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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
La Banda
Miro por la escotilla de estribor, desde la cocina, donde ayudo por un módico salario que me permite costearme caprichos y viajes, y allí está el primero: Paquito Más, que siempre dice lo mismo "va, una rapidita que me voy" y luego se toma 15 más y se queda hasta la hora de cierre.

Poco a poco van llegando el resto. El Raúl, con su voz cascada a lo El Padrino, que se bebe siete verdes antes de que me dé tiempo a apuntar sus consumiciones; El Chapero, que se bebe quinientas entre descanso y descanso del trabajo (Chapero=Chapaor, el que chapa las paredes... es decir, el albañil que me está haciendo la reforma del local); El Güevo, que viene de cuando en cuando, como El Mané, y se toman una o dos rapiditas y se van a sus respectivos quehaceres; El Tramusso, que va por libre y paga por libre; El Rizos, que se acerca a saludar, El Pali, el del kiosko, amigo de todos... ültimamente se acerca también un rato Paco el de las Persianas, o Ramonet (al que yo, inexplicablemente, siempre llamo Pablo) El Fonta, que está, junto con el Chapero, haciendo una obra en la casa de "PacoPersianas". De vez en cuando se junta también con semejante bandarria El Hermanísimo. Y cuando puede (trabaja como un esclavo pese a llevar traje y corbata), se deja caer El Patas.

Completan la cuadrilla El Hippie, que no viene mucho (no es que sea gorrón, es que no se gasta un céntimo más del necesario, y las cervezas son un sobrecoste para su estrictísima política de gastos e ingresos), y El Conejo, que hoy se ha bebido, el sólo, una botella de Martini Rojo y se ha ido tan alegremente diciendo "apúntamela, que ya te la pago". Y El Pepo, que desde que se hizo autónomo viene sobre las 16.15 y se toma una y le obligamos a tomarse tres más pagando solo la segunda.

Ellos son alegres, divertidos, frescos. El que menos, tiene un serio problema con el consumo de porros, y cuando se lo digo, responde "si, nunca tengo lo suficiente". El que más, está enganchado a la coca (sobre El Jaba, recién salido de la cárcel, hablaré en otra ocasión, es un asunto que me produce lástima e indignación a un tiempo) y cuando va mascao es insoportable. Bromean constantemente sobre todo y sobre todos, incluidos ellos mismos. Raúl y el Chapero tienen mi edad, y ya arrastran una separación (ellas se cansaron, o encontraron a otro, según su versión) y un hijo al que les cuesta dios y ayuda ver y mantener, amén de discusiones con las ex y disgustos por no tener nunca liquidez para darle caprichos al chiquillo. Paquito Más tuvo una novia a la que le pagó la operación de las tetas y luego ésta le dejo hecho una mierda. Después, volvió a darle a la coca con más fuerza que nunca. El resto, son separados, solteros que buscan entre muchas faldas el cariño que no les quiere proporcionar una sola y, los que tienen suerte (3 ó 4) casados con hijos que discuten constantemente con la mujer, según cuentan.

Cuando no estoy de servicio me junto con ellos y me tomo una o dos, (no quiero ponerme ciego, normalmente entro por las tardes) y un día le dí una calada a un canuto; otros lo hago yo de lo mío y se lo paso a ellos sin fumar, porque, o no tienen quien les pase, o dinero para comprar. En esos casos, me rio muchísimo con ellos, y ellos conmigo, aunque el centro de atención de sus bromas sea yo mismo y éstas sean muy pesadas.

Cuando estoy de servicio, tengo un principio inalterable. Jamás bebo alcohol, ni fumo petas (de la coca ni hablemos, no la he probado jamás y no quiero empezar, he visto demasiados hechos polvo como para ello) y, cosas de la vida, esas mismas bromas se me hacen pesadas y de mal gusto. "desde ese lado de la barra se ve todo de otra forma ¿¿eh??" me ha dicho hoy el Raúl.

El Chapero es albañil. Raúl y Paquito Más son camareros. El Pali y el Rizos regentan sendos kioskos y, aunque sean competencia el uno del otro, son tan buena gente que incluso se ayudan y se pasan aquello que le sobra a uno y le falta al otro (mi colección de libros de "Episodios Nacionales" tiene algunos ejemplares obtenidos mediante ese trueque). Ramonet, que todo el mundo dice que habla como un tal Luisma, de una serie de televisión, es Fontanero. El Tramusso pone suelos y el Pepo paredes. El Hippie instala aires acondicionados. Paco El Persianas, persianas para los locales. El Hermanísimo es comercial. El Güevo, que todavía me quiere pegar una paliza de una vez que casi nos enzarzamos, y de la cual conozco por referencias, puesto que no recuerdo esa borrachera en concreto, ya me saluda cuatro años después y, al igual que el Mané, no sé en qué diantres trabaja. El Conejo lleva tres años de baja y de juicios, por un corte que tuvo en un tendón de la mano, para que le reconozcan una pensión que va para largo. Para sobrevivir, trabaja a ratos para familiares y conocidos pintando casas, ayudando al resto de los curritos o echando una mano a su novia, que trabaja en un restaurante.

Todos ellos son gente de pie, gente que trabaja mucho y cobra poco para sus gastos (vale, sus vicios son caros y excesivos), gente como yo o como cualquiera de nosotros, con sus virtudes y sus defectos, gente a la que se aprecia y se invita de buen grado a una, a dos o a siete cervezas si hace falta. Gente que siempre está al pie del cañón, que busca una oportunidad para salir de la miseria en que se han sumido, voluntariamente o por la fuerza.

Esta Banda se junta porque la vida les ha puesto en una tesitura u otra de dificil solución (no le llega para pagar la pensión a su chiquilla, o si le llega, no pueden ir a recogerla y llevársela de compras; se encuentran sólos y/o decepcionados, les han "pillado" unos mierdas en unos pagos y van ahogados) se junta, digo, en el único lugar donde pueden, sin ningún tipo de rubor, ponerse hasta el culo de cervezas con algunos que son como ellos, que encuentran dentro de una botella la alegría que les niega su trabajo, sus amores, su vida, y que lo cuentan, a ellos o a mí, en la barra, con tristeza, cansancio o, cuando las cosas van bien, con alegría. Con muchísima alegría.

Y en ese momento de alegría, normalmente cuando cobran o tienen un poco de dinero de más, es cuando pagan la ronda del resto. Y cuando les digo "ande vas, loco, que son 27 euros" sueltan uno de 50 y dicen: "y además, me das un cupón, a ver si hay suerte, coño". Y los demás le miran con admiración y respeto, calculando cuando cobrarán (otro mes que se retrasa el pago del patrón que se ha gastado 3 millones en la reforma de su cuarto de baño, y esto es verídico), o tirando una o dos monedas a la tragaperras, a ver si "está en el ciclo" y les da otros 20 (fíjate que poco piden, los pobrecillos) para pagar la siguiente ronda.

