Desórdenes varios
¿Dije que hacía frío? Hasta las quejas se me han congelado hoy, cubiertitas de escarcha las tengo. ¡Joder! y luego hay gente que dice que le gusta el invierno. Respeto su opinión, sí, pero no la comparto, en absoluto. Si te da pereza hasta desnudarte, cosa que a mí más bien suele gustarme.
Por la noche, en la cama, es una pelea constante por la manta y el edredón, mi contrario tiene la puta costumbre de enrollarse como una momia. Sí, él no se da la vuelta debajo de ellas, sino con ellas, así que cada vez que se mueve, me deja con el culo al aire. Cuando hace calorcito, éste puede resultar hasta provocador y lujurioso, pero ahora... cuando me doy cuenta, lo tengo congelado... QUE NO ME LO SIENTO, oyes. Eso sí, en su favor tengo que decir que el hombre tiene una temperatura acojonante, vamos que parece una estufa. En venganza por destaparme, le arrimo los pies y algún día, del salto que pega, irá a parar al frío y duro suelo. ¡Ay! perdona cariño -le digo yo, con cara de buena chica- pero por dentro que estoy partiendo de risa.
Mis desórdenes quieren ver por aqui, pues son tantos, que algunos hasta se me escapan. A veces, me asemejo, mismamente a un cuadro de esos abstractos (que, por cierto, nunca he entendido ni valorado) en los que la oreja aparece donde debiera estar la boca, las piernas nacen de los hombros y la cabeza aparece debajo del brazo. ¿Os haceis una idea? En cuanto tenga un poco de tiempo, pondré una foto de mis desórdenes, a ver si alguien es capaz de armar el puzzle.
Este año que ha empezado, me siento más caótica que de costumbre. Tengo la sensación que se me presentan mil opciones a la vez, en todas las facetas de mi vida, y eso me crea incertidumbre, ilusión y angustia. Tengo miedo a no saber discernir cuál es la opción más gratificante, miedo a equivocarme. Y cuando me dé cuenta de mi error, la oportunidad haya pasado y no tenga vuelta atrás.
En ocasiones, la vida transcurre apacible, sin sobresaltos, un tanto aburrida. Eso me da tranquilidad y sosiego, aunque también me hace sentirme un poco muerta.
No sé cual de los dos situaciones prefiero. ¿Veis como estou desordenada? Si cuando yo lo digo......
Por la noche, en la cama, es una pelea constante por la manta y el edredón, mi contrario tiene la puta costumbre de enrollarse como una momia. Sí, él no se da la vuelta debajo de ellas, sino con ellas, así que cada vez que se mueve, me deja con el culo al aire. Cuando hace calorcito, éste puede resultar hasta provocador y lujurioso, pero ahora... cuando me doy cuenta, lo tengo congelado... QUE NO ME LO SIENTO, oyes. Eso sí, en su favor tengo que decir que el hombre tiene una temperatura acojonante, vamos que parece una estufa. En venganza por destaparme, le arrimo los pies y algún día, del salto que pega, irá a parar al frío y duro suelo. ¡Ay! perdona cariño -le digo yo, con cara de buena chica- pero por dentro que estoy partiendo de risa.
Mis desórdenes quieren ver por aqui, pues son tantos, que algunos hasta se me escapan. A veces, me asemejo, mismamente a un cuadro de esos abstractos (que, por cierto, nunca he entendido ni valorado) en los que la oreja aparece donde debiera estar la boca, las piernas nacen de los hombros y la cabeza aparece debajo del brazo. ¿Os haceis una idea? En cuanto tenga un poco de tiempo, pondré una foto de mis desórdenes, a ver si alguien es capaz de armar el puzzle.
Este año que ha empezado, me siento más caótica que de costumbre. Tengo la sensación que se me presentan mil opciones a la vez, en todas las facetas de mi vida, y eso me crea incertidumbre, ilusión y angustia. Tengo miedo a no saber discernir cuál es la opción más gratificante, miedo a equivocarme. Y cuando me dé cuenta de mi error, la oportunidad haya pasado y no tenga vuelta atrás.
En ocasiones, la vida transcurre apacible, sin sobresaltos, un tanto aburrida. Eso me da tranquilidad y sosiego, aunque también me hace sentirme un poco muerta.
No sé cual de los dos situaciones prefiero. ¿Veis como estou desordenada? Si cuando yo lo digo......
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