Le voyeur (el mirón)

El mirón suena despreciativo e insultante, pero voyeur resulta mucho más atractivo, será porque siempre me gustó el francés.
Agradezco a Gerardo que contestase a mi pregunta, ya que me ha dado pie a hablar de este tema.
Pues sí, efectivamente, yo estoy convencida que todos llevamos dentro un voyeur... pensadlo bien. Cuando nos asomamos a la ventana y, por casualidad vislumbramos alguna escena en otra ventana ajena ¿quién no se queda mirando o incluso intenta tener una mejor visión de lo que sucede?. Si oímos una conversación ajena, del vecino de al lado, en el metro, en el tren ¿eres capaz de dejar de prestar atención? Claro que, esto es así porque nos resguardamos detrás del anonimato.
Imaginaros que un amigo está pasando un mal trago y se desahoga con nosotros. Lo tenemos ahí al lado, hipando y llorando. Instintivamente, evitamos mirarlo a los ojos, lo consolamos, sí, pero sentimos un pudor inmenso al ser testigos de su dolor. O bien, en el banco del parque o en la butaca contigua del cine, una pareja se prodiga arrumacos y caricias, mantenemos nuestra vista fija en la pantalla, porque nos avergüenza que nos pillen mirando.
Pero, todo cambia si no tememos ser descubiertos; entonces, nos recreamos en los sentimientos y en las vidas ajenas, y cuanto más íntimos sean... mucho mejor.

Claro que, lo mismo podría aplicarse al exhibicionista ¿o no?
Pero esa sería otra historia.
