VALDERREDIBLE

Cuando el destino se pone en tu contra para que no hagas algo, muchas veces no hay que hacerle caso, ¿no?, a las pruebas me remito.
El sábado salimos después de la reunión con los chavales a Valderredible, el valle en el que hacemos el campamento, para preparar las marchas. Después de un pequeño imprevisto como es que uno de los monitores se olvidara el bañador y fueramos a su casa a buscarlo. La furgoneta en la que íbamos hizo "po po po po po" y se quedó parada en mitad de una rotonda. "Tranquilos, suele pasar, en 10 minutos vuelve a arrancar". Pero... después de una hora allí parados no arrancó, así que hicimos el trasbordo de nuestras cosas a otro coche, depués de empujar la furgo hasta un lugar seguro para aparcarla.
Salimos de Santander, una hora más tarde de lo previsto, la mar de contentos, una minucia así no iba a estropearnos el fin de semana.
Llegamos a Villanueva de la Nia, comimos en la parada del bus, nos reencontramos con la gente del bar y vimos el partido de España (del que no voy a comentar nada, pobrezucos la que nos espera con Italia).
Cuando terminó el partido pusimos rumbo a Polientes para dormir en el camping y ¡oh, sorpresa! llegamos allí y el camping cerrado.
Después de descojonarnos un rato volvemos a Villanueva y montamos la tienda al lado del cementerio (el único lugar que no se ve desde la carretera y no tenía la hierba muy alta) antes de que se nos haga de noche. Volvemos a bajar al bar a seguir charliteando hasta la hora de la cena.
El día siguiente se levantó lloviendo, suerte la nuestra, porque la tienda si la guardas mojada se pudre, pero... dejó de llover y nos fuimos a preparar las marchas de un pueblo a otro, de punta a punta del valle. Así que cuando fuimos a quitar la tienda ya estaba seca.
Pero bueno... nos hemos reido mucho y nos lo hemos pasado bien, hemos descubierto pistas nuevas para las marchas y hemos comido en Orbaneja del Castillo, ya sólo por eso merece la pena.
A LA MIERDA

Hoy iba a escribir sobre lo bien que me lo pasé el fin de semana pasado en San Vicente del Monte con los chavales, a pesar de que se tiró todo el tiempo lloviendo y no pudimos salir del albergue.
Pero... este mediodía se me ha cruzado el día y me he dado cuenta de que estoy hasta los cojones de todo y de todos.
Así que...
¡RACING, RACING A LA UEFA DE UNA PUTA VEZ!

¡¡¡Ayer te vi que subías...!!!
El domingo si cabe, fue aun mejor que el sábado.
A pesar de la hora de retraso con la que empezó el partido y que fue un poco "malo". Iván Bolado marcó el gol que nos llevó a la UEFA. Desde ese momento no pude dejar de llorar hasta que acabó el partido y por fin llegó algo que nunca hubieramos imaginado del Racing después de tantos años de sufrimiento... Estamos en UEFA y lo celebramos dándonos un baño en la fuente de al lado de los campos (como cuando celebrabamos el ascenso a primera, que era lo único que celebrabamos entonces...), después a casa, una ducha rápida y al Ayuntamiento a seguir celebrándolo.
Las celebraciones oficiales han terminado ayer, junto con lo poco que quedaba de mi voz.
Hoy es el día que Marcelino dirá si sigue o no en el Racing y desde aquí hay una sóla cosa que puedo decir:
EXTREMODURO

¡¡¡hijoputas... si se me olvida la letra, cantadmela vosotros!!!
La verdad es que no había una forma de empezar mejor un fin de semana inolvidable, único e histórico que con el comienzo de la gira de Extremoduro en Santander.
El concierto, una auténtica pasada... sudor, saltos, gritos, alcohol, abrazos, canciones, fotos, amigos... el punto inicial de mi perdidad de voz.
Muchas imágenes grabadas en mi retina.
LUARCA

Fue un puente tranquilo, cuatro días para pensar, descansar y estar a gusto en un sitio increible. Con un poco de playa, otro poco de andar y mucho de Harry Potter. Donde vimos unas cuantas películas y yo dormí otras tantas...
Vine de allí con las pilas recargadas. Así que se agradece.
LOREDO

