Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Quien me lo iba a decir
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Quién me lo iba a decir a mí, catadora de hombres, lujuriosa, siempre a la búsqueda del placer fácil, puro y duro, puta por vocación y por ovarios, pisoteando amores, sentimientos, cansada de amantes que no se daban cuenta que su tiempo acababa en el mismo momento que el polvo compartido, en el coche, en una habitación de hotel, en cualquier parte. Amantes de cualquier edad, de todos los tamaños: pequeños, grandes, más grandes o medianos, rubios, morenos, pelirrojos o calvos. Nada era importante, sólo el placer de la conquista, el gusto por saberme deseada… y luego el abandono, olvidando nombres que nunca había aprendido, miradas, besos, frases susurradas.

Nadie nunca me habló de hombres que atesoran placeres, ocultos en las yemas de sus dedos. Con ojos como espejos profundos que al mirarte se vuelven transparentes y te devuelven la imagen más hermosa de ti misma, esa que sueñas que eres y no eres. Hombres de voz serena que jamás desfallece, mientras cuentan historias increíbles como una melodía hipnotizante. Y cuando besan, su saliva es la fuente del deseo inflamando los labios que se ofrecen abiertos y vencidos. Y te follan el alma hasta hacerla explotar convertida en infinitas luces de colores como el cielo en noche de verbena. Nadie me habló de ellos, pero existen.

No es fácil encontrarles. Pero a veces, creo yo que a causa del destino, te encuentras con alguno y sientes una extraña desazón en el ombligo. Y sabes que ha llegado. Nunca lleva equipaje, ni un cepillo de dientes, como aquel caminante que está sólo de paso por tu vida. Pero él se queda. Se queda para siempre, no hay alternativa.

No me hablaste de eso, madre. Quizá pensabas que no me iba a hacer falta. O quizá no sabías que existían. Ni la abuela, que con palabras sabias me enseñaba las infinitas formas en que el placer se hace dueño y señor de los sentidos, me relató jamás un hecho parecido. Y ahora yo no sé que hacer con él, con su eterna presencia.

Tengo el cuerpo plagado de espinas diminutas que ha ido clavando en mi piel con cada encuentro y cada despedida. No temas por mí, madre, que no duelen, son la medicina que mantienen con vida mis órganos vitales inyectándoles en dosis milimétricas el valor necesario para esperar con calma: el deseado abrazo, la caricia leve, el beso apasionado.

Nadie me habló de eso… no estaba prevenida.

 
Comentario:
Sé que no pasas de largo, mi querida Marien, como tantos otros que frecuentan este pequeño rincón. Y me alegra que haya sido en este texto en que hayas dejado tus huellas, es de esos que sale "de dentro". Un abrazo para tí.
Un beso para tí, Dock, mi dulce y querido Dock, de verdad que siempre me alegra saber que estás cerca.
Des.
 
Comentario:
Quizás no sea necesario estar prevenido de todo, contra todo. Quizás es bueno el dolor que nos causan las despedidas, cuando es mitigado por el dulce sabor del pensamiento que anuncia el nuevo encuentro.
Un besazo, como siempre, gran Des.
 
Comentario:
No siempre dejo constancia de mi visita a tus letras, lo que no significa que pase de largo. Pero hay textos en que es pecado mortal no pinchar en "Comentarios". Éste es uno de ellos.
Destaco un momento que resplandece, aunque tal vez a algunos pueda parecer extremamente sencillo. "No me hablaste de eso, madre. Quizá pensabas que no me iba a hacer falta." De profundis.

Te abrazo mi Desordenada.
Marién
No