Erase una vez... un día gris

Amaneció lloviendo, y con frío. Tenemos este año un invierno crudo y era lo último que me faltaba. Sí, ya sé que por ahí nieva y están a bajo cero, pero ésto es el Mediterráneo y el sol es mi alimento. Estos días grises van minando, poco a poco, mi estado de ánimo. Como esa diminuta gota de agua, que, cuando te das cuenta, ha conseguido horadar un agujero. Y, además, no he dormido. De eso no tiene la culpa el tiempo, la tiene lo de siempre, las eternas broncas entre padre e hija... el cuento de nunca acabar.
Y digo yo ¿a éstos no los enseñaron a hablar sin discutir? Los observo y estoy segura de que no se escuchan, es como un diálogo entre sordos, están tan ensimismados oyéndose a sí mismos, que, si en ese momento los haces parar y les preguntas que acaba de decir el otro... no saben qué contestar.
Una, porque es joven, y ya sabemos que la juventud es visceral y, muchas veces, creen que conocen la verdad absoluta (lo sé, porque fuí joven) y además no soportan que nadie les ordene. Tampoco saben que van a tener que aguantar muchas órdenes aun en la vida.
Otro, porque cree que el título de padre otorga derecho de propiedad, no sé da cuenta que lo más que otorga son obligaciones y sacrificios. Esa es una de las cosas que creo que los hombres tienen muy arraigada. Y, perdonadme los hombres que leéis esto. Me encanta el sexo masculino y creo que en algunas cosas actúan mejor que las mujeres, pero el sentido de la propiedad en vosotros se hace muy patente. ¡Ojo! no digo que nosotras no lo sintamos, sobre todo con respecto a los hijos, pero creo que lo controlamos mejor, entendemos que deben vivir su vida y que no podemos seguir manejándolos como cuando eran niños.
MI coche, MI mando de televisión, MIS hijos, MI mujer y, realmente, una mayoría se lo cree. Los objetos inánimados no pueden protestar y callan, pero los otros.... se rebelan.
Lo que más me jode, es que luego, ambos dos, se van a dormir tranquilamente, mientras la gilipolla de turno (léase yo), no pega ojo en toda la noche.
Es entonces, cuando quisiera desaparecer, largarme y empezar de nuevo en algún lugar desconocido. ¡¡Ilusa!! no me había dado cuenta de todo lo que me ata: personas, sentimientos, recuerdos, proyectos. Son ataduras que parecen de seda, no aprietan. Hasta que notas: una rozadura en tu muñeca, un tobillo inmovilizado, una ligera opresión en el pecho. Y entonces, te das cuenta que la seda se ha convertido en cuerdas de acero que penetran en la carne y hacen daño si intentas escapar. Sí, puedes dar un fuerte tirón, y aún herida, tener la valentía de largarte y empezar de nuevo. Pero, si me pongo a pensar, pues no sé si la valentía está en romper con todo, o en seguir atada.
¿Os acordáis de aquel famoso programa QUIEN SABE DONDE? Una verdadera putada para el que había elegido desaparecer. Siempre entendí a esa gente, y debía ser un verdadero suplicio para ellos, cuando ya se sentían tranquilos y libres, darse cuenta que el pasado les pisaba los talones. Sí, ya sé que para la familia (según ellos) había supuesto un sufrimiento y una conmoción enormes, pero me hacía gracia que nunca encontraban motivos para su desaparición, según ellos todo iba bien, sin problemas. Y, seguramente, el que puso pies en polvorosa ya lo había avisado en bastantes ocasiones. Pero, claro, lo tomaron a broma o no lo escucharon que es lo que suele pasar.
Total, que en esta vida, hay días que son una mierda y otros... una caca (que no es lo mismo, suena como más llevaderos). Y hoy, me visitaron pájaros negros como los del Capitán, pero seguramente mañana o pasado, lucirá el sol y volverá el ruiseñor a darme una serenata de las que él sabe que me gustan.
Esta mañana, después de la ducha (que esa sí me supo a gloria), se me olvidó peinarme (a saber donde tendría la cabeza). Saqué algo positivo, me dí cuenta que... estoy más guapa despeinada. Si es que el desorden es mi estado natural.
Comentario:
Capitan: Mira de lo que no me acordaba era del nombre del presentador (soy un desastre para los nombres) pero en mi mente veía perfectamente su cara. Menos mal, que si se me ocurre desaparecer ya no está él para buscarme.
Me gusta verte en mi ventana, y también son bonitas las voces aguardentosas como el Sabina.
Dockof: ¿sabes que pasa? que, a veces, una se cansa de andar nadando salvando ahogados y cualquier día a una se la llevará la ola. Y, una, no es tan fuerte como aparenta o como los demás quieren verla... por comodidad, la mayoría de las veces. Un perro que les muerda el culo a los dos, necesito, porque el mío, el pobre, es tonto.
Besos a ambos dos, hazme el favor, repartiroslos como buenos amigos.
(Guiño de ojo)
Me gusta verte en mi ventana, y también son bonitas las voces aguardentosas como el Sabina.
Dockof: ¿sabes que pasa? que, a veces, una se cansa de andar nadando salvando ahogados y cualquier día a una se la llevará la ola. Y, una, no es tan fuerte como aparenta o como los demás quieren verla... por comodidad, la mayoría de las veces. Un perro que les muerda el culo a los dos, necesito, porque el mío, el pobre, es tonto.
Besos a ambos dos, hazme el favor, repartiroslos como buenos amigos.
(Guiño de ojo)
Comentario:
Me ha hecho gracia que te acordaras de Paco Lobatón, ese mariachi metido a señorita Marple capaz de encontrar hasta las pequeñas pérdidas mingitorias de Concha Velasco. Yo no soy el ruiseñor que tanto quieres, mi canto aguardentoso podría recordarte a Joe Cocker, pero aquí me tienes, todos los días vengo a tu ventana, y tienes razón estás más guapa cuando tienes el pelo en desorden. Un beso.
Comentario:
Los días de mi/nuestro Mediterráneo casi hieren por exceso, por bendito exceso de luz. Si los del tuyo están un poco apagados, te puedo hacer un préstamo temporal de los del mío, ya sabes, ... hasta que el temporal amaine.
Yo te hablaría de broncas entre madre e hija (justo lo contrario que la canción: Mother and Child reunion). Una se pasa, la otra no llega. No te desesperes. Habla por separado con las/los dos. Llénalos de tranquilidad y siéntete orgullosa de ser tú quien los mantiene a flote otro día más.
Claro, que también te puedo prestar "cierto" perro.
Yo te hablaría de broncas entre madre e hija (justo lo contrario que la canción: Mother and Child reunion). Una se pasa, la otra no llega. No te desesperes. Habla por separado con las/los dos. Llénalos de tranquilidad y siéntete orgullosa de ser tú quien los mantiene a flote otro día más.
Claro, que también te puedo prestar "cierto" perro.
