Mira el pajarito

Eran las seis de la mañana cuando se abrió la puerta del despacho y una mujer con el uniforme de la empresa de limpieza asomó por ella. Se quedó con la boca y los ojos abiertos y a punto estuvo de salir corriendo, pero lo pensó mejor y se acercó al hombre que se retorcía sobre la mesa intentando decirle algo. Le quitó la mordaza de la boca que se había incrustado en las comisuras de los labios. Desáteme – le dijo. Le costó un buen rato hacerse con aquel intríngulis de correas y cadenas. No se atrevió a tocar aquella especie de cinturón que rodeaba los testículos y el pene, ya de un feo color morado, ni tampoco el grueso consolador que el hombre tenía insertado en el culo. Salió a buscarle un poco de agua y a su vuelta, él ya se había puesto los pantalones y sacaba de la cartera un par de billetes de los grandes. ¿Quiere que llame a un médico? No, sólo espero que sea discreta. Por supuesto, señor, respondió la mujer haciéndose la ofendida al tiempo que los billetes desaparecían en el bolsillo de su uniforme.
Maldita hija de la gran puta, con su cara de ángel, sus pudores… dos meses de intenso acoso diario cuando se quedaban a solas en el despacho, acorralándola en cualquier rincón, palpándole las tetas, arrimándole la polla… la tenía en sus manos, no podía permitirse el lujo de dejar aquel estupendo trabajo de ayudante de dirección, tenía una hipoteca que pagar. Se sintió vencedor cuando hacía dos días le cogió del pelo obligándola a arrodillarse ante él, y restregándole la cara por el paquete. Lo leyó en sus ojos… estaba vencida. Dame dos días, le dijo la muy zorra, deja que me prepare bien, que me arregle para ti y podrás hacer conmigo lo que quieras.
Esa noche al quedarse solos ella le había metido la lengua hasta las amígdalas, le había mordido salvajemente la boca. Espera… te preparo una copa, relájate, follaremos toda la noche. Y había salido contoneándose. Se lo bebió de un trago, estaba loco por metérsela. Y todo se volvió negro a su alrededor.
Cuando abrió los ojos ella estaba desnuda, sentada justo delante de sus ojos, con las piernas abiertas y metiéndose los dedos en el coño. Él no podía hablar, ni moverse. La muy zorra se retorcía de gusto. Su polla empezaba a ponerse gorda y dura lo que le provocaba un intenso dolor con aquella correa apretándola. No quería mirarla. Pero tenía allí delante aquel coño húmedo y brillante. Y sus gemidos le taladraban los oídos. Su sonrisa. Ella sonreía con la cabeza echada hacia atrás mientras sus dedos entraban y salían. De pronto en su otra mano apareció un enorme consolador. Lo chupeteó un poco y luego lo pasó por entre los labios enrojecidos. No iba a meterse aquello, no podría, era grueso y largo… demasiado grande. No podía soportar el dolor de sus huevos, sentía la sangre bombeando hacia su polla, aquel latido… bum, bum, bum. Ni siquiera podía gritar, sólo conseguía emitir una especie de gruñidos. Ella colocó el aparato en la entrada de su coño y empujó. Éste se abrió como una gran boca roja y fue engullendo por completo el consolador. Dentro, fuera, dentro, fuera… su polla estaba a punto de reventar, el dolor era insoportable. La oyó gritar al tiempo que veía las contracciones del orgasmo que estaba disfrutando.
Cuando ella lo sacó de entre sus piernas pensó que todo había terminado ya. Desapareció de su campo de visión y apenas le dio tiempo a imaginar dónde se había metido, cuando un grito de dolor subió hasta su garganta. De un golpe aquella puta le había metido el consolador por el culo. Dentro, fuera, dentro, fuera, con cada movimiento se sentía arder por dentro. Un líquido caliente se deslizaba entre sus nalgas.
Mira el pajarito… y estaba allí, guiñándole un ojo. Empezó a disparar aquella cámara… clic, clic, clic…
Antes de marcharse le mandó un beso con alas.
Comentario:
Pau, gracias por el correo, diríamos que es... escalofriante, menos mal que no nos tocó vivir de lleno esa época o nos hubiesen quemado en la hoguera.Un abrazo.
Aires, Respirando... gracias.
Besos.
Des.
Aires, Respirando... gracias.
Besos.
Des.
Comentario:
Como siempre me sorprenden tus historias. Y siempre para bien.
Beso.
Beso.
Comentario:
Muy bueno! Le estuvo bien empleado...Saluditos
Comentario:
Me ha encantado, te mando un correo que te gustará.
Un abrazo
Un abrazo
