Para Que La Conozcas...
A S. le gusta su ciudad, su Madrid vibrante y lleno de vida a pesar de que el frío se ha colado en este otoño disfrazado de invierno y prefiere pasar la mañana refugiada entre su manta caliente con la piel desnuda contra el colchón de su cama de 90cm. Sabe que le queda poco tiempo para poder protegerse tras los muros de ese pequeño reino lleno de fotos, de papeles, de partituras y recuerdos, porque el corazón ya le pide espacio, quiere ser independiente, encontrar su camino, seguir su propio compás...
S. tiene los ojos grandes y brillantes como el futuro que la gusta imaginarse, y vuelca todo su entusiasmo en las personas que encuentra, aunque no las conozca, porque es consciente de la energía que tiene y prefiere emplearla en los demás, ¡es tan triste que casi todos hayan perdido la esperanza!, la esperanza en las personas, en los sueños, en el amor, en el mundo, en las grandes utopías que cuelgan de las nubes del cielo... pero ella no. Ella tiene fe, por eso la vida la sonríe.
Y por eso S. sonríe siempre. Porque sabe el poder que tiene ese simple gesto. Lleva el pelo largo, suave, dorado como la luz del sol. Se viste con minifaldas y doc martens, consciente de que la gente se gira para mirarla a pesar de su look inocente que más que potenciar su sensualidad le suma ingenuidad y le resta bastantes años. Es bonita, y mira de frente, y sonríe con franqueza, y en los ojos se le adivinan los sueños, así es ella.
Guarda secretos inconfesables, como todos supone. Ha cometido errores imperdonables, pero aún así se perdona porque quiere ser mejor de lo que es, porque no le ha dado miedo decir lo siento, porque a veces también ha sido capaz de hacer pequeños milagros. Canta por la calle y mezcla ópera y clásica, hip hop y rock and roll, punk, house, pop... disfruta cada nota, cada silencio, cada pentagrama. Lee antes de dormir, misterio, historia, suspense, poesía, terror, psicología, aprende cada palabra, se evade con cada historia, le cuesta regresar a este mundo y a veces olvida la cena embebida en cada página. Le gusta escribir y escribe. Le gusta bailar y aprende cada paso, con obstinación y pasión.
A veces dice mentiras, mentiras pequeñas como cuentos, porque las mentiras son sueños que se comparten. Abraza y besa a sus amigos, a sus compañeros, porque le encanta sentir los cuerpos estrechándose contra ella, así aprende a distinguir los corazones. Cierra los ojos y piensa en él, que no le conoce pero que sabe que existe y a veces se impacienta cuando le confunde en otros labios. Su boca es ardiente y su saliva adictiva, pero su corazón sigue siendo inalcanzable porque le espera, le espera a él...
S. vive en un noria de emociones, en su trastorno bipolar querido que la lleva de un lado a otro, pero a ella le gusta ser así, le gusta que las cosas cambien y que el mundo se mueva de sitio, porque la gusta sorprenderse todos los días.
A sus 26, todavía conversa con los duendes de los rincones y le deja fruta fresca al hada que cada mañana la besa para que despierte. A veces prende la luz por las noches porque sigue teniendo miedo de fantasmas, come dulces en el desayuno y esconde chocolate por los bolsillos para descubrirlo después con la alegría de quien encuentra un gran tesoro. S. es feliz aunque sabe llorar con el dolor de los que no lo son y en un rito infantil cruza los dedos y aprieta los ojos muy fuerte por ellos.
Salta en los charcos con fuerza y corre a suelo seco a dibujar sus huellas, a las que de vez en cuando mira de reojo. Nunca reniega de ellas aunque le hayan quedado un poco torcidas.
Entonces pone la radio y escucha su voz. Sabe que no es una señal, ya que ella sabe de señales, que lo que pasa es que no dejan de pinchar su canción en todas las emisoras. Aún así se le llenan los ojos de lágrimas, se imagina su aliento, sus manos resbalando por su cuerpo perfecto, tembloroso y febril que se le inventa en las noches que no aparece en sus sueños... Llora porque no sabe quién es pero sabe que es para ella, y aún así sonríe al desconocido que la mira nostálgico y le da las gracias por enamorarse de su melancolía.
