Mis hombres

En algún lugar, no sé muy bien donde, tengo bien guardados los hombres importantes de mi vida.
Está el que llegó primero y que un día se marchó, sin avisar, casi en silencio. Él me dejó la rabia y la impotencia de lo que no tiene remedio. Y me dejó el recuerdo. Fue compañero de juegos, mi Rey Mago, a veces mi maestro. Me enseñó a no mentir, a respetar, a pelear con la palabra, a no temer a nada, a ser tenaz y a luchar por alcanzar mis sueños. Él me arropó en las noches frías y veló mis sueños. Vigiló que creciera sana y fuerte. A veces, dejó que tropezase y que cayese, para darme a continuación su mano y animarme a seguir pisando fuerte. Todavía hablo con él y aunque no puedo verlo, se que me escucha desde algún lugar y que está cerca. Y sé que a veces, aún me arropa por las noches y me desea muy felices sueños.
También está el más pequeño, el más travieso, el que es parte de mí, el que es mi vida. Él me saca de quicio, muchas veces, y otras, me hace llorar con su cariño. En sus ojos de cielo despejado, es donde mejor se refleja mi sonrisa. Es mi preocupación y mi descanso. El torbellino que todo lo vuelve del revés, y el que me da la calma con su abrazo. Yo no quiero que crezca, tengo miedo. Quisiera tenerlo siempre, aqui, conmigo. Yo quiero que sea fuerte, que sea libre para elegir destino. Y que nunca me olvide.
Después está el que me aguanta, el que duerme conmigo. El que me enamoró siendo muy joven y prometió quererme mientras viva. El que me hace enfadar y también soporta mis manías. El que calienta mi cuerpo en las noches frías y me deja mensajes de amor en la nevera. El que cultiva rosas para mí en su huerto. El que, a veces, asesinaría. El que no me deja dormir con sus ronquidos. El que puede pasarse horas haciéndome caricias. El que, sin querer, dejó retrasado en mi camino y tiene que trotar para alcanzarme. El que tiene celos. El que está seguro de que yo le quiero. El que, seguramente, se hará viejo a mi lado.
Hay un rincón pequeño para el amor platónico, aquel primer amor que no se olvida. El que jamás besó mi boca ni tocó mi cuerpo. El que aun hoy, me hace temblar si me lo encuentro. El que me mandaba corazones pintados en el cuaderno del colegio. El que, en una foto de pandilla, tenía nuestras cabezas unidas por un circulo. El que, alguna vez, me ha hecho pensar ¿qué hubiese sucedido?.
Y luego está el extraño, el que la casualidad puso en mi camino. El que vive lejos, pero está al lado mío. El que conoce cosas de mí, que ni yo misma sabía. Es el dueño del tiempo, él convierte las horas en minutos, si me hace compañía. Y si lo espero se transforman en días. Es el desconocido, el regalo que me hizo la vida. El que se espera sin que sepas el motivo. El que ocupó un sillón que lo aguardaba. Es el que temo que desaparezca algún día. Y que deje en mi alma un vacio que no pueda llenar. Y que me duela.
Y luego dicen que no se puede amar a dos hombres a la vez y no estar loca.
Comentario:
Agradezco tu comentario en mi blog, ya ves se empieza tirando de un hilo... Siempre habrá alguna referencia a una canción, porque como decía Pepito Grillo "No conozco una forma mejor de pasar por la vida que cantando". El bueno de Walt, otro criogenizado. Me ha gustado tu post, parece que la especie aún no está perdida. Yo también vendré, me gusta el sitio, resulta acogedor.
Comentario:
tienes una gran colección de hombres en tu vida. Puedes estar orgullosa. Y eso que no has contado, por ejemplo, al hombre del tiempo, que te enseñó a equivocarte y a que es mejor no aventurarse con las cosas que pueden pasar o no; bueno y otros. O sea.