Por afiliación, por compañerismo, por solidaridad con la situación del que lo está pasando mal, se apoyan y respetan, pese a las bromas pesadas, los unos a los otros.

El otro día me llamó Raúl. Me había traído unos zumos de muestras para el local que voy a abrir, para ver si me gustaban o no. Quedamos en que bajaba, recogía la nueva colección de libros del kiosko (los cuentos de calleja, son auténticos, una verdadera joya), y me tomaba un café con él y charlábamos un rato.

Cuando llegué, estaba media tropa allí, bebiendo. Me pedí el café y saludé a todos por su nombre, uno a uno. Bebían y bebían. Unos se iban a un concierto. Otros a casa de uno a cambiar el grifo de la ducha, que se les había estropeado y no podía ducharse (45 mortadelos, la broma del grifito, para una necesidad básica), otros a descansar porque al día siguiente tenían que trabajar.

Yo asistía sin decir mucho a las conversaciones, a las ilusiones de los que se iban al concierto "con dos chavalillas" A la desesperación del del grifo, "joer, este mes, entre el pago del chiquillo, que no he cobrao, el seguro de la casa y hacienda me joden vivo, y encima el puto grifo, 45 euros el más barato, anda ponme otra, moza, que buena que estás". Al hastío del que madrugaba (creo que era el Hippie) que nos contó cuatro veces su planing de 10 horas diarias durante los próximos 3 días para poder adelantar faena y cogerse una tarde libre y, en general, a la vida de cada uno.

En un momento dado, estaban todos silenciosos, taciturnos. Pensativos. Y Raúl, que es un irónico de la vida, dijo "joer, normal que bebamos tanto, si vamos todos que no tenemos ni donde caernos muertos, por lo menos nos emborrachamos y hasta el día siguiente somos felices".

Y me hizo pensar en cómo luchamos cada uno por nuestros sueños, por nuestra vida y la de la gente que apreciamos, contra todo y contra todos. Esperando que toque ese puto cupón, que esa mierda de máquina que nos quita medio sueldo esté de ciclo, que el cabrón del jefe pague los sueldos en lugar de reformarse ese cuarto de baño que, encima, riete, está embozado... tres millones para que esté embozado, que los de la luz cobren el recibo de la ex a la ex, y no los dos al marido, que no tiene ni para pagar el suyo. Que salga ya el puñetero juicio y le reconozcan la Invalidez Permanente Para la Profesión Habitual. O que no la reconozcan ya de una vez, pero que salga una sentencia, que mientras no haya no puedo buscar trabajar por problemas legales.
Que la siguiente ronda la pague el del bar.

Y pensé que, joder, que ójala que les sonría la vida un poco a todos y cada uno de ellos. Que dejen la mierda de la droga de lado y puedan ser felices, que encuentren a una chica, aunque sea una amiga, que les haga olvidar el trago amargo que se reproduce con cada cerveza, con cada gin-tonic, con cada martini; qué ójala no me vea yo como ellos, y si me veo, tenga un grupo que me apoye, me escuche y, de vez en cuando, me paguen una cuando no tenga pasta.

Y pensando en ello, me despedí muy cordialmente y pagué mi café..... con 10 Euros. Sin decir nada. Esa tarde fueron, por lo menos, dos rondas más felices hasta el día siguiente.
 
Fragmentos
25/04/2006 sobre las 14.00, en un parque, calina adobándome el lomo, frente a la muralla del mar (cómo no... todo tiene relación con el mar). Despierto de un soporífero cansancio producido por una larga caminata y un madrugón. Pienso..... un extraño peso se me planta en el corazón... mi mano busca a tientas un boli, papel. La hoja cuadriculada se va llenando de letras, las letras forman palabras. Las palabras líneas. Estas párrafos, y al fin, un pequeño texto que escribo mientras vivo. Mientras me siento vivo:

"Hay cosas que no se pueden explicar con palabras. Como esos dedos que me recorren la espalda mientras escribo. Esos ojos que se clavan curiosos en la nuca. O esa presión que noto en el pecho cuando sé que ella me observa, que piensa en mí"
 
Carta a Cartagena
He dudado mucho antes de colgar esto.... pero bueno, tampoco me lo puedo callar. Esta parte de mi mente fue escrita un día de esta semana, o la anterior.... bueno, por una vez en mi vida, no le puse fecha, así que no sé cuando... Pero divago. Divaguemos juntos.
"Los Libros, igual que los viajes, se empiezan con ilusión y se terminan con nostalgia"
(leído en un catálogo de Coronel Tapioca)


Allí, situado en proa, en un nuevo puerto, en un nuevo mar, en una nueva vida, pensé en fotografiarla una y otra vez. Sonriente. Pensativa. Alegre. Melancólica... Tenía la sensación de que con cada fotografía, un trocito de esa película se quedaría brabado también dentro de mí.

No obstante, le había prometido que no le haría más que un par de fotos y, como ya he dicho en alguna ocasión, soy un hombre de palabra. Lo más bonito es que esos instantes, esos rostros, siguieron grabados en mi memoria y, aún hoy y ahora, me acompañan en muda película cargada de recuerdos.

Cartagena, puerto y mar. Hoy te estoy devolviendo todo aquello que no te pude ofrecer la primera vez. Y aunque cada noche, de camino a este hostal me rondan algunos fantasmas por la cabeza, te digo que he perdido el miedo. Que he conocido la esperanza. Y la ilusión por esperar a alguien, aunque sea a las 10 y pico de la noche, hambriento y cansado tras un duro viaje, en una plaza solitaria donde sólo ronda un frío que pela los huesos. Y la alegría de cerrar los ojos para recibir un beso. O dos. O cuarto y mitad, por favor, sin hueso, recién cortados de ese grandísimo corazón que quizás, tal vez, depende, noté latir en un banco, mientras apoyaba su cabeza en mi hombre y yo la acariciaba, soñando con miles de aventuras secretas y públicas. Con esa cueva de contrabandistas que jamás llegué a visitar con ella. Con esas olas que tanto la hacían reir.

Cartagena. Hoy te agradezco que la hija de tus hijos me haya mirado como me miró. Que me dijera, aunque fuera empapada en alcohol, que me quería mucho. Hoy, Cartagena, saldré a pasearte con la hija de tus hijos. Hollaré tu sagrada historia. Escarbaré, si puedo, en ella. Agradeceré cada uno de los pasos que dé. Esperaré, como espero ahora, cada uno de los besos que pueda robarle al tiempo.

Cartagena. Tal vez mañana, o "mañana de mañana", no vueva a verte. Ni a ella. Ni a nadie más. Pero tal vez (espero) sí. Y con esa ilusión me despierto cada día. En cualquier caso, Cartagena, gracias por ser un emplazamiento fuerte. Y fiel. Y seguro. Gracias por tener un puerto y un mar al que acogerse y pensar. Gracias por haber dado alimento y cobijo a la hija de tus hijos, y esa mala leche singular que me encanta.