S. tiene los ojos grandes y brillantes como el futuro que la gusta imaginarse, y vuelca todo su entusiasmo en las personas que encuentra, aunque no las conozca, porque es consciente de la energía que tiene y prefiere emplearla en los demás, ¡es tan triste que casi todos hayan perdido la esperanza!, la esperanza en las personas, en los sueños, en el amor, en el mundo, en las grandes utopías que cuelgan de las nubes del cielo... pero ella no. Ella tiene fe, por eso la vida la sonríe.
Y por eso S. sonríe siempre. Porque sabe el poder que tiene ese simple gesto. Lleva el pelo largo, suave, dorado como la luz del sol. Se viste con minifaldas y doc martens, consciente de que la gente se gira para mirarla a pesar de su look inocente que más que potenciar su sensualidad le suma ingenuidad y le resta bastantes años. Es bonita, y mira de frente, y sonríe con franqueza, y en los ojos se le adivinan los sueños, así es ella.
Guarda secretos inconfesables, como todos supone. Ha cometido errores imperdonables, pero aún así se perdona porque quiere ser mejor de lo que es, porque no le ha dado miedo decir lo siento, porque a veces también ha sido capaz de hacer pequeños milagros. Canta por la calle y mezcla ópera y clásica, hip hop y rock and roll, punk, house, pop... disfruta cada nota, cada silencio, cada pentagrama. Lee antes de dormir, misterio, historia, suspense, poesía, terror, psicología, aprende cada palabra, se evade con cada historia, le cuesta regresar a este mundo y a veces olvida la cena embebida en cada página. Le gusta escribir y escribe. Le gusta bailar y aprende cada paso, con obstinación y pasión.
A veces dice mentiras, mentiras pequeñas como cuentos, porque las mentiras son sueños que se comparten. Abraza y besa a sus amigos, a sus compañeros, porque le encanta sentir los cuerpos estrechándose contra ella, así aprende a distinguir los corazones. Cierra los ojos y piensa en él, que no le conoce pero que sabe que existe y a veces se impacienta cuando le confunde en otros labios. Su boca es ardiente y su saliva adictiva, pero su corazón sigue siendo inalcanzable porque le espera, le espera a él...
S. vive en un noria de emociones, en su trastorno bipolar querido que la lleva de un lado a otro, pero a ella le gusta ser así, le gusta que las cosas cambien y que el mundo se mueva de sitio, porque la gusta sorprenderse todos los días.
A sus 26, todavía conversa con los duendes de los rincones y le deja fruta fresca al hada que cada mañana la besa para que despierte. A veces prende la luz por las noches porque sigue teniendo miedo de fantasmas, come dulces en el desayuno y esconde chocolate por los bolsillos para descubrirlo después con la alegría de quien encuentra un gran tesoro. S. es feliz aunque sabe llorar con el dolor de los que no lo son y en un rito infantil cruza los dedos y aprieta los ojos muy fuerte por ellos.
Salta en los charcos con fuerza y corre a suelo seco a dibujar sus huellas, a las que de vez en cuando mira de reojo. Nunca reniega de ellas aunque le hayan quedado un poco torcidas.
Entonces pone la radio y escucha su voz. Sabe que no es una señal, ya que ella sabe de señales, que lo que pasa es que no dejan de pinchar su canción en todas las emisoras. Aún así se le llenan los ojos de lágrimas, se imagina su aliento, sus manos resbalando por su cuerpo perfecto, tembloroso y febril que se le inventa en las noches que no aparece en sus sueños... Llora porque no sabe quién es pero sabe que es para ella, y aún así sonríe al desconocido que la mira nostálgico y le da las gracias por enamorarse de su melancolía.
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Me encanta tu blog y tu saliva adictiva...
Ñam! :-)
Ñam! :-)
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PRECIOSO,SEGURO K ERES PRECIOSA. XA CUANDO MAS?
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Suenas de lo mas interesante rubia
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Muy bonita manera de describir a S.
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Que bonito!me ha gustado un monton!Yo a partir de ahora quiero ser como S.
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Si hablas de ti tienes la autoestima un poco por las nubes,pero te ha kedado bonito,sip
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Precioso,parece un cuento y seguro que S. es como un hada.
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Guaaaaaaauuuuuuu,y este es solo el principio......gran comienzo canalla,creo que me he enamorado de S.





