Entre dos puntos
Me he preguntado muchas veces si Ania no ha vivido siempre una vida pendular, permanentemente entre un aquí y un allá , y que ese movimiento es la que la ha mantenido con vida.
El péndulo en su punto más bajo no existe como péndulo, sino como peso muerto. Esa pendulación es la que Ania mostraba en su deseo de irse, de ir a donde pensaba que le esperaba la vida de verdad, la del triunfo y desde donde podría reclamarme, con su ejemplo.
Todavía no me ha reclamado. Creo que ya abandona la idea de reclamarme. Creo que abandona la idea de permanecer donde está, como si ese fuera el punto en el que pudiera pasar a ser peso muerto. Pero su movimiento es difícil de calcular y no obedece a ninguna matemática.





