EL SILENCIO
HACER SILENCIO PARA ESCUCHAR.
Los ruidos tiene su origen en:
-La falta de unidad interior. Como si hubiera varias personas dentro de mí en permanente conversación. Los distintos estadios de mi yo existen independientemente, como personas distintas.
-La ensoñación, que nos hace vivir despiertos soñando, proyectando en nuestra fantasía nuestras insatisfacciones. Nuestro "yo" es arrastrado por el bienestar del sueño,(Que verdad a veces hacemos un sueño y creemos que está la vida en ese sueño, y no es más que eso un sueño, no una realidad)somos incapaces de dar respuesta al hoy de nuestro que hacer, de nuestra vida.
-El alimento, la leña para ese fuego, son nuestras insatisfacciones fundamentales, nuestros miedos concretos o difusos, la falta de aceptación de la realidad. Nuestro yo es como un palito arrastrado por el torrente de nuestros sentimientos, de nuestras angustias, amarguras o frustraciones.
Los ruidos interiores nos hacen vivir en las prisas, los nervios, la agresividad. Huimos de la soledad, necesitamos ruidos alrededor, hablamos todo el tiempo, perdemos al conciencia del presente, no somos felices. Olvidar el presente es fatal, es olvidar el camino y sólo mira el final, perdiendote el día a día.
En el silencio interior encontramos la paz, la verdadera libertad, la serenidad. Todos estamos llamados a ello. Es una condición para orar, para el amor.
Hacer silencio es ir estando vacío de si mismo, irse haciendo capacidad para acoger la presencia. EL SILENCIO ES LA GRAN REVELACIÓN, PORQUE SÓLO CUANDO NOS CALLAMOS LOS CONTORNOS DEP PERFIL DEL OTRO SE NOS EMPIEZAN A DESVELAR. Hasta ese momento lo veíamos a través del filtro de nuestro yo, de nuestros prejuicios y de nuestras necesidades.
Hay dos clases de silencio.
-Un silencio que está lleno de preocupaciones, insatisfacciones, resquemores, angustias, inseguridades, y de un largo etcétera- Está uno lleno de sí mismo y vacío de presencia.
Este silencio se expresa en dos formas aparentemente contradictorias: una es la timidez del que calla porque es inseguro, porque teme hacer el ridículo, llamar la atención; otra es la de quien habla constantemente, interminablemente, porque necesita tener a los demás pendientes de sí mismo. Pero habla mucho y no dice nada. Existe también ese otro silencio lleno de reproches, un silencio acusador.
-Otro silencio que habla poco, pero habla cuando tiene que hablar y cuando lo hace, lo hace desde su verdad, “se dice”. Sabe comunicarse y compartir. Se trata de ese segundo silencio, de esta soledad deseable porque esta llena. Es un silencio interior que hace fácil el silencio exterior. Nunca se consigue del todo, (vaya esperanza nos da el texto, bueno si lo consigo os daré al clave), si se consigue en momentos determinados. Es una meta que se puede conseguir y que, poco a poco, puede ir haciéndose verdad en nuestra vida.
Manuel Iceta, La cena que recrea y enamora. Madrid Ediciones SM.
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por suepuesto que no todo el mundo tiene que estar de acuerdo, cada persona tiene su punto de vista. y yo respeto todos esos puntos de vista. Lo de que mi vida es un guión. pues no me importa que digan eso de mi vida. no puedo contar las cosas que me pasan porque son demasiado difíciles de creer, quizá solo tengan cabida en sitios como este donde la gente se piensa que todo es inventado.
todo el mundo dice que la realidad a veces supera a la ficción. Pero solo lo dicen, luego no se creen nada jajaja.
No tengo tanta imaginación y la verdad es que me quedó corta contando, ya que solo digo las cosas más relevantes.
un beso.
todo el mundo dice que la realidad a veces supera a la ficción. Pero solo lo dicen, luego no se creen nada jajaja.
No tengo tanta imaginación y la verdad es que me quedó corta contando, ya que solo digo las cosas más relevantes.
un beso.
Comentario:
Si María ha puesto pegas, es que algo hay. Ben, no está mal tu post de hoy. Yo me reconozco incapaz estando solo de alcanzar ese silencio que propones. Me explico.
Soy muy poco ascético. No he conseguido a lo largo de mi vida, dedicar demasiado tiempo a esa taréa ímproba de ir eliminando los fardos de nuestro yo, para despejar el alma de ruídos, y callarle la boca.
La única forma de tener silencio interior, ha sido por la presencia arrebatadora del Otro (otro). Cuando el otro irrumpe en tu vida, se cruza en tu existencia, y sientes que Jesús en su corazón y Jesús en el tuyo se "llaman", entonces todos los pesos desaparecen, el ruído exterior se disuelve, y el alma permanece en suspenso a veces durante años.
Es más o menos como lo siento yo. Un abrazo.
Soy muy poco ascético. No he conseguido a lo largo de mi vida, dedicar demasiado tiempo a esa taréa ímproba de ir eliminando los fardos de nuestro yo, para despejar el alma de ruídos, y callarle la boca.
La única forma de tener silencio interior, ha sido por la presencia arrebatadora del Otro (otro). Cuando el otro irrumpe en tu vida, se cruza en tu existencia, y sientes que Jesús en su corazón y Jesús en el tuyo se "llaman", entonces todos los pesos desaparecen, el ruído exterior se disuelve, y el alma permanece en suspenso a veces durante años.
Es más o menos como lo siento yo. Un abrazo.
Comentario:
no estoy de acuerdo con algunas cosas , pero vale, un saludo





