Un día gris, como tantos
Hoy he visitado por primera vez un blog que me ha hecho recordar algunos días que he tenido últimamente.
Se trata de Runas y explicaré por qué.
Anoche tuve entrenamiento, está a media hora en coche de donde vivo, por lo que tengo bastante tiempo de darle vueltas a la cabeza y en eso anduve pensando. Llevo una temporada un poco rara: triste, cansada, apática, floja, malafollá (se dice mucho por mi tierra y lo mejor para explicar lo que es es conocerme )... Hay varios motivos que me llevan a pensar en este momento. Quizá la enfermedad de mi madre me ha dejado más huella de la que pensaba, me he mudado a vivir con mi pareja, he perdido a varias personas muy queridas por mi relación... en definitiva, hay muchos cambios en mi vida que igual están haciéndome madurar demasiado rápido.
Eso es lo que quiero pensar, que estoy madurando, y no que estoy un poco depre. Esa palabra no me gusta utilizarla porque sobretodo, no tengo motivos para ello y porque cuando veo las cosas que llevan encima muchas personas, debería estar dando saltos de alegría, pero no es así.
Bueno, supongo que todos tenemos momentos, días, épocas malas que nos hacen replantearnos todo lo que tenemos y yo no voy a ser menos. En mi caso hay una cosa que siempre me ha traído por la calle de la amargura y es mi carácter. He intentado cambiarlo de mil maneras y cada vez estoy más convencida de que quien nace de una manera muere de esa manera y no hay más vuelta de hoja y yo, por mucho que intente cambiar soy seria y malafollá.
Ese ha sido siempre mi talón de aquiles y desde aquí quiero pedir perdón a quien haya hecho daño con mi carácter pero también quiero decir que jamás lo he hecho con mala intención y aunque eso no aminora mi culpa, al menos sirve para que mi conciencia quede un poco más tranquila.
Esto es lo que me pasa los días que estoy mal, que me pongo de esta manera y hasta que no lo escribo no salgo del bache, espero que mi próximo sermón sea más agradable y feliz.
Gracias por dejar que vacíe mi corazón aquí.
Se trata de Runas y explicaré por qué.
Anoche tuve entrenamiento, está a media hora en coche de donde vivo, por lo que tengo bastante tiempo de darle vueltas a la cabeza y en eso anduve pensando. Llevo una temporada un poco rara: triste, cansada, apática, floja, malafollá (se dice mucho por mi tierra y lo mejor para explicar lo que es es conocerme )... Hay varios motivos que me llevan a pensar en este momento. Quizá la enfermedad de mi madre me ha dejado más huella de la que pensaba, me he mudado a vivir con mi pareja, he perdido a varias personas muy queridas por mi relación... en definitiva, hay muchos cambios en mi vida que igual están haciéndome madurar demasiado rápido.
Eso es lo que quiero pensar, que estoy madurando, y no que estoy un poco depre. Esa palabra no me gusta utilizarla porque sobretodo, no tengo motivos para ello y porque cuando veo las cosas que llevan encima muchas personas, debería estar dando saltos de alegría, pero no es así.
Bueno, supongo que todos tenemos momentos, días, épocas malas que nos hacen replantearnos todo lo que tenemos y yo no voy a ser menos. En mi caso hay una cosa que siempre me ha traído por la calle de la amargura y es mi carácter. He intentado cambiarlo de mil maneras y cada vez estoy más convencida de que quien nace de una manera muere de esa manera y no hay más vuelta de hoja y yo, por mucho que intente cambiar soy seria y malafollá.
Ese ha sido siempre mi talón de aquiles y desde aquí quiero pedir perdón a quien haya hecho daño con mi carácter pero también quiero decir que jamás lo he hecho con mala intención y aunque eso no aminora mi culpa, al menos sirve para que mi conciencia quede un poco más tranquila.
Esto es lo que me pasa los días que estoy mal, que me pongo de esta manera y hasta que no lo escribo no salgo del bache, espero que mi próximo sermón sea más agradable y feliz.
Gracias por dejar que vacíe mi corazón aquí.