qué castillo tan bonito levantado con mis propias manos...
Ha sido un fin de semana tranquilo, con una marcha preciosa hasta la playa de Langre por los acantilados, en la que he tenido conversaciones muy interesantes y gratificantes, con personas que sé que puedo contar con ellas. Después de comer en la playa, volver al albergue y jugar un rato al fútbol y al beisbol, más tarde empezar a construir los dos castillos para la guerra de por la noche. A la vista está lo logrado que está el mio, la verdad es que la mayoría de mis niños eran muy trabajadores, con muchas ideas y buenas, que es más de lo que se puede decir de esta generación sin imaginación, el resultado fue el de la foto. Y sí, ganamos porque la más peque de la salida, (que estaba en mi equipo) coló una bola en uno de los 5 agujeros del castillo contrario.
El domingo se levantó con mucha lluvia, así que hicimos un juego dentro del albergue hasta la hora de la comida. Después de comer recogimos el albergue, foto de grupo y cada uno pa su casa.
Me queda un buen recuerdo del fin de semana.
TONTXU

con un canto en los dientes...
He vuelto a ir a un concierto de Tontxu, y he de decir que me ha recuperado, tiene una presencia y un dominio del escenario impresionante...
La primera vez que le vi en un concierto fue en La Vidriera en Maliaño, nos tocó canciones de su nuevo disco "Con un canto en los dientes", y he de reconocer que yo sabía apenas tres, pero a mi amiga le encantaba así que para allá nos fuimos. Fue un concierto excelente, así que después de que un señor nos regalara un poster a cada una, fuimos a que nos lo firmara (está guardado a buen recaudo). Desde entonces empecé a escucharle más en serio y sus letras y su música me cautivaba. La canción de "Para tocar el cielo" es una de mis favoritas, y "Erdian" (a pesar de no entender nada de lo que dice, si no fuera por la traducción de "En medio") me pone los pelos de punta.
El concierto de Piquío, fue mágico, como él dice. Algo muy difícil de olvidar...
Y después de su siguiente disco "Contacto con la realidad" le perdí un poco la pista.
Cuando me enteré que volvía a tocar en Santander, sabía que no podía dejar de ir, y me alegro de ello, porque he vuelto a saber por qué me gustaba tanto...
Así que, gracias por una muy buena noche Tontxu.
NO PUDO SER...

Una pena que se nos escapara el paso a la final, una pena el salir con una sensación tan desagradable del campo, porque que se clasificaran con un uno a cero, o con un empate a uno, era lo más normal, porque el Getafe es un gran equipo. Pero que lo hicieran como lo hicieron dice mucho de la calidad como personas y profesionales de algunos...
Ayer salí de los campos enfadada, y muy desilusionada. Pero bueno, son cosas que pasan...
¡Ah! se me olvidaba. Qué triste lo tuyo, Casquero, que triste debe ser el reirte de tus antiguos compañeros y de una afición que te animó... que tristeza de persona que eres...
¡Aupa Racing!
LOS CIRUELOS JAPONESES (Astenia primaveral)

Mi profesor de filosofía del instituto nos regalaba un chupachús
cuando los ciruelos japoneses empezaban a florecer.
Es todo un poeta...
Desde hace muchos años,
díria desde siempre,
se ensombrece mi ser
cuando ya han florecido
los árboles exóticos
en la parte alta de la ciudad.
No soy grato a febrero,
heraldo de la primavera,
hermosa y maldita,
maldita por hermosa,
a la que amo sin ser correspondido,
pero sí maltratado,
-sueño pesado, alérgias, desconcierto-,
amor con algún mérito.
Dura poco la flor,
la derriba un relente
en la noche serena
y en su caída arrastra el fruto,
justo hasta los pliegues de mis entrañas
en los que se abre un huevo
por el que, sin dejarse ver,
sale y entra la nada
acumulada desde siglos
por las generaciones precedentes,
las que fueron tentando
la potencia de luz
que soporta la vida,
sin calcular los riesgos
de un vacío en exceso.
Mas de febrero a mayo
se desplaza su estela
desde mi estómago al cerebro,
cubriendo un recorrido
que se sombras rocía el corazón.
La renovada luz de afuera
coincide rara vez
con la nada alumbrada
y alterada por dentos,
única garantía
de que no se produzca el apagón.
Mas baja la tensión
cuando en la parte alta
florecen los ciruelos
y la ciudad se inunda con su luz.
Ayer rompieron los primeros brotes.
Fernando Llorente
CueNTo De LLuVia

Había una vez una niña que era muy especial, tenía el don de controlar la lluvia. Pero no una lluvia cualquiera, no la clase de lluvia a la que estamos acostumbrados en el norte, esa lluvia que unas veces cae en tromba, te empapa en cuestión de segundos y hace que te gotee hasta la nariz. Y tampoco esa otra lluvia que cae lenta pero constantemente, que puede durar días e incluso semanas... esa lluvia insistente que te cala hasta los huesos.
No, la lluvia de la niña era de otro tipo, era una lluvia de colores, que se cuela en tu alma, la envuelve, la limpia, la arropa y la inunda de bonitas imágenes provocando una intensa alegría.