Cajón desastre
¿Qué hay en un cajón desastre? Vamos, vamos, pensad un poco. Pues eso.
Acerca de
¿Cómo se puede una describir? Hummmmmmm... pues mejor lo dejo a la imaginación de cada uno. De todas formas, todos tenemos muchas personalidades juntas y revueltas (o eso pienso yo), por lo que no resultará dificil que con alguna de las mías os podais sentir a gusto. O no. Correo: Des0104-blog@yahoo.es "HUMEDAD RELATIVA" (Libro) Support independent publishing: buy this book on Lulu.
Sindicación
 
Argüelles esquina Princesa
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Shot at 2007-08-05


La ciudad parecía desierta a hora tan temprana. Era domingo y el calor empezaba a adueñarse de la mañana. No quería llegar tarde a la cita como había pasado otras veces, así que madrugó y se dirigió con paso tranquilo hasta la cercana boca de metro. Le gustó el silencio que reinaba en el andén casi vacío. En el vagón algún que otro joven de rostro adormilado, agotado después de una larga noche de fiesta. Cuando llegó a su destino se entretuvo un buen rato contemplando el espléndido mural que adorna la pared justo antes de la salida.
Él aún no había llegado. Sonrío para sus adentros: esta vez había conseguido ganarle la partida. Sería ella la que esperase verle aparecer por cualquier esquina. Podía sentarse en alguno de los bancos de la calle, sólo uno de ellos estaba ocupado por un hombre mayor que ojeaba el periódico. Se apoyó en la barandilla de la boca del metro, de espaldas a la calzada por la que circulaban unos pocos coches y algún que otro autobús medio vacío.
El claxon de un automóvil le hizo voltear la cabeza. Pasó por detrás de ella y dobló la esquina. Ella siguió con la mirada su recorrido. Era un coche grande, de color oscuro. Frenó al lado de la acera, justo enfrente. El conductor, un hombre de mediana edad, bajó la ventanilla derecha y con la mano hizo un gesto al tiempo que la llamaba: “Ven”. Ella quedó un momento sorprendida, fue sólo un instante, “tu puta madre” le respondió y giró la cabeza con gesto despreciativo. El hombre siguió su camino.
Repasó mentalmente su indumentaria: pantalones piratas blancos, camiseta negra de tirantes, adornada con unas rayas blancas en la parte delantera, larga, tapándole el culo y las caderas, tampoco el escote era exagerado, en los pies unas sencillas chancletas negras, la cara lavada, sin señal alguna de maquillaje, ni siquiera se había puesto un poco de brillo en los labios… ¿la había confundido con una puta? Le entró la risa. En todo caso, aún era capaz, a su edad, de llamar la atención de un desconocido con ganas de marcha.
Decidió pasear un rato por la acera no fuera que empezasen a lloverle los “clientes”. Entonces le vio acercarse con paso tranquilo y caminó a su encuentro, dispuesta a compartir con él el desayuno prometido.
Se olvidó de aquel tipo…

 
Comentario:
Gracias Aziliz por pasarte por aqui y por dejar tu dirección... ya he pasado por allí y la guardo en favoritos. Me alegra que te gusten mis textos, eres siempre bienvenida.
Des.
 
Comentario:
Hola! Te dejo esta firmilla aquí porque me paso muchas veces a leer textos y quería decirte que me gusta mucho como escribes, y que me siento identificada quizás, demasiadas veces xD.
Y algunas de las fotos, como la de la escultura que se está deshaciendo a si misma, son inmejorables.
Así que sólo eso. Felicidades por el blog ^^

Aziliz VanCris
No