Hoy, con este libro, sólo puedo estar ilusionado, y meláncolico mañana. Pero bueno, existen otros libros. otros viajes...... A Cartagena. Y a la hija de sus hijos.
 
Insomnio
01.30 de la madrugada. Aunque mis ojos se quedan cerrados, mi mente ya se halla bien despierta. Al poco los abro, (qué sentido tiene engañarse a uno mismo) y, durante un rato, me quedo mirando al feo techo de ese cuarto extraño.

"Qué oscuro que está todo. Y qué frio que hace, y qué sólo que estoy, maldita sea, en este barco"

Enciendo un cigarro y empizo a deshojar la margarita con las preguntas que han hecho muchos otros antes que yo. Y me doy cuenta de que mis muñecos tienen nombres. Y voces. Y cuerpos. Y de que se los puse yo hace mucho tiempo. Y qué frio, qué oscuro, que está este cuarto extraño sin tí.

No quiero que mis muñecos, Barla y Davel, la autocompasión y el autocastigo, estén aquí, ellos no. Esta noche no.

Y pienso, en este lugar frío, oscuro y feo, si habrá algún otro rincón secreto cuyos habitantes quieran admitirme y protegerme en estas noches angustiosas.

Con lo cerca que estamos.. y cuánto te echo de menos. En este cuarto tan frío, tan oscuro, tan feo. En este pozo de negrura que se ha sumido, hasta la salida del sol o hasta que caiga rendido de cansancio, el trozo de alma que me has dejado para añorarte.
 
El Caballero del Jubón Amarillo
En ocasiones trato de decir cosas, y no se me ocurre nada. A veces trato de decir que lo que sé.. pero no encuentro las palabras..... Menos mal que hay alguien que, en su momento, lo dijo por mí. En las Págs. 73 y 74 del libro citado en el título.

Yo no tengo un Jubón Amarillo. Sólo un montón de palabras, ideas y pensamientos que, en ocasiones, quizás, tal vez, depende, no sé expresar como me gustaría....
Esa noche estaba vivo, y era lo único que contaba. Tenía ojos para ver, boca para besar. dientes para morder. Ninguno de los muchos hideputas que cruzaron por sus existencia, turcos, herejes, alguaciles, matachines, [innombrables], había logrado robarle ese momento. Seguía respirando pese a que muchos intentaron estorbárselo. Y ahora, para confirmarlo, una mano de ella le acaricaba suave la piel, deteníendose en cada vieja cicatriz. "Mi vida" Repetía. Sin duda don Francisco de Quevedo habría sacado buen partido a todo eso, plasmándolo en catorce perfectos endecasílabos. El Capitán Alatriste, sin embargo, se limitó a sonreír para sus adentros. Era bueno estar vivo, al menos un rato más, en un mundo donde nadie regalaba nada; donde todo se pagaba antes, durante o después. Así que algo habré pagado, pensó. Ignoro cuánto y cuándo, pero sin duda lo hice, si ahora la vida me concede este premio. Si merezco, aunque sea por unas pocas noches, que una mujer así me mire como ella me mra.
 
Sonrojo
Niños/as tengo pendiente comentar vuestros blogs, ¡¡¡pero llevo dos días de culo y contra el viento!!! ¡¡¡Nu me olvido de vosotros!!! ¡¡¡Os he leído!!! ¡¡¡Sois la cañaaaaaaaaaaaaaa!!!

Besotes y Abrazos

P.D.: ¿Y por qué no lo he hecho ahora? simple... me tengo que ir corriendo de nuevo. ¿Y por qué no ayer? Simple... me llamaron y me tuve que ir corriendo. Más besos y más abrazos
 
Posteando, que es Gerundio: Las cosas pequeñas
Lo que me hace querer, (o para el caso odiar) a ciertas personas, son esos pequeños detalles. Ese buenos días, ese agacharse y recoger rápidamente lo que se te ha caído, ese hacer algo cuando tú estás a punto de hacerlo para ahorrarte un esfuerzo, aunque sea leve...

Pensaba en ello ayer noche, mientras una personita tenía un detalle, de esos que marcan la diferencia, conmigo. Pensé: cuan fácil puede ser llegar a querer por este tipo de cosas, cuan fácil puede ser llegar a odiar por hacer o no hacer este otro tipo de cosas. Cuan fácil puedes hacer que sea la vida para tí y para los demás.... Cuanto estoy empezando a querer a esta personita.....

Pondré un ejemplo. En el bar donde trabajo, normalmente se cena tardísimo y casi siempre comida rápida. Una chuleta con patatas y huevo; unos bocatas hechos a toda prisa; algo de fruta....lo que pillamos.

Ayer, como detalle, una de las cocineras decidió hacer conejo al ajillo. No tenía por qué, pero lo hizo, (por cierto, buenísimo). Un detalle que me hizo pensar que es normal que la gente la aprecie mogollón.

El equilibrio de la onda lo puso su hermano, un camarero, que se sentó corriendo a la mesa, cogió un plato y se empezó a servir los mejores y más blanditos trozos de conejo. "A este es pa darle dos ostias, no me extraña que hasta sus hermanos le tengan algo de manía" me dije. Y bueno, como no me costaba nada, cogí el resto de los platos, los puse en los sitios donde habitualmente nos sentamos cada uno y añadí cubiertos,servilletas y un trozo de pan.

Convendréis conmigo en que es una cosa de lo más normal y simple, que se hace en cualquier sitio... Pues parece ser que allí no, que la costumbre es que la muchacha coloque todo y se siente la gente a cenar. Por ello, cuando se acercó resignada y me vio colaborando, y luego vio a su hermano, y le hice un gesto que no admitía réplica para que se sentase y descansara (cocinó para seis, la colega, que le den una medalla a la de tres), me lanzó una de esas miradas silenciosas con que, aunque yo sólo entendí "gracias, compañero" y "mi hermano es un capullo integral" te dicen de todo.

Amén de no hacerme ni puto caso, (es habitual últimamente en todo lo que hago). y buscar ella las bebidas para todos, se encargó luego de preparar café para mí y para ella, dado que el resto no quería, y como respuesta, pues recogí yo toda la mesa mientras su hermano estaba desparramado sobre la silla frotándose la barriga y eructando.

¿Resultado? Un agradecimiento mutuo. Un querer especial y respetar a esa persona por sus detalles. Y para los más egoistas (que siempre los hay), decir que terminamos, de esa forma tan simple, tratando de ayudarnos, de recoger y limpiar rapidísimamente. Tanto, que tuvimos que quedarnos en el bar esperando (maldita sea) un buen rato porque fuera estaba la policía rondando, habíamos incumplido, una vez más la hora de cierre y mi hermano, a puerta cerrada, se estaba fumando un enoooooooorme canuto pasando del resto.

Detalles, señores y señoras, los pequeños detalles son los que marcan las diferencias. Para todo. Y esa personita los tiene conmigo y me entran escalofríos por la espalda cada vez que hace algo así... y sonrío, y me siento muy feliz.
Post sacado de un borrador del día 30 de Marzo de 2006 a las 10.36
 
El Sueño del Pasajero 122
Me gusta la literatura, pardiez. Y soñar. Y escribir. Y leer.

