Elucubraciones en noche de insomnio

(Imagen encontrada en el blog de mi querido amigo Iván)
“Líbranos, Señor, de encontrarnos con el amor de nuestra vida”
Versión particular de la Oración de Cristina Peri Rosi: “Líbranos, Señor, de encontrarnos años después con nuestros grandes amores”
Es hermoso enamorarse, sí, las mejores épocas de mi vida han sido cuando he estado enamorada, o al menos cuando creía estarlo, porque eso del amor es engañoso. Pero bien fuera realidad o fantasía, el caso es que son épocas de felicidad y dolor a un tiempo, de sentirte guapa, alegre, fuerte, segura, o todo lo contrario, de las consabidas mariposas en el estómago, del deseo. Épocas de pasión en las que un beso es como una descarga eléctrica en la boca. Y lo mejor de todo, lo mejor, es que eso se termina, va bajando de intensidad como una pila que se va gastando poco a poco hasta que “plop”… se acabó. Siete años dicen los expertos, esos que se dedican a hacer estadísticas de todo, que dura el amor, aproximadamente.
Claro que no todo acaba ahí, donde hubo amor quedan residuos. Queda cariño, amistad, conocimiento mutuo, respeto, costumbre, tranquilidad… quedan hijos, familia, amigos, casa o hipoteca. Y estas cosas, a veces, atan más que el puro amor.
¡Ay! Pero lo malo, lo realmente aterrador es cuando te encuentras con el amor de tu vida. Ése que sabes (porque lo sabes nada más verle) que no le olvidarás jamás, porque se impregna en tu piel y, poco a poco, contamina tus órganos vitales, de tal forma, que no hay modo de librarte de él, hasta la muerte.
Aún cuando yo identifique el amor de mi vida con un hombre, lo hago desde mi posición de mujer heterosexual, pero naturalmente cada uno puede ponerle el género que guste… para el caso, es lo mismo.
Desde el mismo momento en que le reconoces, tu vida empieza a girar en torno a él, a lo que piensa, lo que siente, lo que le gusta o le disgusta, no puedes pensar en nadie más. Todo lo que te rodea se transforma de pronto en algo secundario. Sí, claro que sigues haciendo casi lo de siempre, como si tal cosa, pero tu cabeza no está donde debería estar, que va. Te cuelgas y no hay reseteo que lo arregle.
Por alguna extraña coincidencia, el amor de tu vida, suele ir ligado en muchas ocasiones a un amor imposible: él no te quiere, está casado, vive a cientos de kilómetros, es cura, pobre, homosexual, etc. Lo que me hace pensar que quizá esa imposibilidad sea una de las razones principales para que un amor que se supone con fecha de caducidad se convierta en interminable.
Tu vida se convierte entonces en un continuo echar de menos, te duele su ausencia, imaginas a todas horas qué estará haciendo él. Deseas que sufra como tú, que se pase las noches en vela pensándote, que te añore. Y a veces, consigues convencerte de que es así, y logras dormir un rato embargada por la ternura, ya que ese pensamiento, esa certeza que tú misma has inventado, te ha devuelto la fe en la persona amada.
Tu primer pensamiento al levantarte es para él, y luego pasas el día atareada, entretenida en un sin fin de ocupaciones, algunas inventadas sólo porque sí, porque el corazón bien merece un descanso. Aunque sabes bien que su sombra siempre es alargada y está ahí, escondida en un rincón, esperando el momento oportuno para ocupar tus pensamientos. Así que, sin proponértelo, cualquier cosa te trae su recuerdo: la camisa que planchas es la misma que te pusiste el día que le viste por primera vez, esa canción que suena en la radio es la que escuchasteis juntos aquella tarde, desde la estantería te hace guiños el libro que él te regaló, la voz que te llega desde la calle te recordó por un momento la suya. Y así un día, y otro, y otro…
Dicen que hoy en día la comunicación hace estas cosas más llevaderas. Sí, claro, por si no fuese suficiente llevarle en la cabeza, se te pasan las horas pegada a la pantalla del ordenador conectada al Messenger, esperando que aparezca el maldito muñeco que te anuncia que está en línea, o miras el correo una y otra vez por ver si te mandó una carta, un pequeño mensaje que diga que te quiere, aunque sea mentira. Y el teléfono móvil, del que no te separas en todo el santo día, lo sacas del bolso una y otra vez por si sonó y no lo oíste, incluso le das algún que otro meneo para asegurarte que funciona. O te quedas mirando la pantalla fijamente, esperando el milagro. Y te tientan las ganas de agarrarlo y tirarlo por la ventana, escuchar el estampido contra el suelo, pero no lo haces, porque sabes que un segundo después andarías desesperada en busca de otro nuevo.
