La atención debida
Amaya, una de mis compañeras del trabajo, siempre se muestra desconfiada ante las promesas o los compromisos. Si le dices: "esto estará antes de que acabe la mañana", ella vendrá a informarse unas cuantas veces.
Siempre está atenta al incumplimiento. Da por descontado que se producirá y, de no ser así, no lo tendrá en cuenta. El suyo es un mundo de decepciones, un triste mundo de decepciones. Y a mí me cuesta mucho prestar atención a ese mundo tan inhóspito.
Comentario:
A mi también me costaría mirar a ese mundo, yo soy de las confiadas. quizá tampoco sea tan bueno como a veces creo ;)
Un saludo
Un saludo
Comentario:
A veces hay que confiar en los demás...
Besos
Besos