Siempre lo he dicho, y espero que pueda decirlo durante lo que me queda de vida. Y me lo decía el otro día, mientras paseaba (el otro día fue ayer). Y mientras soñaba.

Últimamente no sueño... bueno, y si sueño no me acuerdo de en qué. Creía, quería converme a mí mismo de que es por el puro agotamiento físico y mental al que he sometido a mi cuerpo en las últimas semanas transcurridas. Y no, caballeros. No, queridas damas. Simplemente, no sueño dormido porque me entretengo mucho soñando despierto.

El del otro día fue particularmente bonito. En él, yo abría mi negocio. E iba bien, y trabajaba mucho, y tenía un equipo serio, responsable y respetable, en el que más que superior y subordinados, éramos amigos luchando por ganarnos el pan de forma justa y honrada. En mi sueño tenía una casa en alquiler, y me daba para ir tirando. Y la otra era una maravilla, y mi hermano no era un desastre que únicamente piensa en la fiesta y en cómo gastarse los cuartos que aún no tiene, ni me daba largas cuando le decía que colgase la ropa en el tendedero y dejase la lavadora libre, ni cuando le decía: hay que madrugar para limpiar, así que, aunque salgas de fiesta esta noche, mañana yo te despierto...(tal vez me equivoqué en esa inversión, tal vez me equivoqué en ponerlo a su nombre, en hacerle todas las gestiones, pero joder, es mi hermano, lo quiero y se merece vivir lo mejor posible tanto como cualquiera de nosotros). En mi sueño, pasados unos años, podía traspasar el negocio, y ser dueño de mi tiempo. Y de mi destino. Y de mi dinero. Y con el dinero que obtenía del traspaso, por fin, le compraba la casa a mi hermano (es que me encanta esa casa) y él cumplía, a su vez, su sueño de comprarse una autocaravana.

Y por fin, en mi casa, con las rentas de un piso en alquiler, los beneficios del traspaso (que en mi sueño eran cuantiosos) y lo que había ahorrado durante mis años como hormiguita trabajadora, podía sentarme tranquilamente, y escribía un libro, o varios.

En mi sueño había una chica, y ella me ilustraba los libros, y nos sentábamos juntos a leerlos, una vez terminados párrafos e ilustraciones, tras reuniones y discusiones y puesta en común de ideas. Y ella me quería aún, pese al poco tiempo que podíamos dedicarnos el uno al otro. Y yo la quería con locura también. Y todo era perfecto.

En mi sueño también mantenía la amistad con el resto de la gente que considero amiga, y venían a vernos, y podíamos ir, esa chica y yo, verlos a ellos, ya sí, con tiempo y sin agobios.

En mi sueño tenía los ojos lacrimosos de alegría. Fuera de él, de nostalgia por algo que aún no ha ocurrido.....
Post sacado de un borrador del 27 de Marzo de 2006 a las 12.22
Sólo los necios piensan que los sueños no pueden cumplirse.
 
Magia....
Rodeados por una tormenta terrible, ni Takker podía gobernar el timón, ni el capitán dirigir de forma acertada el barco, ni el resto de pasajeros y tripulantes dormir con sosiego, comer con hambre ni reir con ganas.

En un momento dado, en el horizonte, aparecieron una serie de islotes y bajíos. Y el Capitán, que estaba junto al pasajero 122 y el grumete, (que miraba fascinado las terribles aristas rocosas que podrían hacer migajas el barco con sólo rozarlas), musitó unas palabras con desgana:

"Ya es hora, bajen a la bodega de carga" - Y a renglón seguido, gritó - ¡¡¡¡Timonel!!! ¡directo a las rocas del infierno!

Bajaron todos a la bodega de carga, donde se apilaban telas, cuerdas, cuadros, libros y enseres varios, que se pusieron a retirar prestamente.

¡Capitán, señor! ¿no deberíamos estar vigilando para que no nos despedacen las rocas? -Inquirió con un deje de temor el joven marino

-¡¡¡Jajajajaja mocoso, aquí es donde hacemos falta, voto a tal!! aparta los enseres materiales, y busca, busca dentro de tí lo que......

- ¿No lo sabes aún, verdad querido? - La pasajera 54 interrumpió a Takker, que había trabado el timón, con voz dulce, cariñosa, como quien habla a un hijo o a la parte más oculta de uno mismo. Con piedad y compasión. Sin burla. Sin gesto de burla -Aquí es donde se guardan los tesoros y los restos de naufragios. Busca en su interior, y encontrarás algo que sirva de lastre, así podremos elevar la línea de flotación y pasar entre esos escollos, dejando atrás la tormenta.

El pequeño hizo pues lo que le sugerían. Y empezó a apartar vasos y botellas, a guardar trapos, a mover cajas, y empezó a sudar y a concentrarse, y allí ocurrió algo verdaderamente sorprendente.

Todos parecían uno. Una aureola violeta rodeaba las figuras de los allí presentes de tal forma de sus siluetas de confundían y mezclaban como si fuesen uno. Y, debajo de todo lo que había allí, una luz pulsante, del mismo color violeta, empezaba a vislumbrarse.

Poco después, cada uno de ellos apareció con un saco o baúl, o varios, como el capitán, Takker y el Galeote, o una pequeñísima bolsa, como el grumetillo, y se encaminaron a la borda de estribor, a sotavento. La misma luz pulsante los envolvía.

Guiados por el ejemplo del viejo lobo de mar, tiraron todos los sacos de mierda por la borda, quedando en ese mismo instante el barco ligero y liviano. Y juntos, uno ordenando con su eterno cigarro en la boca, otro dirigiendo con la sempiterna botella en la mano, y otros ayudando en lo que podían, consiguieron sortear los escollos, y abrazar la vida, y vivirla, y al deshacerse de esos sacos que pesaban como una losa, comprendieron que habían hecho bien, aunque fuese duro.

Mientras tanto, en la bodega de carga, la luz violeta se fue poco a poco transformando en una luz blanca, deslumbrante, que iluminaba los ojillos traviesos de unos duendecillos, ojillos que, a su vez, iluminaban como pequeños fanales los ojillos de unas sirenas que transportaban aquello que les pesaba tanto a un país donde unos gnomos se encargarían de transformarlo, y unas ninfas de aire se encargarían de traer de vuelta a sus propietarios en su nueva forma de sueños. Para no olvidar. Para no volver a repetir los errores del pasado. Para que esa sensación al liberarse de las gravosas cadenas y sacos y baúles perdurase el máximo tiempo posible, no dejando espacio a nuevos sacos sucios y baúles descascarillados
En borrador el 27 de Marzo de 2006 a las 11.57
 
Mujeres con Carácter
Y por fin, las mujeres. Las Grumonas mayor y menor. Dos chicas de armas tomar. Dos volcanes en erupción que estallan con cualquier temblor del suelo.

