Conozca usted el mundo

Hoy he ido al teatro. He comprado un bono para tres representaciones de la nueva temporada el Teatro El Musical del Cabanyal. Está muy bien de precio: 30€, tres obras distintas.
A la que hoy he asistido (era el último día de representación) se titula: "Conozca usted el mundo", autora: Lluïsa Cunillé, dirigida por Paco Zarzoso y como reparto de actores: Lola López, Rosa López, Victoria Enguídamos y Paco Zarzoso.
La tragicomedia transcurre en un hotelucho de una pequeña ciudad, en la que los protagonistas en tres habitaciones contiguas mantienen conversaciones a través de las finas paredes que les separan. Como no se conocen, se inventan historias que nada tienen que ver con la realidad de sus vidas. Me recordó lo que ocurre con este nuevo medio de comunicación que es internet.
Así, la cantante de ópera que viaja de ciudad en ciudad cantando en la calle para sobrevivir, y que abandonó a su marido y una casa con jardín, les cuenta que va a debutar en la Scala de Milán. En la habitación de al lado, una ferroviaria obsesionada por un fatal accidente ocurrido cuando conducía un tren por culpa de los pasos a nivel sin barreras, se inventa que está dando la vuelta al mundo, ayudada por una guía que acaba de comprar "Conozca usted el mundo", se llama, cuando la realidad es que ha ido a esa ciudad para dejar al cuidado de su hermana, un periquito que siempre la acompaña, mientras ella va a su nuevo destino como maquinista en un tren de corto recorrido en Zurich. El tercero, es un especialista en cine que se encuentra allí rodando una película de vaqueros y que les dice ser el joven protagonista del western y que tiene además una preciosa novia belga. En realidad, todo le parece un asco (es una frase que repite a menudo).
La única forma de salir de la ciudad es en un expreso que pasa a medianoche en días alternos y los tres se vuelven a encontrar en la estación sin saber que son los mismos que compartieron hotel.
También aparecen en la obra: el fantasma de María Callas, una india extra de cine, y la hermana de la ferroviaria que no es otra que la jefa de estación.
Muy buenos los montajes con imágenes sobre el telón blanco, tras del cual se desarrollan todas las escenas en las habitaciones del hotel, dotándolas de una especie de neblina muy apropiada. Digna también de destacar, la música y las dotes para el canto que demuestra la actriz que hace el papel de cantante de ópera.
----------------------------------------------------------------------------------------
Llego a casa. Me da la bienvenida el sonido conocido del televisor, que como cada domingo da cumplida información de los resultados de los partidos de la liga de fútbol.
¿Qué tal el teatro, cariño? ¿te has divertido? ¿fue buena la obra? ¿de qué iba la historia?... JA.
La pregunta, en realidad, fue: ¿Qué hay de cena?.
Fuí a la cocina sin responder, preguntádome tan sólo: ¿cuesta tanto mostrar un poquito de atención por los intereses de los demás? ¿es que yo no pregunto si ganó tal o cual equipo, si se lesionó fulanito, o si la película de vaqueros valió la pena? Lo confieso: no me importa una mierda todo eso, pero sí me importa y me interesa si los demás disfrutan con ello.
Mi último pensamiento mientras me disponía a preparar la cena, fue parecido al del pobre especialista de cine: "La vida, a veces, es un asco"... que le den.
Comentario:
¡Vaya! dos de mis chicos favoritos han venido a visitarme, no sabéis cuanto me alegro.
Coco, como siempre tan ocurrente, me apunto tu idea en mi agenda de "respuestas airosas" que no sé por qué siempre me vienen a la mente cuando es demasiado tarde. No tengo bar bajo mi casa, pero mulatos... ¿será por mulatos?. Un beso, corazón.
Wolffo, te eché de menos. Ná, son cosas que pasan, también a veces las mujeres somos ceporras... pero menos, o a lo mejor es lo que digo yo porque soy una de ellas. Es dificil vivir, y convivir... ni te cuento.
Besos, muchos, muchos.
Des.
Coco, como siempre tan ocurrente, me apunto tu idea en mi agenda de "respuestas airosas" que no sé por qué siempre me vienen a la mente cuando es demasiado tarde. No tengo bar bajo mi casa, pero mulatos... ¿será por mulatos?. Un beso, corazón.
Wolffo, te eché de menos. Ná, son cosas que pasan, también a veces las mujeres somos ceporras... pero menos, o a lo mejor es lo que digo yo porque soy una de ellas. Es dificil vivir, y convivir... ni te cuento.
Besos, muchos, muchos.
Des.
Comentario:
Jo, llevaba meses sin visitarte, Des, y me encuentro con esta escena de cinema-verité...
El post, como pieza, es una delicia, Des, pero qué penita, ¿no? La verdad es que los tíos somos un pelín ceporros a veces. Aunque, en serio, no todo el rato. No todos. No siempre.
Un beso gordo y me alegra haber vuelto por aquí.
El post, como pieza, es una delicia, Des, pero qué penita, ¿no? La verdad es que los tíos somos un pelín ceporros a veces. Aunque, en serio, no todo el rato. No todos. No siempre.
Un beso gordo y me alegra haber vuelto por aquí.
Comentario:
Tienes toda la razón. La próxima vez, le tiendes el número de telepizza y le dices:
"yo voy a cenarme al mulato del bar de abajo. Vosotros aquí teneis"
"yo voy a cenarme al mulato del bar de abajo. Vosotros aquí teneis"
