Vericuetos
Agniezska también conocía a ese hombre, el de la paliza. Me contó que, una noche, él y unos colegas abordaron a una amiga suya polaca y se lo hicieron pasar muy mal. No hubo violación, pero sí intimidación y abuso.
Pensé de nuevo en la paliza que le dieron los tres que estaban en mayoría clara y me vino a la cabeza la pregunta de si no hacen falta, a veces, negros ángeles de la guarda que velen, con su coerción, por evitar que algunos abusen de otros. Inmediatamente abandoné el pensamiento, porque pensé que poder y abuso de poder son inseparables.
Etiquetas: vericuetos
Comentario:
No te preocupes, no me vas a aguar las fiestas...
Yo siento cuando una revolución en mi interior esta por llegar...ya te contaré...
Gracias por la visita y felices fiestas para ti también
Yo siento cuando una revolución en mi interior esta por llegar...ya te contaré...
Gracias por la visita y felices fiestas para ti también





