Puntos de vista

Shot at 2007-07-03
Todos los días lo mismo.
A las siete de la tarde en la cafetería de siempre, en las afueras para no encontrarse con conocidos. Un café. Luego a la habitación número 13, sin vistas, de ese hotel tan discreto y acogedor. Un poco de conversación. Y luego… luego toca follar, claro, no es plan de echar a perder las dos horas que desde hace meses han logrado robar a la rutina.
Cuando él percibe la falta de pasión de la mujer, propone algunos cambios: pueden quedar en otro sitio, tomar una cerveza, incluso buscar otro hotelito, mientras sigue con sus rítmicos movimientos de embestida. Ella suspira, gime sin demasiada convicción y calla.
Leve es el beso de la despedida.
Dieron las ocho y él sigue esperando.
A ella dicen que la vieron tomando un café en buena compañía.
