EL VERDADERO VALOR
Las cosas no se pueden de dejar de ser de un día para otro, y todos somos un poco egoístas y caprichosos, lo malo es cuando esto impide y es un obstáculo para nuestra formación como personas, para nuestra propia realización y relación con los demás. Todo se va construyendo poco a poco, con nuestros defectos, virtudes, errores y aciertos. Nos equivocaremos muchas veces, pero existe el perdón, la comunicación, el respeto.
En esta vida hay dos aptitudes que tomar para todo, la de preocupado o ocupado. “¿Cuántas veces dudo de mi propio valor? De que realmente merezco más y que puedo conseguirlo si me lo propongo claro que no basta con el mero propósito... Se requiere acción y existen muchos caminos.”
La clave está ahí en la ACCION, te llevará a ver el valor de las cosas. Puede tomar dos posturas la de PREOCUPADO que es la actitud de quejarse o la de OCUPADO que es la actitud de la acción, el hombre que sólo se preocupa siempre se queja, el que se ocupa es el que deja las quejas y se mete en la acción, a ocuparse del problema no ha preocuparse del problema. El que se preocupa no avanza, si el que se ocupa, además en el momento que te ocupas de las cosas, aunque te equivoques desaparece la preocupación, porque has avanzado no te has instalado. Y el pasar al la acción, no es olvidar, es afrontar. Es averiguar las causas y aprender.
Mientras te quejas por tu indecisión aparece la preocupación, en el momento que te ocupas del problema y pasas a la acción se quito tal preocupación, ya has elegido. Pero ocuparse no es olvidarse, ni huir eso es infantilismo. Estas más preocupado en ti y en los demás, que ocupado de ti y de los demás. En lugar de preocuparnos de cuanto valemos y cuanto nos valoran, más importante ocuparnos de nuestro valor y del valor de los otros, y dependiendo ese valor, si es según nuestra escala de valores si nos interesa o no, o si hay que hacer algo por ello.
EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO
-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada(quejarse y no hacer nada, no pasar a la acción, preocuparse en lugar de ocuparse). Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto ( Y enzima homosexual.) ¿cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:”Cuanto siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después...” Y, haciendo una pausa, agregó: ”Si quisieras ayudarme Tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar”: ( Que inteligente el maestro, astutamente hace que pase a la acción, que se ocupe, aunque sea de él).
-E... encantado, maestro- titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien –continuó el maesrtro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagaruna deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rapido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apena llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.
Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, ottros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, monto en su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener una monda de oro para entregársela y liberarlo de su preocupación, (La preocupación le llevaba a la angustia, porque tenia que queda bien ante el maestro le preocupaba una vez mas que no había dado la talla)para poder recibir al fin un consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro –dijo-, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera podido conseguir dos o tres de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. (Tu piensas y me lo has dicho que no eres lo suficiente valioso para mi, pero tu no ves lo que yo veo, si que es verdad que si tu no te das el valor que tiene, buscaras lo primero que te ofrezcan, yo dejaré de valorarte y no me interesará alguien que no se preocupa de su valor, ni el que yo valgo, lo que vale se cuida. Te acuerdas de sueño que se iba borrando la cara? No digo con esto que no me valores, pero en la medida que tu te valoras, valoraras a los demás).
-Eso que has dicho es muy importante, joven amigo –contestó sonriente el maestro. Vuelve a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil (importante ante la luz, ante la verdad), lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo chico (también es verdad que hay que darse tiempo para valor):
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.
-¿Cincuenta y ocho monedas?- exclamo el joven.
_Sí – replicó el joyero-. Yo se que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente....
(Pero ese valor pierde su valor, ya sea como amigo, amante, familia, pareja, si su dueño no lo valora. Porque algo de 70 monedas de oro, las vendería por una moneda de plata. Y lo malo es que lo mismo haría con el valor de los demás. Pero es bueno pensar en esto ).
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.
En esta vida hay dos aptitudes que tomar para todo, la de preocupado o ocupado. “¿Cuántas veces dudo de mi propio valor? De que realmente merezco más y que puedo conseguirlo si me lo propongo claro que no basta con el mero propósito... Se requiere acción y existen muchos caminos.”
