Cambiaré De Color
Voy a pintar de verde la luna y el sol.
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... y al final ¿quién soy yo? a ver si me lo aprendo y me sale mejor ... cantabria_78@hotmail.com>
Sindicación
 
VALDERREDIBLE


Cuando el destino se pone en tu contra para que no hagas algo, muchas veces no hay que hacerle caso, ¿no?, a las pruebas me remito.
El sábado salimos después de la reunión con los chavales a Valderredible, el valle en el que hacemos el campamento, para preparar las marchas. Después de un pequeño imprevisto como es que uno de los monitores se olvidara el bañador y fueramos a su casa a buscarlo. La furgoneta en la que íbamos hizo "po po po po po" y se quedó parada en mitad de una rotonda. "Tranquilos, suele pasar, en 10 minutos vuelve a arrancar". Pero... después de una hora allí parados no arrancó, así que hicimos el trasbordo de nuestras cosas a otro coche, depués de empujar la furgo hasta un lugar seguro para aparcarla.
Salimos de Santander, una hora más tarde de lo previsto, la mar de contentos, una minucia así no iba a estropearnos el fin de semana.
Llegamos a Villanueva de la Nia, comimos en la parada del bus, nos reencontramos con la gente del bar y vimos el partido de España (del que no voy a comentar nada, pobrezucos la que nos espera con Italia).
Cuando terminó el partido pusimos rumbo a Polientes para dormir en el camping y ¡oh, sorpresa! llegamos allí y el camping cerrado.
Después de descojonarnos un rato volvemos a Villanueva y montamos la tienda al lado del cementerio (el único lugar que no se ve desde la carretera y no tenía la hierba muy alta) antes de que se nos haga de noche. Volvemos a bajar al bar a seguir charliteando hasta la hora de la cena.
El día siguiente se levantó lloviendo, suerte la nuestra, porque la tienda si la guardas mojada se pudre, pero... dejó de llover y nos fuimos a preparar las marchas de un pueblo a otro, de punta a punta del valle. Así que cuando fuimos a quitar la tienda ya estaba seca.

Pero bueno... nos hemos reido mucho y nos lo hemos pasado bien, hemos descubierto pistas nuevas para las marchas y hemos comido en Orbaneja del Castillo, ya sólo por eso merece la pena.

Y para muestra un botón.
No