La mayor siempre dice que tenemos la sangre envenenada. La menor me ha llamado Judas cada vez que la he fallado. Y han sido muchas. Y lo siento de veras. Son coquetas, pardiez, muy coquetas, y presumidas, como todas las mujeres. Hace tiempo tenían un conflico generacional terrible. No se soportaban la una a la otra, pero como he dicho, son puro carácter, tienen la mecha corta y estallan enseguida.

Cuando eligieron y compraron su nuevo cuarto (duermen en literas en la misma habitación, así como nosotros 4 dormíamos en literas en otra), empezaron a conocerse y a respetarse, la mayor se dio cuenta de que la pequeña no era ya una niña, y la niña que no lo era se dio cuenta de que la mayor no era una madre. Se hicieron amigas. Menos mal. Por fin. Y claro, ahora se van juntas a comprar ropita y se tiran dos tardes para comprarse unos pantalones y probarse media docena en cada tienda, con sueters y bolsos y cinturones a juego.

La última vez que fui, la pequeña ya se hablaba con el cuarto Grumón. 4 años sin dirigirse la palabra más que para decirse "teléfono, es para tí". Y todo por una puñetera broma mal entendida y un orgullo y una rareza singular... si, va a ser que tenemos la sangre envenenada.

Pregunté a la mayor que cómo lo habían arreglado. Y me dijo que no lo sabía, que un día se levantó y ya se hablaban, y que flipaba. Otro secreto más, otro mutismo que me encanta. Luego me dijo la mayor que la dejara en paz, que estaba de resaca y que no la marease. Luego le pegó un grito mi madre, y se tiraron 40 minutos gritándose. Y yo me reía. Hacía que no veía eso.... me entró nostalgia.

La grumona pequeña siente pasión, como toda su generación, por los ordenadores, los videojuegos la playstation e internet. Traté de hacerle sentir el mismo amor que siento yo por los libros, y... bueno, conseguí que se aficcionara a los cómics. Siempre me dice que cuando le llevo más. Y se está sacando el carnet de conducir. Un día me llamó muy indignada.... "eres un judas, que hoy me examinaba del teórico y ni me has llamado para ver que tal ni nada"... y me volví a reir.

La mayor vino unos días a Valencia, y se ha tirado dos años diciendo que se podía freír un huevo en la encimera de la cocina. Es muy puntillosa para eso. También se ha sacado el carnet de conducir, pero ahora no tiene dinero para el coche y me llamó, textualmente, "para pediros una ayudita con su nuevo y futuro coche". Cuando le expliqué te no teníamos un clavel, dijo... "bueno, hasta luego, que tengo que seguir llamando. A ver si tu tio Vicente se estira". De esto hace unos tres meses y no he vuelto a hablar por teléfono con ella.

Legendarios arranques de gritos y gruñidos e insultos se me vienen a la memoria con la mayor, que me ponía. Nos ponía, firmes a todos cuando entraba en casa, acallando risas, murmullos y conversaciones hasta ver qué carácter tenía. Y legendarias risas que nos hemos pegado con ella, pardiez, cuando, ya fuera del hogar familiar, empecé a echarlos de menos a todos y supe apreciarlos desde fuera.

De la menor, hay dos detalles que me han marcado. Uno me lo llevaré a la tumba, supongo. No tengo los huevos necesarios para arreglarlos. El otro, pardiez, no.

Siendo su padrino designado entre todos por ser el responsable (menudo, yo el más responsable, aparecí totalmente borracho a la comunión/bautizo, eran fiestas y no había aparecido a dormir), no tuve dinero para comprarle el medallón que siempre quise que tuviera, ni arrestos para pedir el dinero prestado. Maldito orgullo. Maldito hermetismo. Pero eso lo llevo grabado, a fuego. Y maldito sea cien veces si no le compro una cadena o medallón que le guste, por caro que sea, como regalo de comunión. No se lo prometí a ella. Me lo prometí a mí mismo.

El otro detalle es el vergonzoso, el que me acuerdo y tiemblo.

Un día, hace muchísimas primaveras, le dí un Señor Bofetón.

Estaba yo calentito, no sé por qué. Y me respondió mal. Y le dí. Sonó ¡¡¡¡PLAAAAAAAAAS!!!! muy fuerte. Y a ella le empezaron a temblar los labios, y no dijo nada, ni lloró, ni gritó. Sólo me miró, ojos llenos de dolor. No físico, (eso un hermano lo sabe), sino de sorpresa por mi reacción.Y yo me arrepentí en el momento. Más tarde (ella era una chiquilla y yo apenas un crío) el que lloré fui yo. Y ¿sabéis? jamás le he pedido perdón por aquello. Ni en las dos semanas que andaba yo jodido (ella se olvidó, cosas de niños), ni más adelante. Y eso que soy su prefe, como siempre me ha dicho. No he tenido huevos, y no sé si los tendré ahora que ella es ya una mujer y tiene sus novios y sus preocupaciones y sus cuitas.

El detalle de la mayor, el que recuerdo con más cariño, son unas palabras que me dedicó, diciendo que se sentía orgullosa de que fuera como soy, y que tuviera las narices de enfrentarme a la vida sólo, una y otra vez, en un sitio y en otro, sin más compañía que mis libros... le respondí con una chanza, incómodo por la confidencia que no me esperaba, y me dijo, textualmente.... "ains, hermano, si es que no voy a hacer carrera contigo"
¿Sabéis? Cuando me fui de casa, mi hermana mayor tenía 18, y la menor tenía 13. Ha llovido mucho desde entonces, pero para ciertas cosas, mi corazón.. mis raíces, siguen ahí, en ese momento, con todos juntos en el hogar. Y cuando me preguntan que edad tienen mis hermanas... bueno, suelo responder que las grumonas tienen 18 y 13 respectivamente.
 
El Hermanísimo
Viste con ropa holgada. Compra por impulso, sea o no su talla. Es olvidadizo y despistado (luces encendidas, llaves dentro de la casa, un cuhillo en la nevera, y se va sin pagar del bar), lleva el pelo muy corto y gafas. Y es un personaje realmente entrañable.

Tiene una historia oscura y amarga (como la tengo yo mismo) que no cuenta a nadie más que en noches de oscura borrachera, pero que todos en la familia sabemos. Por respeto, por prudencia, por no incordiar, no se la recordamos. Él tiene que hacerse cargo de sus propios fantasmas y conjurarlos con sus métodos.

Tal vez por ello se enganchó a los porros. Tal vez por ello va, noche tras noche, de fiesta, probando mujeres, drogas (no me lo ha confesado explícitamente, pero sabe que yo lo sé y tampoco me lo ha negado ) y placeres prohibidos. O tal vez no. Tal vez lo lleve grabado en el código genético que le imprimieron unos padres primerizos, pues él es el mayor de todos. El Hermanísimo.

