logotipo

img_google
EL AMO DEL CALABOZO
COMO SER GAY Y NO MORIR EN EL INTENTO.
Acerca de
No necesariamente lo que para mí es beneficioso lo es también para otro. Puede suceder y es justo que así sea que alguien cree que el precio de cierto beneficio es demasiado costoso. Es licito que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro "Beneficio". Mi persona es valiosa y sólo busco gente que pueda valorarla.
Enlaces
Los que me soportan
Los que me siguen soportanto
Sindicación
 
LAS DOS RANAS EN UN VASO DE NATA
Cuando decimos: ¡no voy a llegar!. Es inútil poner energía en esto o aquello, es una causa perdida. Lo mejor es quedarme como estoy y no perder el tiempo, conformarse con lo aprendido, no desperdiciar el tiempo por causas inútiles.
Si esto fuera así, seguramente no estaría mandando este mensaje, yo si creo en las causas inútiles, porque cuantas veces me he visto incapaz de realizar cosas y luego las he logrado, cuantas veces alguien me ha dado una oportunidad y he sabido aprovecharla, y cuando no ha sido así me he arrepentido, por lo que pudo haber sido y no fue, por mi miedos. Así que por mi parte que no quede luchar e intentar apostar, por aquello que para mi merece la pena, aunque sea un gran esfuerzo, por qué puede que vaya en ello tu vida, tu felicidad.
¿Conoces el cuento de las dos ranitas?
Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.
Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; sólo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.
Una de ellas dijo en voz alta: “no puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir, no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”.
Dicho esto, dejó de patalear se hundió con rapidez, siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco. ( Se conformo son su triste estado, no quiso avanzar)
La otra rana, más persistente o quizá más tozuda se dijo: “¡No hay manera! Nada se puede hacer para avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No moriré ni un segundo antes de que llegue mi hora”.
Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas. (A veces parece que no se avanza, pero sólo parece si damos tiempo al tiempo, nos sorprenderá).
Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla. (Cuantas cosas en la vida nos sorprenden porque pueden cambiar de estado y lo que parecía imposible, se vuelve una realidad)
Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.
Cuanta gente anda por la vida muerta porque no decidió patalear se conformo con su triste existencia. No se dio una oportunidad de ver que podía pasar si nadaba en lo razonablemente imposible.

Un abrazo. Ben
 
 
Comentario:
Este cuento es muy aplicable a la vida, y aunque yo me identifico más con la segunda ranita, y de hecho, lo he comprobado en más de una ocasión, ..........Ben, corazón, ¡es agotador!,no todos estamos dotamos de la misma naturaleza, no todos somos capaces de resistir semejante esfuerzo, y a veces,aun queriendo, uno se cansa de nadar y patalear, y como dice Philomeno, uno se queda recostado sobre la nata montada, donde no te hundes, no mueres, pero tampoco llegas al borde de la taza, y ahí, podemos llegar a estar unos segundos, unos minutos, unas horas, unos dias o toda una vida.

Yo creo que la primera ranita, muere muy dignamente también, a cada cual lo suyo, a lo mejor la primera ranita hubiera muerto en el intento y tampoco hubiera conseguido mucho más, solo más sufrimiento, eso depende solo y exclusivamente de cada uno de nosotros, de cual es el motor que mueve nuestra existencia y de la gasolina que lo alimenta para que corra sin estrellarse.Besos.
 
Comentario:
Me gusta tu espacio...la enseñanza de este cuento es muy buena, jamas por mas perdida que sea la causa, hay que rendirse...

Un beso en la punta de la nariz!
 
Comentario:
Ben-Hur, me he leído todos los mensajes que me has enviado, y te agradezco tu absoluta confianza.
No me importa en absoluto que utilices mis textos, todo lo contrario. Aquí estoy para lo que necesites.
No tienes una dirección de correo al que te pueda enviar más cosas, por lo que veo. Si quieres y te parece bien, me proporcionas alguna y puedo hacerte llegar cosas que te puedan interesar. ¿De acuerdo?.
Aun no me he leído todo tu blog, pero voy a hacerlo. Un saludo.
 
Comentario:
Hay mucha sabiduría en ese cuento, aunque la verdad es que entre la nata y la mantequilla hay un estado intermedio que denominado "nata montada" ;)

Un saludo
 
Comentario:
Las acciones más insignificantes en nuestra vida van dejando residuos que finalmente, a través del tiempo, conforman las cosas realmente importantes e imprescindibles de nuestra existencia.
No