Porque estoy en mi mejor momento

Ésta es mi bicicleta, la primera bicicleta que he tenido en mi vida, que ya casi llega al medio siglo. Algunos pensarán ¿cómo es posible?, pues tampoco yo lo sé, pero es cierto.
Bueno, supongo que eran otros tiempos. En mi casa no sobraba el dinero precisamente, había que apañarse con el salario de mi padre, obrero metalúrgico y estirarlo lo suficiente para vivir cinco personas. Entonces no había tarjetas de crédito y a mis padres no les gustaba que les fiasen nada. Si había que comprar algo se ahorraba hasta tener el dinero suficiente para pagarlo.
Eso sí, las tres fuimos a "colegio de pago" cuando en las escuelas públicas de la época se ocupaban más de cantar el cara al sol todas las mañanas, del mes de María, de enseñar a bordar mantelitos a las chicas y gimnasia a los chicos, que de la educación. Mi padre prefería invertir en ella antes que en otras cosas menos indispensables. Y siempre le estaré agradecida por el sacrificio que hizo para que pudieramos ver cumplidos nuestros objetivos.
Quizá también influyó el que éramos tres chicas en casa y ninguna pidió una bici para Reyes.
El caso es que se me pasó la época de la bicicleta y con el paso de los años me avergonzaba decir que no sabía "montar en bici". Mis hijos, sí, ellos tuvieron sus bicicletas y aprendieron enseguida. Yo disfrutaba viéndoles y al mismo tiempo sentía envidia porque sabía que me había perdido algo bonito.
Hace unos años, con una bici pequeña de mi hijo y gracias a su insisténcia me decidí a aprender. Tuve que aguantar sus risas cuando iba haciendo "eses" por los caminos incapaz de guardar el equilibrio, pero no eran burlas, todo lo contrario, me divertí muchísimo con aquello... como una cría.
Ahora, hace unos días, me compré una bici... sólo para mí. Y el domingo por fin pude estrenarla. Aún pierdo de vez en cuando el equilibrio y acabé molida de la fuerza con la que me agarro al manillar, pero ya no siento vergüenza, ni me importa que me vean o que se partan el culo de risa al ver la cara de susto que debo poner cuando la bicicleta se empeña en ir "a su bola"... ¿a que es bonita?.
Voy a colgar un video de publicidad de un coche que me gusta mucho y tiene algo que ver con lo que acabo de contar.
Comentario:
De mi primera bici, a los 12, recuerdo quedarme mirándola y soñando los caminos que mañana haría con ella...hoy, es otra, pero seguimos soñando...
Buena suerte y buenos caminos con tu bici
Buena suerte y buenos caminos con tu bici
Comentario:
Lo siento, mis inicios con linux todavía me juegan malas pasadas. Transcribo lo que quise decir:
A mi me enseñó a montar en bici mi padre. Como parte de las cosas que uno tiene que saber, supongo; como a nadar o a hablar. Son esas cosas que nunca te paras a pensar el bien que te han hecho y a quién se lo debes.
A mis hijos les he enseñado yo mismo. Espero que forme parte de ellos tanto que nunca se paren a pensar...
Mi chica aprendió ella sola. Por lo que me cuenta, a trompicones, a golpetazos y a fuerza de echarle un par... ¡de bielas!
Tu historia es bien bonita: además de echarle bielas, has contado con la complicidad de tus hijos, has invertido el orden de las cosas y, gracias a eso, todos hemos podido recordar, en un momento, quién nos descubrió la libertad, quién nos enseñó a montar en bicicleta.
A mi me enseñó a montar en bici mi padre. Como parte de las cosas que uno tiene que saber, supongo; como a nadar o a hablar. Son esas cosas que nunca te paras a pensar el bien que te han hecho y a quién se lo debes.
A mis hijos les he enseñado yo mismo. Espero que forme parte de ellos tanto que nunca se paren a pensar...
Mi chica aprendió ella sola. Por lo que me cuenta, a trompicones, a golpetazos y a fuerza de echarle un par... ¡de bielas!
Tu historia es bien bonita: además de echarle bielas, has contado con la complicidad de tus hijos, has invertido el orden de las cosas y, gracias a eso, todos hemos podido recordar, en un momento, quién nos descubrió la libertad, quién nos enseñó a montar en bicicleta.
Comentario:
A mi me enseñó a montar en bici mi padre. Como parte de las cosas que uno tiene que saber, supongo; como a nadar o a hablar. Son esas cosas que nunca te paras a pensar el bien que te han hecho y a quién se lo debes.
A mis hijos les he enseñado yo mismo. Espero que forme parte de ellos tanto que nunca se paren a pensar...
Mi chica aprendió ella sola. Por lo que me cuenta, a trompicones, a golpetazos y a fuerza de echarle un par... “de bielasâ€.
Tu historia es bien bonita: además de echarle bielas, has contado con la complicidad de tus hijos, has invertido el orden de las cosas y, gracias a eso, todos hemos podido recordar, en un momento, quién nos descubrió la libertad, quién nos enseñó a montar en bicicleta.
A mis hijos les he enseñado yo mismo. Espero que forme parte de ellos tanto que nunca se paren a pensar...
Mi chica aprendió ella sola. Por lo que me cuenta, a trompicones, a golpetazos y a fuerza de echarle un par... “de bielasâ€.
Tu historia es bien bonita: además de echarle bielas, has contado con la complicidad de tus hijos, has invertido el orden de las cosas y, gracias a eso, todos hemos podido recordar, en un momento, quién nos descubrió la libertad, quién nos enseñó a montar en bicicleta.
