EL SENTIDO DE LA VIDA
LA CUESTIÓN POR EL SENTIDO DE LA VIDA
¿Para qué vivimos? ¿Qué es la felicidad? ¿Quién soy yo? ¿Por qué el dolor y la muerte? ¿Cualquier tipo de vida es bueno?

Estas y otras muchas preguntas similares surgen inevitablemente a lo largo de la vida. Son preguntas típicas sobre el sentido de la vida. A veces parece que podemos vivir sin plantearlas y sin responderlas, pero, de vez en cuando, determinados acontecimientos de la vida humana, como la enfermedad, la misma vida y la muerte, nos la evocan de nuevo. Tarde o temprano estas preguntas exigen respuesta, ya que la felicidad personal depende en gran medida de la capacidad que las personas tengan para responderlas en profundidad.
Las dos acepciones de la palabra “sentido” nos puedo ayudar a entender el problema que nos planteamos.
“Sentido” es, en primer lugar, significado, y así solemos preguntar qué sentido tiene tal texto o tal palabra. Del mismo modo anhelamos conocer la significación de los acontecimientos de la vida. Continuamente nos preguntamos por el porqué y el para qué de lo que ocurre y de lo que nos ocurre rebelándonos contra el absurdo y el sin sentido.
“Sentido” es también, en segundo lugar dirección, cuando nos preguntamos, por ejemplo, por el sentido de una marcha. Es la pregunta “hacia dónde”. Y también esta segunda aceptación la aplicamos a la vida cuando deseamos saber cuál será nuestro final, hacia dónde nos dirigimos, no sólo en esta vida sino en un posible más allá.
Sentido es, pues, significado, valor, orientación y finalidad. Podemos ya comprender en que consiste preguntarse por el sentido de la vida.
Sin embargo, la vida no nos muestra su sentido inmediatamente. La vida está constituida de actor aparentemente aislados, pero la totalidad de la vida y el sentido de esa totalidad senos escapa. Por eso es la misma vida la que ha de ser interpretada. Cada vida personal es un enigma por descubrir. Nuestro esfuerzo ha de ser leer en la vida para descubrir su sentido.
Cuando el sentido se descubre la vida se transforma radicalmente. Todo adquiere valor y significado, la mirada que se dirige al mundo ve una realidad renovada, y es, sobre todo, la propia existencia la que se vive con gozo y plenitud.
La cuestión del sentido de la vida está íntimamente ligada a la felicidad de las personas. Ser feliz consiste en vivir la vida con sentido. ¿Tiene sentido tu vida?. A lo largo de toda nuestra vida vamos eligiendo y tomando decisiones siempre en busca de mayores niveles de felicidad. Todo ese cúmulo de decisiones y opciones que, a veces sin percatarnos, vamos tomando van construyendo lo que somos.
Así pues, nuestra felicidad despende de nuestras elecciones y de nuestras opciones. A través de ellas construimos día a día el sentido de nuestra vida.
Un latido
Ben
FRASE DEL DÍA
"el más inútil de todos los días es aquel en el que no hemos reído" CHANFORT.
¿Para qué vivimos? ¿Qué es la felicidad? ¿Quién soy yo? ¿Por qué el dolor y la muerte? ¿Cualquier tipo de vida es bueno?

Estas y otras muchas preguntas similares surgen inevitablemente a lo largo de la vida. Son preguntas típicas sobre el sentido de la vida. A veces parece que podemos vivir sin plantearlas y sin responderlas, pero, de vez en cuando, determinados acontecimientos de la vida humana, como la enfermedad, la misma vida y la muerte, nos la evocan de nuevo. Tarde o temprano estas preguntas exigen respuesta, ya que la felicidad personal depende en gran medida de la capacidad que las personas tengan para responderlas en profundidad.
Las dos acepciones de la palabra “sentido” nos puedo ayudar a entender el problema que nos planteamos.
“Sentido” es, en primer lugar, significado, y así solemos preguntar qué sentido tiene tal texto o tal palabra. Del mismo modo anhelamos conocer la significación de los acontecimientos de la vida. Continuamente nos preguntamos por el porqué y el para qué de lo que ocurre y de lo que nos ocurre rebelándonos contra el absurdo y el sin sentido.
“Sentido” es también, en segundo lugar dirección, cuando nos preguntamos, por ejemplo, por el sentido de una marcha. Es la pregunta “hacia dónde”. Y también esta segunda aceptación la aplicamos a la vida cuando deseamos saber cuál será nuestro final, hacia dónde nos dirigimos, no sólo en esta vida sino en un posible más allá.
Sentido es, pues, significado, valor, orientación y finalidad. Podemos ya comprender en que consiste preguntarse por el sentido de la vida.
Sin embargo, la vida no nos muestra su sentido inmediatamente. La vida está constituida de actor aparentemente aislados, pero la totalidad de la vida y el sentido de esa totalidad senos escapa. Por eso es la misma vida la que ha de ser interpretada. Cada vida personal es un enigma por descubrir. Nuestro esfuerzo ha de ser leer en la vida para descubrir su sentido.
Cuando el sentido se descubre la vida se transforma radicalmente. Todo adquiere valor y significado, la mirada que se dirige al mundo ve una realidad renovada, y es, sobre todo, la propia existencia la que se vive con gozo y plenitud.
La cuestión del sentido de la vida está íntimamente ligada a la felicidad de las personas. Ser feliz consiste en vivir la vida con sentido. ¿Tiene sentido tu vida?. A lo largo de toda nuestra vida vamos eligiendo y tomando decisiones siempre en busca de mayores niveles de felicidad. Todo ese cúmulo de decisiones y opciones que, a veces sin percatarnos, vamos tomando van construyendo lo que somos.
Así pues, nuestra felicidad despende de nuestras elecciones y de nuestras opciones. A través de ellas construimos día a día el sentido de nuestra vida.
Un latido
Ben
FRASE DEL DÍA
"el más inútil de todos los días es aquel en el que no hemos reído" CHANFORT.
TENEMOS

