EL AMOR HUELE A CAFÉ
UN AÑO DE AMOR
Lo nuestro se acabo y te arrepentirás de haber puesto fin a un año de amor.
Si ahora tú te vas pronto descubrirás que los días son eternos y vacíos sin mí.
Y de noche y de noche, por no sentirte sólo recordaras, nuestros días felices.
Te has parado a pensar todo lo que perderás y sufrirás.
Si ahora te vas no recuperaras los días felices que te hacía vivir.
Y de noche y de noche, por no sentirte sólo recordaras, nuestros días felices.
El calor, el sabor de mis besos y entenderás en un solo momento que significa un año de amor.
LUZ
Escuchando esta canción, nunca había pensado que se hiciera tan real en mi carne y en mi espíritu.
Para mi este blogs a veces es como un pequeño diario, en un momento de mi vida declare a fuerte pulmón lo feliz que era y lo afortunado, hoy tengo que decir todo lo desolado, apenado y dolorido que estoy, pero tengo paz y eso es importante.
Os cuento una historia que espero que os guste.

EL AMOR HUELE A CAFÉ
Me contaron que una hija se quejaba a su progenitor por los infortunios de su inexperta vida; no sabía qué ni cómo para seguir adelante.
Estaba cansada de luchar en vano; cuando solucionaba un problema, ahí nomás aparecía otro.
Su padre era cocinero y hombre de pocas palabras. Después de escuchar los lamentos reiterados de su hija esa mañana, llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Prontamente estaban hirviendo.
En una de ellas colocó zanahorias; en otra, huevos, y en la última, granos de café.
La muchacha se preguntaba por las intenciones d esu padre, que no alcanzaba a comprender.
A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un pote; luego hizo lo mismo con los huevos y, por último, coló café y lo puso en otro recipiente.
Luego preguntó:
“¿Qué ves?”
“Zanahorias, huevos y café”, fue la respuesta inmediata.
El cocinero pidió a su hija que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y observó que estaban blandas. Luego le dijo que tomara un huevo y lo rompiera; al quebrar la cáscara se dio cuenta de que estaba duro. Luego le pidió que probara el café, y, al gustarlo, disfrutó de su rico aroma.
La joven preguntó:
“¿Qué significa todo esto?”
Él entonces explico que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo. Sin embargo, los tres habían respondido de manera totalmente diferente.
La zanahoria cedió dureza por blandura; el huevo cambió fragilidad por firmeza; solamente los granos de café lograron transformar el color y el sabor del agua.
El cocinero agregó:
“Dime, querida, ¿cuándo la adversidad golpea tu puerta, cómo le respondes? ¿eres zanahoria, huevo o un grano de café?”
¡Cuantas personas que se jactan de su dureza desfallecen ante la primera contrariedad! Otras, en cambio, inesperadamente, pareciendo débiles, se fortalece en los conflictos; muy pocos, en cambio, son capaces de superar las causas del dolor con una reacción positiva, inesperada, armónica, para bien de todos.
En vez de maldecir la temperatura del agua, podríamos investigar la calidad de nuestra respuesta.
El aroma del buen café impregna, es inconfundible, neto, siempre bien recibido.
Si uno viaja con una bolsita de café recién molido en un bus lleno de gente, su perfume incontrolable despierta la simpatía de todos y evoca en los pasajeros buenos momentos vividos o deseados.
Si lees este capítulo y percibes el olor de buen café, seguramente te estás enamorando de nuevo.(Os recomiendo este libro "Enamorarse de nuevo" donde he sacado esta historia, donde nos invita a enamorarnos de la vida, de las pequeñas cosas,es de Enrique Marisca l). Y quien vive con amor exhibe generosamente al mundo un diálogo profundo con las aguas de la emoción en todas sus temperaturas y movimientos.
Este texto me sugiere una pregunta: ¿ Soy capaz de superar las causas del dolor con una reacción positiva, inesperada, armónica, para bien de todos?. Pues en lugar de maldecir, tengo que ver la calidad de mi respuesta, si tengo el aroma del buen café.
Un latido.
Ben
FRASE DEL DÍA
“Si Te casas con un sistema. Descubrirás que no funciona”
Lo nuestro se acabo y te arrepentirás de haber puesto fin a un año de amor.
Si ahora tú te vas pronto descubrirás que los días son eternos y vacíos sin mí.
Y de noche y de noche, por no sentirte sólo recordaras, nuestros días felices.
Te has parado a pensar todo lo que perderás y sufrirás.
Si ahora te vas no recuperaras los días felices que te hacía vivir.
Y de noche y de noche, por no sentirte sólo recordaras, nuestros días felices.
El calor, el sabor de mis besos y entenderás en un solo momento que significa un año de amor.
LUZ
Escuchando esta canción, nunca había pensado que se hiciera tan real en mi carne y en mi espíritu.