Cuando llegó a Valencia, y lo recogí en una estación de tren abarrotada de gente, tenía una mano por delante y otra por detrás. Sin trabajo, sin prestación por desempleo y con un montón de deudas por tarjetas de crédito, su único equipaje era una mochila que le había dejado su hermana (y la mía, claro) y que, además, había roto durante el viaje.

Estuvo en mi casa sin pagar un duro. Conoció a mis amistades. Le ayudé, (por aquel entonces tenía influencias) a buscar un trabajo del que hoy es el segundo jefe y, preocupado, una semana después de que llegara, tuve que partir a uno de mis eternos viajes.

Lo llamaba casi cada semana, o si no, me llamaba él. Volví para aclarar unos papeles, un mes después. Y la puerta que le había abierto la había traspasado y había andado un buen camino.

Me siento terriblemente feliz de que haya prosperado en el trabajo tal y como lo ha hecho. Yo sólo le facilité una entrevista sin compromiso. Pero es bueno. Condenadamente bueno. Segundo de toda España en ventas de un tipo. Primero en ventas en ciertos trimestres. En el bar lo aprecian ya más que a mí (sic). Sus amigos lo respetan y ha conocido, de hecho está conociendo, la felicidad.

Pero cada hombre tiene sus propias taras, y cada vida su momento agridulce. No pretendo ni por asomo que me haga caso en todo. Faltaría más. Es el mayor, es el Hermanísimo. Pero a veces me mata que no asuma las responsabilidades, que no valore los esfuerzos, que no se implique, en todo lo que trato de hacer por los dos, o por él.

Con la compra de la nueva casa se ha desatado el temporal. La puse a su nombre. Arriesgué. Tenemos que mudarnos cuanto antes para alquilar ésta y no perder dinero (no podemos pagarnos dos letras). Y bien... en lugar de estar mirando muebles, precios, pintura, etc... cuando yo entré a trabajar, estando él de vacaciones, se ha dedicado a montar unas fiestas de aúpa a altas horas de la madrugada, por lo cual me han llamado la atención a mí. Se ha gastado bastante dinero que pedimos de más para amueblar en pagarse las deudas por tarjetas que tenía, (cosa que me parece estupenda, cuantas menos deudas tengamos mejor), alegando que si no le quitan de la nómina los casi 800 euros mensuales que tiene puede asumir gastos, ha gastado dinero del común en esas fiestas de aúpa, se ha burlado cuando yo, preocupado, le exponía las dudas sobre si era o no conveniente gastarse un pastón en un hidromasaje, diciendo que, bueno, que habría que recortar de otro lado, para luego decir que hay que contratar a una chica para limpiar... me ha desesperado una y mil veces.

Pero es lo que tiene ser un Hermanísimo. No sé si tirará la sangre o qué, pero el muy cabrón, cuando más suspicacias levantaba en mí. Ha sabido responder y sobrepasar con creces todas mis espectativas. Tiró de mí económicamente, dejó de ir de fiesta una temporada, compró la lavadora, la nevera y la pintura, abrió las puertas a los técnicos que tenían que efectuar las mediciones, se preocupó de hablar con un albañil, domicilió la nómina en la cuenta común para que no nos (y digo nos) faltase dinero en caso de necesidad, firmó los papeles para las subvenciones y los cambios de titularidad de agua, gas y luz sin mirar y confiando en mí para rellenarlos, madrugó (a las 11 para él, con esa vida que tiene, es un mérito) cuando se lo pedí y estuvo en 5 minutos donde quiera que le dijese que estaba.

Si, todavía es un desastre, todavía tiene la lavadora llena de ropa y no puedo lavar yo hasta que no la saque. Y el tendedero lleno de ropa pendiente de planchar, y la tabla y la plancha en el centro del salón. Y su cuarto es un compendio de olores, ropa por planchar, ceniceros y ceniza, botellas de agua y botes de cerveza vacíos. Todavía me desespera con ciertas bromas, y todavía estoy temeroso de que, en un momento dado, venda la casa (lo sugirió muy efusivamente cuando vio que el baño, que es grandísimo, no daba para el hidromasaje, con el increíble argumento de que ganaríamos dinero por la venta y podríamos comprar otro más barato, con las habitaciones más pequeñas y el baño gigantesco, hasta que lo mandé tres veces seguidas a tomar por culo, cabreadísimo) vender, digo, en un ataque de irresponsabilidad de esos que le dan, sin respetar mi criterio ni mi opinión y se meta en un lío y nos deje con el culo al aire. Pero todavía también, cuando llega cada noche, bastante borracho o no, o cada tarde al bar, me hace reir con sus comentarios, con sus alegrías, con sus ilusiones, que a veces son de niño pequeño y otras no. Todavía me ilusiona ver que tiene carácter y que dice que va a ver nueva vecina, la que me regañó, si puede con él o no.

Es lo que tiene un Hermanísimo. Haga lo que haga, siempre se le quiere.
 
El Cuarto Grumón
Aparte de los dos hermanos grumones, la pasajera 54 (pues era pariente lejana de ellos), tenía otros dos, varones y otras dos, mujeres.

En cuanto a los varones, El Hermanísimo era el que más quebraderos de cabeza le daba. Imprececible, pero Entrañable, lo llevaba a veces por el camino de la amargura y otras por el de la risa.

En cuanto al cuarto Grumón, el menor, era sin duda el personaje más excéntrico de toda la familia. Todos ellos decían que, si bien eran raros a más no poder, y cada uno con su peculiar rareza, el menor de los varones, el cuarto Grumón, las acumulaba todas.

Mientras estudiaba periodismo, este Grumón se decidió por el anarquismo, y cuando pelaba una naranja, se entretenía en dibujar el símbolo en la cáscara de la misma mientras decía que ese cítrico contenía pólvora. Más tarde se hizo idealista y, después, callado y taciturno. Sólo respondía cuando se le preguntaba, aunque a veces tenía ciertos arranques de locuacidad y se hartaba de reir con la familia.

Un día, los médicos le diagnosticaron un principio de úlcera. Sin que nadie lo supiera, el condenado se ponía de vino hasta las cejas con sus amigotes. Lo pusieron a dieta y él, que decía que no, que su metabolismo era así, la siguió a rajatabla y pudo curarse sin operación.

Conocedor de los idomas antiguos, leía a Platón, Sócrates y Ovidio en Lengua antigua, traducía más que medianamente bien el Latín y tenía conocimientos de Inglés y Francés. Todo un portento. En ocasiones, él y la pasajera 54 se enzarzaban en eternos discursos sobre política (seguía todas y cada una de las noticias relacionadas con el asunto), teología (conocía, por sus estudios, muchas religiones y mitologías), economía (cosa que nadie sabe donde sacó esos conocimientos) e historia.

Cuando había que echar una mano en la cocina, era él el elegido. Nunca se sabe si por voluntad propia o imposición materna. El caso es que amasaba las croquetas, vigilaba el cocido, apagaba el horno, batía los huevos, pelaba las patatas y hacía las salsas. Con ello obtuvo un don también, aunque dificilmente se ha dado cuenta de que, si puede comer por sí mismo, es un superviviente. Con el tiempo, seguía las lecciones de un Vascuence llamado Arguiñano y preparaba platos tal y como le indicaba el maestro cocinero.

