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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Artículos atrasados
Pendiente de cambiar el Cantábrico por el Mediterráneo, cierro una etapa y publico todo lo que tenía en el borrador, dejo para más adelante terminar de editar y publicar algo que en breve será de dominio público.

Fdo.: El Capitán
 
Festival del Mar
Vivo en un noveno piso....eso junto con el trabajo me hacen, cada día más, tener ganas de crear un blog titulado "historias de ascensor". Pero no es eso de lo que quería hablar. Desde mi ventana se ve el mar. Y este fin de semana..... No voy a tener suficiente fin de semana para disfrutar de lo que se ve en el mar
 
Posteando, que es Gerundio
Viendo película en televisión (¿antena3 o tele5?... No importa)
Empezando bloque de publicidad.
Corriendo a mi habitación a por las zapatillas.... Estoy sin tabaco.
Poníendome las zapatillas.
Volviendo a mi habitación a por las llaves y el dinero... Por suerte estaba vestido.
Bajando en el ascensor (después de esperar a éste), los 9 pisos hasta la calle.
Recorriendo los 136 pasos hasta el bar a un ritmo no rápido (tampoco lento)
Subiendo los 6 escalones de la entrada del bar.
Su Tabaco... Gracias.
Vuelta a empezar... bajando los 6 escalones.
Recorriendo 135 pasos... o he ido más rápido, o me equivoqué al contar.
Subiendo los 9 pisos. Por fortuna el ascensor me esperaba.
Dejando mis zapatillas en la habitación....

Esperando aún. Me dio tiempo a fumarme un cigarro antes de que acabase el bloque publicitario.

Y eso que no fui rápido.
 
El Adiós de Martín el Bávaro
Estracto del Diario del pasajero 122

Adiós, Martín. O más bien, hasta pronto. Ha sido una experiencia curiosa. Inolvidable, diría. No hemos sido muy afines en estos dos meses, pero al final, todas las barreras, todos los engaños, todos los secretos que ocultamos tan celosamente el uno del otro quedaron perdonados con el enfrentamiento que tuvimos con el hijo de la casera.... ahí sí que fuimos amigos, (aún recuerdo cuando me presentaste a varios compatriotas tuyos como "mi amigo de piso", en lugar de "mi compañero de piso" como en otras ocasiones). Y esos detalles son los que cuentan. Atrás queda el infausto día en que me dejaste tirado, desapareciste sin más explicaciones, y el siguiente, en el que hice yo lo mismo como represalia. Olvidados quedan esos momentos en que deseabas que no estuviera en la posada y te encerrabas en tu cuarto (sé lo que pensabas porque yo hacía lo mismo).

Me quedo con el recuerdo de aquella última pelea, cuando, cansado de dar vueltas, regresé a la casa y me contaste como la posadera y su marido, ya que te ibas, aprovecharon para no darte los maravedíes que habías dejado en depósito argumentando que habías tenido muchas visitas, y cómo os gritastéis durante 10 minutos. En aquel momento, compañero, me la traía al pairo, pero después, cuando vino el hijo de los mismos a las doce y media de la noche, exigiendo que le devolvieses el dinero que, como buenamente pudiste, le habías sacado a los dos ladrones, o te ibas de "Mirando al mar" (la posada).

Recuerdo cómo le dijiste a ése que venía en plan matón que mantuviese las distancias al hablar, que no se acercase, y que no te tocase, y cómo pensaba yo "verás como al final se va el cántabro a la fuente (1)". Pensé realmente que os íbais a pegar, y que tenía las de perder con un montañés rudo y deportista como tú. También me queda el consuelo de que en ese momento salté sobre dicho elemento, en tu defensa, y cómo entre los dos, amenazando con una denuncia a los inspectores del tesoro público; obligándole a que llamara al cuerpo de guardia (los dragones amarillos), cosa que simuló hacer por si íbamos de farol y que no hizo; y diciéndole de todo menos bonito y simpático, logramos que no te quitara todavía más monedas, y que pasaras tu última noche en la habitación que habías pagado para el mes completo y cuyo dinero tampoco te devolvieron . Tal vez te interese saber que el otro día hablé con él y que, por su tono de voz, todavía le escocía el "si eres tan amable, ahí tienes la puerta" con el que le despedí, amén del "aplícate tus propios consejos" con el que le negué el placer de tener la última palabra en esa discusión que duró dos horas.

Ahora te vas, nuevamente antes de lo que habías dicho, en noche cerrada. Tienes preparada tu balsa y procuras no hacer ruido. Pero te escucho. Y respeto tu deseo que irte como si nadie supiera que lo haces.....

(1) Otra frase que se apropiaron los tiempos y luego, derivación fonética incluída, se convirtió en un refrán muy popular
Ocultos por la sombra proyectada por la luz de un fanal incidiendo sobre la baranda de popa, el Capitán, el Grumete, los Pasajeros 54 y 122, el Timonel, e incluso un Galeote en libertad, observaban como el Bávaro, marinero rudo y tosco , que con metódica eficacia Germana, seguía sus objetivos sin mirar atrás, volcando sillas y mesas y personas que estuvieran en su camino sin desviarse ni un ápice, dejaba la estela del Lobo Solitario y, en una barca de salvamento partía hacia su país, hacia su novia, su familia y amigos , hacia los objetivos y aventuras que allí le esperaban.

Nadie dijo nada en voz alta, pues el quería (y creía) irse de incógnito. Sin avisar. Sin embargo, cuando una vela blanca se desplegó en el bote, todos miraron hacia el Capitán,

-"Musieck sleiken, Martín" -Musitó entre dientes.
Martín el Bávaro ha sido realmente mi compañero de piso. Valga esta historia real como homenaje