CueNTo De LLuVia

Había una vez una niña que era muy especial, tenía el don de controlar la lluvia. Pero no una lluvia cualquiera, no la clase de lluvia a la que estamos acostumbrados en el norte, esa lluvia que unas veces cae en tromba, te empapa en cuestión de segundos y hace que te gotee hasta la nariz. Y tampoco esa otra lluvia que cae lenta pero constantemente, que puede durar días e incluso semanas... esa lluvia insistente que te cala hasta los huesos.
No, la lluvia de la niña era de otro tipo, era una lluvia de colores, que se cuela en tu alma, la envuelve, la limpia, la arropa y la inunda de bonitas imágenes provocando una intensa alegría.






