¿CUAL ES LA REALIDAD?
¿CUAL ES LA REALIDAD?
La realidad no es como a mi me convendría que fuera.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
La realidad de mi afuera es como es.
Útil recordar que el cambio sólo puede producirse cuando somos conscientes de la situación presente.¿Cómo podríamos diagramar nuestra ruta a Nueva York sin saber en qué punto del universo nos encontramos?
Sólo puedo iniciar mi camino desde mi punto de partida, y esto es aceptar que las cosas son como son.
YO SOY QUIEN SOY
Yo no soy quien quisiera ser.
No soy el que debería ser.
No soy el que mi mamá quería que fuese.
Ni siquiera soy el que fui.
Yo soy quien soy.
Para mí toda nuestra patología psicológica proviene de la negación de esa frase.
Todas nuestras neurosis empiezan cuando tratamos de ser quienes no somos.
Si es difícil aceptar que yo soy quien soy, cuánto más difícil nos es, a veces, aceptar “lo que es, es”
Tú... eres quien eres.
Es decir:
Tú no eres quien yo necesito que seas.
Tú no eres el que fuiste.
Tú no eres como a mí me conviene.
Tú no eres como yo quiero.
Tú eres como eres.
Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies.
Una forma de definir el amor sería como la DESINTERESADA TAREA DE CREAR ESPACIO PARA QUE EL OTRO SEA QUIEN ES.
Esa primera “verdad” es el principio de toda relación adulta.
Se materializa cuando yo te acepto como tú eres y percibo que tú también me aceptas como yo soy.
NADA QUE SEA BUENO ES GRATIS.
Sí Deseo algo que es bueno para mí, debería saber que voy a pagar un precio por ello. Por supuesto, ese pago no siempre es en dinero (si fuera sólo en dinero, ¡sería tan fácil!). Este precio es a veces alto y otras muy pequeño, pero siempre existe. Porque nada que sea bueno es gratis.
Darme cuenta de que si algo recibo de fuera, si algo bueno me está pasando, si vivo situaciones de placer y de goce es porque me las he ganado. He pagado por ellas, me las merezco. (Los pagos son siempre por anticipado: lo bueno que vivo ya lo he pagado. ¡No hay cuotas a plazos!
Incorporar esta verdad (nada que sea bueno es gratis)es abandonar para siempre la idea infantil de que alguien debe darme algo porque sí, porque yo lo quiero.
Es cierto que nadie puede hacer todo lo que quiere, pero cualquiera puede no hacer NUNCA LO QUE NO QUIERE.
Vivir coherente con esta idea no es fácil. Y sobre todo no es gratis.(Nada que sea bueno lo es, y esto es bueno). Nadie puede obligarme a hacer lo que no quiero hacer. Lo máximo que puede pasarme en todo caso, es que el precio sea mi vida. En el día a día el coste es más bajo. EN GENERAL, LO ÚNICO QUE ES NECESARIO ES INCORPORAR LA CAPACIDAD DE RENUNCIAR A QUE ALGUNOS DE LOS DEMÁS ME APRUEBEN, ME APLAUDAN, ME QUIERAN. (Cuando uno se atreve a decir “no” empieza a descubrir algunos aspectos desconocidos de sus amigos: la nuca, la espalda y todas esas otras partes que se ven sólo cuando el otro se va).
La realidad no es como a mi me convendría que fuera.
No es como debería ser.
No es como me dijeron que iba a ser.
No es como fue.
No es como será mañana.
La realidad de mi afuera es como es.
Útil recordar que el cambio sólo puede producirse cuando somos conscientes de la situación presente.¿Cómo podríamos diagramar nuestra ruta a Nueva York sin saber en qué punto del universo nos encontramos?
Sólo puedo iniciar mi camino desde mi punto de partida, y esto es aceptar que las cosas son como son.
YO SOY QUIEN SOY
Yo no soy quien quisiera ser.
No soy el que debería ser.
No soy el que mi mamá quería que fuese.
Ni siquiera soy el que fui.
Yo soy quien soy.
Para mí toda nuestra patología psicológica proviene de la negación de esa frase.
Todas nuestras neurosis empiezan cuando tratamos de ser quienes no somos.
Si es difícil aceptar que yo soy quien soy, cuánto más difícil nos es, a veces, aceptar “lo que es, es”
Tú... eres quien eres.
Es decir:
Tú no eres quien yo necesito que seas.
Tú no eres el que fuiste.
Tú no eres como a mí me conviene.
Tú no eres como yo quiero.
Tú eres como eres.
Aceptar eso es respetarte y no pedirte que cambies.
Una forma de definir el amor sería como la DESINTERESADA TAREA DE CREAR ESPACIO PARA QUE EL OTRO SEA QUIEN ES.
Esa primera “verdad” es el principio de toda relación adulta.
Se materializa cuando yo te acepto como tú eres y percibo que tú también me aceptas como yo soy.
NADA QUE SEA BUENO ES GRATIS.
Sí Deseo algo que es bueno para mí, debería saber que voy a pagar un precio por ello. Por supuesto, ese pago no siempre es en dinero (si fuera sólo en dinero, ¡sería tan fácil!). Este precio es a veces alto y otras muy pequeño, pero siempre existe. Porque nada que sea bueno es gratis.
Darme cuenta de que si algo recibo de fuera, si algo bueno me está pasando, si vivo situaciones de placer y de goce es porque me las he ganado. He pagado por ellas, me las merezco. (Los pagos son siempre por anticipado: lo bueno que vivo ya lo he pagado. ¡No hay cuotas a plazos!
Incorporar esta verdad (nada que sea bueno es gratis)es abandonar para siempre la idea infantil de que alguien debe darme algo porque sí, porque yo lo quiero.
Es cierto que nadie puede hacer todo lo que quiere, pero cualquiera puede no hacer NUNCA LO QUE NO QUIERE.
Vivir coherente con esta idea no es fácil. Y sobre todo no es gratis.(Nada que sea bueno lo es, y esto es bueno). Nadie puede obligarme a hacer lo que no quiero hacer. Lo máximo que puede pasarme en todo caso, es que el precio sea mi vida. En el día a día el coste es más bajo. EN GENERAL, LO ÚNICO QUE ES NECESARIO ES INCORPORAR LA CAPACIDAD DE RENUNCIAR A QUE ALGUNOS DE LOS DEMÁS ME APRUEBEN, ME APLAUDAN, ME QUIERAN. (Cuando uno se atreve a decir “no” empieza a descubrir algunos aspectos desconocidos de sus amigos: la nuca, la espalda y todas esas otras partes que se ven sólo cuando el otro se va).





