Sobre el aire
Supongo que no es fácil decir "¡Te quiero!" cuando uno va a montar en un avión para irse lejos por siempre jamás. Para Agniezska, sin embargo, lo fue.
Lo fue porque para ella el avión era, por fin, cumplir su sueño: el triunfo la estaba esperando en América. Y ella es lista, pundonorosa, aplicada, metódica y esforzada. Creo que la escasez marca mucho el carácter de las personas y, por eso, Agniezska es tan distinta de esas otras mujeres que he conocido, todas de vida fácil y regalada.
Cuando llegó a América, me llamó inmediatamente y me volvió a decir: "¡Te quiero!". Con ese acento tan bonito...