Para mi este blogs a veces es como un pequeño diario, en un momento de mi vida declare a fuerte pulmón lo feliz que era y lo afortunado, hoy tengo que decir todo lo desolado, apenado y dolorido que estoy, pero tengo paz y eso es importante.
Os cuento una historia que espero que os guste.

EL AMOR HUELE A CAFÉ
Me contaron que una hija se quejaba a su progenitor por los infortunios de su inexperta vida; no sabía qué ni cómo para seguir adelante.
Estaba cansada de luchar en vano; cuando solucionaba un problema, ahí nomás aparecía otro.
Su padre era cocinero y hombre de pocas palabras. Después de escuchar los lamentos reiterados de su hija esa mañana, llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. Prontamente estaban hirviendo.
En una de ellas colocó zanahorias; en otra, huevos, y en la última, granos de café.
La muchacha se preguntaba por las intenciones d esu padre, que no alcanzaba a comprender.
A los veinte minutos, el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un pote; luego hizo lo mismo con los huevos y, por último, coló café y lo puso en otro recipiente.
Luego preguntó:
“¿Qué ves?”
“Zanahorias, huevos y café”, fue la respuesta inmediata.
El cocinero pidió a su hija que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y observó que estaban blandas. Luego le dijo que tomara un huevo y lo rompiera; al quebrar la cáscara se dio cuenta de que estaba duro. Luego le pidió que probara el café, y, al gustarlo, disfrutó de su rico aroma.
La joven preguntó:
“¿Qué significa todo esto?”
Él entonces explico que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo. Sin embargo, los tres habían respondido de manera totalmente diferente.
La zanahoria cedió dureza por blandura; el huevo cambió fragilidad por firmeza; solamente los granos de café lograron transformar el color y el sabor del agua.
El cocinero agregó:
“Dime, querida, ¿cuándo la adversidad golpea tu puerta, cómo le respondes? ¿eres zanahoria, huevo o un grano de café?”
¡Cuantas personas que se jactan de su dureza desfallecen ante la primera contrariedad! Otras, en cambio, inesperadamente, pareciendo débiles, se fortalece en los conflictos; muy pocos, en cambio, son capaces de superar las causas del dolor con una reacción positiva, inesperada, armónica, para bien de todos.
En vez de maldecir la temperatura del agua, podríamos investigar la calidad de nuestra respuesta.
El aroma del buen café impregna, es inconfundible, neto, siempre bien recibido.
Si uno viaja con una bolsita de café recién molido en un bus lleno de gente, su perfume incontrolable despierta la simpatía de todos y evoca en los pasajeros buenos momentos vividos o deseados.
Si lees este capítulo y percibes el olor de buen café, seguramente te estás enamorando de nuevo.(Os recomiendo este libro "Enamorarse de nuevo" donde he sacado esta historia, donde nos invita a enamorarnos de la vida, de las pequeñas cosas,es de Enrique Marisca l). Y quien vive con amor exhibe generosamente al mundo un diálogo profundo con las aguas de la emoción en todas sus temperaturas y movimientos.
Este texto me sugiere una pregunta: ¿ Soy capaz de superar las causas del dolor con una reacción positiva, inesperada, armónica, para bien de todos?. Pues en lugar de maldecir, tengo que ver la calidad de mi respuesta, si tengo el aroma del buen café.
Un latido.
Ben
FRASE DEL DÍA
“Si Te casas con un sistema. Descubrirás que no funciona”
Comentario:
Me ha encantao, ya te lo diré personalemtne y serás tú el que decida cual de los tres elementos es el que me define. Le daré una vuelta en la cama antes de dormir. Espero y sé que a dia de hoy para mí eres el mejor café que he saboreao y que encima he pagao tan agusto con mis horas de vigilia.
Un abrazo del rey persa.
Un abrazo del rey persa.
Comentario:
Odio el cafe y su olor...y del amor podria decir lo mismo pero seria muy cinico, fuera de mi linea...y ahora que digo yo de este post??
casi mejor me callo, es lo mejor cuando no se tiene nda que decir
casi mejor me callo, es lo mejor cuando no se tiene nda que decir
Comentario:
Que bonita historia Ben, espero poder ser como un buen café y que tú también lo seas.
Me duele verte apenado y dolorido, ¿cómo puedo ayudar? mucho ánimo, Ben y supera el dolor con una reacción positiva que yo mientras voy preparando una buena taza de café para los dos.
Un beso
Me duele verte apenado y dolorido, ¿cómo puedo ayudar? mucho ánimo, Ben y supera el dolor con una reacción positiva que yo mientras voy preparando una buena taza de café para los dos.
Un beso
Comentario:
Hermosa historia, espero aprender a ser como el café :-)). Un beso