Claro que, todo eso lo olvidas en el mismo momento en que escuchas su voz o con un poco de suerte consigues encontrarte con él. Entonces a tus pies les crecen alas y no puedes borrar la sonrisa de la boca. Le abrazas, le besas, le acaricias, le hueles, le miras fijamente, todo el rato. Apuras los minutos, los segundos que pasas junto a él. Y cuando llega el momento de la despedida, que siempre es demasiado pronto, te consuelas pensando que pasarás un tiempo recordando cada una de las palabras pronunciadas, el momento en que te atrajo hacia él para besarte, esa mirada que te dijo tantas cosas, su boca recorriendo tu piel y sus manos haciendo travesuras.
El amor de nuestra vida es así, generoso y tirano, bondadoso y malvado.
Y es para siempre, como su nombre indica.
Comentario:
Si, pero lo malo es cuando no sabes si tiene Msn o si tiene ordenador.
Ahoa al cabo de 29 creo que se donde encontrarla pero no creo, tambien, que iria a verla.
¿Miedo?
No creo... Sencillamente es que se paso el tiempo, como el arroz.
Aunque sean cierto todas esas cosas que dices, como lo de "Tu primer pensamiento al levantarte es para" y todas las demas, claro...
Ahoa al cabo de 29 creo que se donde encontrarla pero no creo, tambien, que iria a verla.
¿Miedo?
No creo... Sencillamente es que se paso el tiempo, como el arroz.
Aunque sean cierto todas esas cosas que dices, como lo de "Tu primer pensamiento al levantarte es para" y todas las demas, claro...
Comentario:
Pues eso, que no estoy segura de querer encontrármelo. Da miedo.
Pásate por mi blog, hay algo para ti.
Beso.
Pásate por mi blog, hay algo para ti.
Beso.
Comentario:
el texto me ha gustado mucho, pero la foto me da un poco de asco, la verdad
Comentario:
Parece mentira...
Aunque no sea el amor de mi vida, a mi me pasa lo mismo. Cada día abro el correo, miro... y algo sufro.
El amor tiene mil facetas.
¿Solo siete años?
Ja ja ja
Yo que soy polienamorado te confieso que no, que más de uno dura toda una vida.
Aunque no sea el amor de mi vida, a mi me pasa lo mismo. Cada día abro el correo, miro... y algo sufro.
El amor tiene mil facetas.
¿Solo siete años?
Ja ja ja
Yo que soy polienamorado te confieso que no, que más de uno dura toda una vida.
Comentario:
Que ya te lo habíamos dicho, pero que bien hablas contigo misma, que nos enteramos todos.
Me ha encantado esta descripción del amor de tu vida:
'Pero lo malo, lo realmente aterrador es cuando te encuentras con el amor de tu vida. Ése que sabes (porque lo sabes nada más verle) que no le olvidarás jamás, porque se impregna en tu piel y, poco a poco, contamina tus órganos vitales'
Me he clavado, sin posibilidad de reseteo.
Ya sé, ya sé... vengo poco y mal. ¿Se permite echarle la culpa al enano?
:)
Un gustazo intentar ponerme al día.
Me ha encantado esta descripción del amor de tu vida:
'Pero lo malo, lo realmente aterrador es cuando te encuentras con el amor de tu vida. Ése que sabes (porque lo sabes nada más verle) que no le olvidarás jamás, porque se impregna en tu piel y, poco a poco, contamina tus órganos vitales'
Me he clavado, sin posibilidad de reseteo.
Ya sé, ya sé... vengo poco y mal. ¿Se permite echarle la culpa al enano?
:)
Un gustazo intentar ponerme al día.
