a la ópera, y a las reuniones y tertulias privadas en las que se hablaba sobre arte y cultura.

Fue en una de estas tertulias cuando me presentaron a Marcelo. Me quedé tan impresionada que temblaba como una hoja, empecé a tartamudear y mi rostro se tornó rojo como la grana. Cómo nos reíamos, pasados los años, al recordar ese momento. Me enamoré, Annabella, me enamoré como una criatura. Él hacía brincar mi corazón con sólo mirarme. Fuimos amantes hasta su muerte, hace ahora tres años y… le echo tanto de menos que desde entonces he perdido las ganas de vivir…

(continuará)
 
Comentario:
Estás perdonado querido Pablo, yo seguiré aqui para que recibir encantada tu visita cuando quieras.
Un beso.
Des.
 
Comentario:
Pues no tengo perdón por no hacer hueco y venir a leer estas cosas de vez en cuando, la verdad.
No