El día que la pasajera 54 embarcó, él tuvo vacaciones, dos semanas; y, estando el Hermanísimo viviendo en la casa de ella, marchó con él a disfrutar de su compañía y de la ciudad.

¡¡Ay joven iluso!!! en una semana, al Hermanísimo lo vio exactamente dos veces (ese fue su comentario) y una porque fue a buscarlo a la taberna para saludarlo y todos los amigos del mismo hicieron burla de él, y no volvió y, aún hoy, los taberneros dicen que qué raro que era y que vaya Hermanísimo, que ni le acogió, ni le defendió contra las burlas, ni hizo ademán alguno de que se sintiera bien. El caso es que, después, relatándolo, se supo que el cuarto Grumón cogió un mapa de la ciudad y se dedicó durante una semana a pateársela, cada rincón, cada secreto, cada calle, y que era así feliz. Por supuesto, no dio más detalles, y ese viaje, esa vivencia, forma parte de su propio baúl de recuerdos agridulces.

Hoy, con motivo de una carta(*) de la madre, la pasajera 54 tuvo el placer de hablar con él. Y seguía como siempre, obediente, pragmático, eficiente. No diciendo una palabra más de la estrictamente necesaria. Cumpliendo su cometido. En un mundo ajeno donde sólo entra él, y del cual sale, ensimismado, para soltar una teoría, para dar una respuesta o para cumplir, aunque sea a regañadientes, un encargo.
(*) llamada telefónica.
Este hermano mio es la leche... es que es la leche, y estoy muy orgulloso de él
 
Una imagen y algo menos de mil palabras


Eso de ahí es una lágrima. Más bien un lagrimón. De alegría. De tristeza. De nostalgia. Cayó sobre la mesa de mi ordenador. Nunca me habían dicho nada tan bonito con tan pocas palabras.
 
Compromiso
Reunidos a través de ventanas individuales del Msn, la dueña de un trocito de mundo, Tashintashán; el Capitán del Lobo Solitario y Corsaria, los tres en plenitud de sus facultades mentales (¿¿¿???), y de forma tácita e individual

ACUERDAN:


Quejarse amargamente, vilpendiar e insultar a los capullos que promueven la expoliación, destrucción y posterior urbanización, de los entornos naturales situados en Castilnovo (Conil de la Frontera, Cádiz), la Ribera del Segura (Murcia), y Mislata (Valencia).

Solidarizarse con las hadas, duendes, trasgos y demás gente menuda, (incluídos pájaros, grillos, gaviotas, peces, patos y los supervivientes de esos microclimas, vegetación incluída), y con su situación actual de ignoración (perdón por la palabreja) y marginación a que le está sometiendo el "homo sapiens"

Disfrutar de la naturaleza y lo que nos ofrece sin tratar de cambiarla ni alterarla a su voluntad, sino adaptándose cada uno al entorno.

En casos de mala ostia, insultar gravemente a los familiares de esos especuladores, y en caso de ensoñación límite, armarse con lo necesario para montar la de Puerto Urraco y defender esas ideas a golpe de trabucazo.

Caso de seguir soñando, se permite el abordaje y requiso de "La Flecha Negra", amarrado en el puerto de Cartagena, para cañonear las máquinas, excavadoras, cimientos y demás útiles de la vida moderna.

Para ello, se admiten voluntarios, y se ruega al Señor D. Arturo Pérez-Reverte que, si tiene todavía la patente de corso en blanco, nos la facilite junto con su presencia, su mala leche y unos cuantos de sus amigos "de esos que tienen chirlos en la cara". Necesitamos tripulación, no capitanes.

De momento somos cuatro.... el 4º fantástico (según me han dicho) ostenta como santo y seña un "Ajardinemos Cartagena". Ajardinémosla pues, y tu trocito de mundo, Tashín, y el entorno natural en el que me muevo de vez en cuando, y todo aquello que nos han robado y nos hemos dejado robar mientras mirábamos hacia otro lado pensando que eso no iba con nosotros.

Es hora de gritar, de poner sobre la mesa las cartas marcadas con que nos han hecho crecer, de decir ¡¡basta!! a tanta especulación. No queremos que España sea una inmensa terraza de bar de hormigón y cemento. No queremos que en nuestras costas haya más carreteras que mar y arena, no queremos que nuestras montañas se reconozcan por las urbanizaciones. Si esto es progreso... vamos hacia atrás. ¡¡¡Nosotros cuatro no queremos que se carguen nuestro entorno natural!!!

¿¿Te apuntas??
 
Rincon Secreto II (Y final)
Así era


Y así me lo han dejado



Sólo espero que las gentes menudas que allí habían hayan encontrado otro sitio y no se encuentren tan desamparados como yo. Cuando tomé las fotos, o cuando me apetecía pasear e ir allí y me paré a mitad de camino, cuando comprendí que ya no tenía nada que hacer allí salvo iniciar y terminar los viajes
 
Cómic


Lo que dice Spidey (Es que la cámara no saca bien las letras y el fotógrafo menos)

"Nunca he pedido demasiado.
Como todo el mundo, sé que tenemos las posibilidades en contra. Así es como funciona el universo. No quiero garantías, promesas, seguridades, ni falsas esperanzas.

Sólo pido una oportunidad de intentarlo. De hacerlo lo mejor que pueda. Triunfe o fracase; viva o muera, si sé que lo intenté, puedo aceptar lo que ocurra"



Lo que piensa Spidey:

Una oportunidad para hacerlo. Una oportunidad para aguantar o caer sólo. Vivir o Morir. Triunfar o Fracasar.

No sólo por mí. Por toda la gente [...]
(el resto lo obvio porque se me sale del contexto)
 
Mi rincón Secreto
Cabrones. Hijos de la Gran Puta. Desgraciados. No tengo ningún remordimiento, ni pena ni culpa, en llamaros todo eso y mucho más que no me cabe en la boca de la indignación que tengo.

Me he acordado de toda vuestra puta familia, ¿sabéis? Aunque no os conozca. De todos y cada uno de los que han intervenido en ese destrozo.

Era un rincón especial. Gilipollas, Subnormales encorbatados (y perdón a los verdaderos subnormales por compararlos con semejantes especímenes) Mágico. Allí he pasado unos cuantos de los mejores y peores momentos de mi vida adulta, mercenarios con mono y casco. Allí me sentaba, en las montañitas formadas por la lluvia y el aire con la tierra del suelo, y miraba a través de los juncos, de los troncos silvestres. hacia un prado lleno de hierbajos. Escuchaba los cantos de los grillos, los trinos de los pájaros y el sonido del viento. Porque era lo que había en esas montañitas, en esos juncos, en esos hierbajos. Ahora no hay nada. ¡¡Nada!! más que vacío. Un solar vacío con una excavadora a un lado y otra al otro del camino que habeis improvisado. La tierra ya no se desprende bajo mis pies cuando subo y bajo; está apelmazada. Dura. Ni siquiera levanto el polvo como antes cuando pisaba por ese sagrado lugar.

