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EL AMO DEL CALABOZO
COMO SER GAY Y NO MORIR EN EL INTENTO.
Acerca de
No necesariamente lo que para mí es beneficioso lo es también para otro. Puede suceder y es justo que así sea que alguien cree que el precio de cierto beneficio es demasiado costoso. Es licito que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro "Beneficio". Mi persona es valiosa y sólo busco gente que pueda valorarla.
Enlaces
Los que me soportan
Los que me siguen soportanto
Sindicación
 
EL AIRE ES LO QUE IMPORTA
CADA AMOR TIENE SU AIRE.

Aunque el tema sea el mismo cada amor tiene su aire dijo: Luis Cernuda.

Y es cierto, no hay nada mas parecido y al mismo tiempo más distinto que dos historias de amor.

El amor es como el río de Eráclito, siempre aparentemente igual y siempre cambiante, como ese río en el que nadie puede bañarse dos veces.

Como yo te amo a ti, no he amado nunca a nadie.

Lo que yo te he dicho a ti, no se lo he dicho nunca a nadie, aunque las palabras fueran las mismas.

Nunca he besado como te he besado a ti.

Nunca he acariciado con caricias como estas.

Cada amor tiene su aire y el amor como la vida, el aire es lo que importa.

Aunque el tema sea lo mismo cada amor es una historia diferente, una historia intransferible y única, por eso siempre parece nuevo.

FRASE DEL DÍA
"Nunca se entra por la violencia en un corazón" TAGORE

Un latido

Ben

 
EL NEGRO


Estamos en el comedor estudiantil de una universidad alemana. Una alumna rubia e inequívocamente germana adquiere su bandeja con el menú en el mostrador del autoservicio y luego se sienta en una mesa.
Entonces advierte que ha olvidado los cubiertos y vuelve a levantarse para cogerlos. Al regresar, descubre con estupor que un chico negro, probablemente subsahariano por su aspecto, se ha sentado en su lugar y está comiendo de su bandeja.
De entrada, la muchacha se siente desconcertada y agredida; pero enseguida corrige su pensamiento y supone que al africano no está acostumbrado al sentido de la propiedad privada y de la intimidad del europeo, o incluso que quizá no disponga de dinero suficiente para pagarse la comida, aun siendo ésta barata para el elevado estándar de vida de nuestros ricos países.
De modo que la chica decide sentarse frente al tipo y sonreídle amistosamente. A lo cual el africano contesta con otra blanca sonrisa. A continuación, la alemana comienza a comer de la bandeja intentando aparentar la mayor normalidad y compartiéndola con exquisita generosidad y cortesía con el chico negro. Y así, él se toma la ensalada, ella apura la sopa, ambos pinchan paritariamente del mismo plato del estofado hasta acabarlo y uno da cuenta del yogur y la otra de la pieza de fruta. Todo ello trufado de múltiples sonrisas educadas, tímidamente por parte del muchacho, suavemente alentadoras y compresivas por parte de ella.
Acabado el almuerzo, la alemana se levanta en busca de un café. Y entonces descubre, en la mesa vecina detrás de ella su propio abrigo colocado sobre el respaldo de una silla y una bandeja de comida intacta.

Un latido

Ben