La desaparición
El mendigo ha desaparecido. Y esto es noticia, porque desde hacía tiempo permanecía sentado en la calle del Pez, con un gorrito de lana y farfullando frases ininteligibles.
Un día le vi hablando con una asistente social. Hablaban en inglés... Yo pienso que él es irlandés y, además, creo que una persona bastante culta, porque siempre le veo escribiendo o leyendo, con un libro entre las manos.
Tendrá alrededor de 35 ó 40 años, es delgado y alto. Luce una perilla no demasiado descuidada y parece inofensivo, aunque hay días que está sobre excitado y da un poco de miedo.
Pero el caso es que ya no está. El mendigo ha desaparecido de la Calle del Pez.
Un día le vi hablando con una asistente social. Hablaban en inglés... Yo pienso que él es irlandés y, además, creo que una persona bastante culta, porque siempre le veo escribiendo o leyendo, con un libro entre las manos.
Tendrá alrededor de 35 ó 40 años, es delgado y alto. Luce una perilla no demasiado descuidada y parece inofensivo, aunque hay días que está sobre excitado y da un poco de miedo.
Pero el caso es que ya no está. El mendigo ha desaparecido de la Calle del Pez.
La calle del Pez
Todos los días camino por la calle del Pez, una calle no muy larga, situada en el centro de Madrid.
La calle del Pez es especial. Es un espacio casi mágico, donde la realidad camina por una acera y la ilusión por la de enfrente.
Este es un pequeño homenaje a esa calle, donde los seres reales se mezclan con los imaginarios, y yo, como ya habréis supuesto, soy la Pescadora de historias. Una simple observadora de lo que sucede a mi alrededor y en torno a esta calle fantástica.
La calle del Pez es especial. Es un espacio casi mágico, donde la realidad camina por una acera y la ilusión por la de enfrente.
Este es un pequeño homenaje a esa calle, donde los seres reales se mezclan con los imaginarios, y yo, como ya habréis supuesto, soy la Pescadora de historias. Una simple observadora de lo que sucede a mi alrededor y en torno a esta calle fantástica.





