Celuloide

- Dime con quien estás follando ¡zorra! Dímelo o te mato aquí mismo.
La voz del hombre era apenas una especie de silbido amenazante, mientras deslizaba el cañón de su pistola en la entrepierna de la mujer. Ella, por toda respuesta, le escupió en la cara al tiempo que le dedicaba una mirada cargada de desprecio.
El estampido resonó en la habitación.
- ¡Corten! ¡corten! Perfecta, ha quedado perfecta… quiero ese primer plano de la mirada de Carmen ¿me has oído Germán? Será la carta de presentación de la película. Habéis estado geniales. Carmen, Antonio… buen trabajo.
- Somos profesionales – respondió Antonio, mirando fijamente a su pareja de reparto que aún seguía sobre la cama esperando que alguien limpiase todo aquel estropicio de efectos especiales, mientras él, como en un descuido, acariciaba su cuerpo desnudo con la punta del arma.
Carmen pensó que el contacto con el frío metal era la causa de su repentino estremecimiento, hasta el instante en que sus ojos se cruzaron con los de Antonio.
