El camino del revés
Al hombre al que dieron la paliza, según me contaron después, se le podían achacar algunos delitos menores, es decir, de los que, por muchos que cometas, jamás serán causa de que alguien vaya a la cárcel.
Supe después que yo lo había conocido. Hacía algunos años ese hombre y yo jugábamos en el mismo equipo . Lo recordaba bien: acumulaba tarjetas amarillas y rojas y no dudaba en agredir a un árbitro si no estaba de acuerdo con sus decisiones. Su expresión favorita era: ¡por mis cojones!
Aquel hombre había robado en la tienda de frutos secos varias veces.
Supe después que yo lo había conocido. Hacía algunos años ese hombre y yo jugábamos en el mismo equipo . Lo recordaba bien: acumulaba tarjetas amarillas y rojas y no dudaba en agredir a un árbitro si no estaba de acuerdo con sus decisiones. Su expresión favorita era: ¡por mis cojones!
Aquel hombre había robado en la tienda de frutos secos varias veces.
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