La clave está ahí en la ACCION, te llevará a ver el valor de las cosas. Puede tomar dos posturas la de PREOCUPADO que es la actitud de quejarse o la de OCUPADO que es la actitud de la acción, el hombre que sólo se preocupa siempre se queja, el que se ocupa es el que deja las quejas y se mete en la acción, a ocuparse del problema no ha preocuparse del problema. El que se preocupa no avanza, si el que se ocupa, además en el momento que te ocupas de las cosas, aunque te equivoques desaparece la preocupación, porque has avanzado no te has instalado. Y el pasar al la acción, no es olvidar, es afrontar. Es averiguar las causas y aprender.
Mientras te quejas por tu indecisión aparece la preocupación, en el momento que te ocupas del problema y pasas a la acción se quito tal preocupación, ya has elegido. Pero ocuparse no es olvidarse, ni huir eso es infantilismo. Estas más preocupado en ti y en los demás, que ocupado de ti y de los demás. En lugar de preocuparnos de cuanto valemos y cuanto nos valoran, más importante ocuparnos de nuestro valor y del valor de los otros, y dependiendo ese valor, si es según nuestra escala de valores si nos interesa o no, o si hay que hacer algo por ello.
EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO
-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada(quejarse y no hacer nada, no pasar a la acción, preocuparse en lugar de ocuparse). Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto ( Y enzima homosexual.) ¿cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?
El maestro, sin mirarlo, le dijo:”Cuanto siento, muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizá después...” Y, haciendo una pausa, agregó: ”Si quisieras ayudarme Tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar”: ( Que inteligente el maestro, astutamente hace que pase a la acción, que se ocupe, aunque sea de él).
-E... encantado, maestro- titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien –continuó el maesrtro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió-: Toma el caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagaruna deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rapido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apena llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés hasta que el joven decía lo que pedía por él.
Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, algunos reían, ottros le giraban la cara y tan sólo un anciano fue lo bastante amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, monto en su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener una monda de oro para entregársela y liberarlo de su preocupación, (La preocupación le llevaba a la angustia, porque tenia que queda bien ante el maestro le preocupaba una vez mas que no había dado la talla)para poder recibir al fin un consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
-Maestro –dijo-, lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera podido conseguir dos o tres de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. (Tu piensas y me lo has dicho que no eres lo suficiente valioso para mi, pero tu no ves lo que yo veo, si que es verdad que si tu no te das el valor que tiene, buscaras lo primero que te ofrezcan, yo dejaré de valorarte y no me interesará alguien que no se preocupa de su valor, ni el que yo valgo, lo que vale se cuida. Te acuerdas de sueño que se iba borrando la cara? No digo con esto que no me valores, pero en la medida que tu te valoras, valoraras a los demás).
-Eso que has dicho es muy importante, joven amigo –contestó sonriente el maestro. Vuelve a montar tu caballo y ve a ver al joyero. ¿Quién mejor que él puede saberlo? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca: no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil (importante ante la luz, ante la verdad), lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo chico (también es verdad que hay que darse tiempo para valor):
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.
-¿Cincuenta y ocho monedas?- exclamo el joven.
_Sí – replicó el joyero-. Yo se que con tiempo podríamos obtener por él cerca de setenta monedas, pero si la venta es urgente....
(Pero ese valor pierde su valor, ya sea como amigo, amante, familia, pareja, si su dueño no lo valora. Porque algo de 70 monedas de oro, las vendería por una moneda de plata. Y lo malo es que lo mismo haría con el valor de los demás. Pero es bueno pensar en esto ).
El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate –dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y, diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda.
Comentario:
Eh,eh,eeeh............ que la mosca cojonera esta, no se ha dignado a pasar por aquí, porque h eestado fuera toda la semana, he estado skiando, jejejeje.......y no tenía internet, de cualquier forma, te llamé antes de irme y .rian de rian.nada de nada, aun estoy esperando que me devuelvas la llamada.
Besos.ZZZZZZZZSSSSSSSSS.....
Besos.ZZZZZZZZSSSSSSSSS.....





