Desesperadaaaaa
Aquí estoy de nuevo y como bien digo en el título: desesperada.
Sí, y la razón es tan sencilla de contar como complicada de resolver. Mi madre está imposible, la depresión está acabando con sus ánimos y con mi paciencia (entre otras cosas).
Muchos me diréis "ánimo, valor, paciencia, perseverancia, esperanza,..." pero a mí eso ya no me sirve. Llevo 27 años con esas palabras para darme cuenta de que no me valen, que quizá para muchos sea la solución pero para mí, y sobretodo para mi madre, no valen para nada.
El problema aquí no es la enfermedad del cáncer, sino otra para mí mucho peor, la DEPRESIÓN.
Desde que, como dice José, tuve el placer de conocer a mi madre, no sólo la conocí a ella, también a su eterna sombra y creedme que es muy duro. Toda la vida me la he pasado intentando hacer que mi madre no cayera en ella, pero siempre sin éxito. Una vez y otra hago de psicóloga con la única recompensa que los malos gestos y palabras que por su parte me ha regalado. Quizá sean duras mis palabras, pero son las que siento hoy, y no puedo reprimirlas más.
Acudí a una psicóloga para tratar de quitarme el sentimiento de "madre" de mi propia madre y, durante el tiempo que ella estuvo bien, yo no tuve problema, pero ahora que las cosas están llegando a un punto imposible, todas mis mierdas están resucitando de nuevo.
Yo no tengo la pócima que resuelva los problemas de mi madre, pero sí tengo cariño, paciencia, amor y amistad para ella; como también lo tiene mi padre y mis hermanas, pero nada, tampoco eso sirve de nada.
Ha llegado un momento en el que me da miedo saber de ella, de verla o de llamarla porque sé que va a insultar a mi padre y a todos los que se cruzan por su camino y no quiero, ¡¡NO ME DA LA GANA!!, pues ni mi padre, ni mis hermanas ni yo tenermos la culpa de sus males. Y quiero que sepa, que con los ojos cerrados y el corazón en la mano, hubiera dado lo que fuera porque ella no tuviera el cáncer ni las depresiones, que todo eso lo hubiera tenido yo con tal de quitarle sus ascos y temores, pero la vida, por suerte o desgracia, no es como uno quiere y a ella le tocó ser desgraciada en la vida. Y digo desgraciada porque no hay cosa peor que ser o querer ser una víctima toda tu vida, refugiarte en tu dolor para tener lo que nunca sabes que quieres tener, y eso, es lo que le pasa a mi madre. Reprocha que no tiene lo que queremos darle y rque echaza una y otra vez, y así, ¿cómo coño vas a tenerlo alguna vez?
Sé que soy cruel, o puedo parecerlo, pero cuando una está mal, tiene que sacar de donde no hay, y cuando estás bien, agradecer el esfuerzo que en algún momento han hecho por tí. Eso, mamá espero que un día lo aprendas y lo hagas. Diste el primer paso no hace mucho, pero hay que dar más y por mi parte y a pesar de mis palabras, nunca te voy a faltar porque eres lo que más quiero.
También nosotros necesitamos cosas buenas de tí de vez en cuando.
Sí, y la razón es tan sencilla de contar como complicada de resolver. Mi madre está imposible, la depresión está acabando con sus ánimos y con mi paciencia (entre otras cosas).
Muchos me diréis "ánimo, valor, paciencia, perseverancia, esperanza,..." pero a mí eso ya no me sirve. Llevo 27 años con esas palabras para darme cuenta de que no me valen, que quizá para muchos sea la solución pero para mí, y sobretodo para mi madre, no valen para nada.
El problema aquí no es la enfermedad del cáncer, sino otra para mí mucho peor, la DEPRESIÓN.
Desde que, como dice José, tuve el placer de conocer a mi madre, no sólo la conocí a ella, también a su eterna sombra y creedme que es muy duro. Toda la vida me la he pasado intentando hacer que mi madre no cayera en ella, pero siempre sin éxito. Una vez y otra hago de psicóloga con la única recompensa que los malos gestos y palabras que por su parte me ha regalado. Quizá sean duras mis palabras, pero son las que siento hoy, y no puedo reprimirlas más.
Acudí a una psicóloga para tratar de quitarme el sentimiento de "madre" de mi propia madre y, durante el tiempo que ella estuvo bien, yo no tuve problema, pero ahora que las cosas están llegando a un punto imposible, todas mis mierdas están resucitando de nuevo.
Yo no tengo la pócima que resuelva los problemas de mi madre, pero sí tengo cariño, paciencia, amor y amistad para ella; como también lo tiene mi padre y mis hermanas, pero nada, tampoco eso sirve de nada.
Ha llegado un momento en el que me da miedo saber de ella, de verla o de llamarla porque sé que va a insultar a mi padre y a todos los que se cruzan por su camino y no quiero, ¡¡NO ME DA LA GANA!!, pues ni mi padre, ni mis hermanas ni yo tenermos la culpa de sus males. Y quiero que sepa, que con los ojos cerrados y el corazón en la mano, hubiera dado lo que fuera porque ella no tuviera el cáncer ni las depresiones, que todo eso lo hubiera tenido yo con tal de quitarle sus ascos y temores, pero la vida, por suerte o desgracia, no es como uno quiere y a ella le tocó ser desgraciada en la vida. Y digo desgraciada porque no hay cosa peor que ser o querer ser una víctima toda tu vida, refugiarte en tu dolor para tener lo que nunca sabes que quieres tener, y eso, es lo que le pasa a mi madre. Reprocha que no tiene lo que queremos darle y rque echaza una y otra vez, y así, ¿cómo coño vas a tenerlo alguna vez?
Sé que soy cruel, o puedo parecerlo, pero cuando una está mal, tiene que sacar de donde no hay, y cuando estás bien, agradecer el esfuerzo que en algún momento han hecho por tí. Eso, mamá espero que un día lo aprendas y lo hagas. Diste el primer paso no hace mucho, pero hay que dar más y por mi parte y a pesar de mis palabras, nunca te voy a faltar porque eres lo que más quiero.
También nosotros necesitamos cosas buenas de tí de vez en cuando.