MAS DE CIEN MENTIRAS
Tenemos memoria tenemos amigos, tenemos los trenes, la risa, los bailes; tenemos la duda y la fe, suma y sigo; tenemos moteles, garitos, altares.
Tenemos urgencias, amores que matan, tenemos silencio, tabaco, razones; tenemos Venecia; tenemos Manhattan; tenemos cenizas de revoluciones.
Tenemos zapatos, orgullo presente; tenemos costumbres, pudores, jadeos; tenemos la boca, la lengua, los dientes, saliva, cinismo, locura, deseo.
Tenemos el sexo, el rock y droga, los pies en el barrio y el grito en el cielo; tenemos Quintero León y Quiroga y un “bisnes” pendiente con Pedro Botero.
Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse las venas, más de cien pupilas para vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena.
Tenemos un as escondido en la manga, tenemos nostalgia, piedad, insolencia, monjas de Fellini, curas de Berlanga, veneno, resaca, perfume, violencia.
Tenemos un lecho con libros y besos; tenemos el morbo, los celos, la sangre; tenemos la niebla metida en los huesos; tenemos el lujo de no tener hambre.
Tenemos tacones de Aquiles sin fondo, ropa de domingo ninguna bandera, nubes de verano, guerras de Macondo, setas en noviembre, fiebre en primavera, glorietas, revistas, zaguanes, pistolas, “que importa”, “lo siento”,, “hasta siempre”, “te quiero”, hinchas de Atleti, gangsters de Coppola, verónica y cuarto del Curro Romero.
Más de cien palabras...
Tenemos el mal de la melancolía, la sed y la rabia, el ruido y las nueces; tenemos el agua y dos veces al día, el santo milagro del pan y los peces.
Tenemos Lolitas; tenemos Don Juanes, Lennony, McCartney, Gardel y La Pera; tenemos horóscopos, Biblias, Coranes, ramblas en la luna, vírgenes de cera.
Tenemos naufragios soñados en playas, de islotes sin nombre ni ley, ni rutina; tenemos heridas; tenemos medallas, laureles de gloria, coronas de espinas.
Más de cien palabras...
Tenemos caprichos, muñecas hinchables, ángeles caídos, barquitos de vela, pobres exquisitos, ricos miserables, ratoncitos Pérez, dolores de muelas.
Tenemos proyectos que se marchitaron, crímenes perfectos que no cometimos, retratos de novios que nos olvidaron y un alma de oferta que nunca vendimos.
Tenemos poetas colgados, canallas, Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma, abuelos que siempre ganan batallas, caminos que nunca llevaban a Roma.
Más de cien palabras, más de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas, más de cien pupilas para vernos vivos, más de cien mentiras que valen la pena.
(SABINA)
Un latido
Ben
FRASE DEL DÍA
"Nunca se entra por la violencia dentro de un corazón"
LA LECHUZA
Un día de primavera y sobre las ramas de los árboles de un gran bosque, una lechuza se encontré con un búho famoso por su sabiduría.A donde vas. – le pregunto el búho.
Me estoy mudando al este. – contesto la lechuza-
Porque? – pregunto nuevamente el búho-
A la gente de aquí no le gusta mi graznido y causa de ellos no tengo más que problemas con los demás. –replicó la lechuza-
Por eso quiero trasladarme.
-El sabio búho respondió- Sí puedes cambiar tu voz, estará muy bien, pero sino puedes aunque te vayas al este o al oeste será lo mismo. Porque a la gente de allí tampoco le gustara, acuérdate querida que por mas que cambies y sustituyas en el exterior tu graznido te acompañará, ya que las verdaderas claves del cambio están en el interior.
Un latido
Ben
FRASE DEL DIA
“El más inútil de todos los días es aquél en el que no hemos reído”CHAMFORT
P.D: Dedicado a Lara.