El perro perdido
Lo que no ocurra en la Calle del Pez no pasa en ningún lado... Esta mañana, junto al kiosko, como si estuviera esperando para cruzar el semáforo, había un perro perdido.
Estaba sentadito, con su correa tirada en el suelo, como si su dueño, de repente, por arte de magia, hubiera desaparecido.
El perrillo estaba solo, con los ojos como platos. Parecía asustado. Unos cuantos transeúntes nos hemos quedado mirando al perro y una chica le ha cogido de la correa para ver si podía encontrar a su dueño... Yo, que llegaba tarde a trabajar, me he tenido que ir, dejando a todos mis lectores y a mí misma sin saber el final de la historia.
Estaba sentadito, con su correa tirada en el suelo, como si su dueño, de repente, por arte de magia, hubiera desaparecido.
El perrillo estaba solo, con los ojos como platos. Parecía asustado. Unos cuantos transeúntes nos hemos quedado mirando al perro y una chica le ha cogido de la correa para ver si podía encontrar a su dueño... Yo, que llegaba tarde a trabajar, me he tenido que ir, dejando a todos mis lectores y a mí misma sin saber el final de la historia.