Cuando llegué de un viaje, como manda mi tradición (creo que fue Tarazona de Aragón, pero no estoy seguro) ví el enorme edificio que habíais construido allí, bien lejos. Y me lo tomé como una afrenta. ¿Cómo pueden hacer eso? está justo por el sitio por donde sale el sol... Parecía una lucha, un golpe a mi Rincón Secreto, pero un golpe débil. Al fin y al cabo el sol seguiría saliendo y el edificio estaba muy lejos.

¡Ay iluso! Volví al cabo de poco tiempo.. iniciaba mi destierro a Ceuta. Y empezaban a construir en el campo de hierbajos un parque nuevo, mejor, con un lago y todo. Capullos.... ya no se oían tantos grillos... los chillidos de los niños los ocultaban, y los de los adultos que hablan a voces en el chiringuito que ahora hay.

El Lugar donde Comienzan y Terminan todos los viajes volvió a sufrir un cambio cuando fui y regresé de Santander, Dos cambios en dos meses... fue duro. Esta vez estaba tocado de verdad, y así lo comprendí.

El otro día, con intención de relajar nuevamente mi tenso espíritu, me acerqué..... Y vi que el lugar ya estaba moribundo.

El pasillo que conformaban unos edificios estaba destruido. Ya se veía un vasto parque artificial, en lugar de un cielo y un verde esperanza. Choqué contra la valla que cubre el ahora acceso, y la golpeé, e intenté forzarla, y no pude. Derrotado, fui andando por su perímetro, con el ánimo como un león enjaulado. Con la misma cara que tienen en las pelis ciertos personajes encerrados. Encontré un hueco y pasé, y vi que ya estaban empezando a construir sobre el mismo recinto.

Esta noche he ido a despedirme de lo que conocí. De los Grillos. De los Pajaritos. De la Luna que me ha escuchado tantas veces. De las montañas, los juncos y los hierbajos. Y me he sentado envuelto en la luz de un foco sobre pavimento, en lugar de en penumbras sobre tierra. Y he mirado hacia el este, y he visto una excavadora. Y en el oeste otra. Y en el sur contenedores y material de obra. Y me he enfurecido. Me he enfurecido porque ese sitio vivió el requiem con armónica por las almas del padre de Garófano y de mi amigo, Dámaso, vencidos por la Dama Pálida y transportados por Caronte.

Me he enfurecido porque una mujer rubia embarazada me dio un buenos días nervioso y una sonrisa un día de otoño a las 8 de la mañana mientras amanecía. Y su perro me dio un lengüetazo en la mano cuando lo acaricié. Y porque esa misma mujer tenía el mismo rincón especial que yo, dado que, cerca de un año después, vino con su hijo para disfrutar de un nuevo amanecer y me dedicó la misma sonrisa nerviosa, aunque el perro no me lamió en esa ocasión; me ladró. Me he enfurecido porque allí he llorado y he reido, y he creido, y me he desengañado, y he hecho proyectos que se han convertido en algo maravilloso y algunos que no se han convertido en nada. Y me he ilusionado y desilusionado con las cosas y las personas.

Ese rincón natural, silvestre, asalvajado que me encantaba se ha convertido en un puto solar en el que, hoy por hoy, al no tener la protección de los árboles y de las montañas, sólo se escuchan los coches pasar por la carretera, los bocinazos, las sirenas. Sigue teniendo la magia, por lo que ha significado, seguirá siendo el Lugar donde Empiezan y Terminan todos los viajes (ninguno está concluido hasta que no pase y "fiche", porque no dejo de hacerlo a la ida en ninguna ocasión), pero ya no puede ser mi rincón secreto.

Hoy una amiga me ha dicho que me busque otro.... no puedo. Ese sitio me encontró a mí.

Por eso os dedico esta carta. Mamonazos. No os odio por hacer vuestro trabajo, tendréis que comer y cumplís órdenes de gente sin escrúpulos que se enriquece especulando con espacios naturales.... (bueno, a ese tipo de gente si que la odio por lo que son) Os odio porque habéis roto un sitio lleno de recuerdos, de sueños. Habeis destruido mi rincón secreto.
 
Menú
Muchas Gracias. Corsaria. De verdad.

Me he despertado pronto y un tanto jodido. Simplemente te echaba de menos.

Que irónico. Este es el 4º o 5º intento de escribir algo coherente y sólo se me ocurre el inicio. "6.22 de la mañana. Los dígitos que marca mi móvil se han quedado grabados en mi memoria y sólo pienso en que ójala estuviéramos juntos, aquí o allí o el cualquier sitio, o en ninguna parte, pero juntos, joder. Compartiendo las miles de aventuras que nos pueden esperar"

Y al final, sólo se me ocurre una cosa. Como ya te he dicho mil veces de palabra y un millón de sentimiento, gracias por estar ahí. Por ser tan especial como eres, por simplemente, existir y haberte cruzado en mi camino con la fuerza con que lo has hecho.

Hoy, para pintar el local, he decidido llevar una mochila. En realidad no es necesaria, al fin y al cabo podría llevar la ropa vieja en una bolsa, pero las palabras que me has dedicado son el regalo más grande que he recibido en mucho tiempo. Y no me pienso dejar ni una. Así que, por si acaso, y aunque las llevo grabadas a fuego en el corazón, me llevo una copia en mi mochila.

Corsaria. Gente. hoy tenemos de primero..... Mundo. Pero es mío
 
Insomnio
(Totalmente irónico) Qué gratificante es, cagon la puta, acostarse tarde y no pegar ojo en toda la noche. Ale, aquí estoy de nuevo al pie del cañón, dispuesto a afrontar una dura jornada de trabajo... Encima seguro que hoy nos pegamos por la música a poner. Vaya mala ostia que llevo encima.....
 
Otro Poema
No sé por qué, vive Dios, pero antes de irme a dormir, en el momento en que el sueño se mezcla con la vigilia y toda la oscuridad se hace una sombra grisácea, se me han venido a la mente unos versos del poema que a continuación (previa búsqueda en la red) reproduzco

Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
..
Nunca persequí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
.
Nunca perseguí la gloria.
.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
.
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten
de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
.
Golpe a golpe, verso a verso...
.
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país
vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
.
Golpe a golpe, verso a verso...
.
Cuando el jilguero no puede
cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
.
Golpe a golpe, verso a verso.

 
Profesión
Si alguien conoce algún trabajo de soñador que me lo diga, que dejo ahora mismo todo y me apunto... ¡Seguro que me hago rico!
También trabajo las pesadillas.... es que mi mente no debe estar mu pa'llá

Felices sueños a todos.....
 
Posteando, que es Gerundio
Tercera Epifanía
Como las tres pastorcillas esas, he recibido mi tercera visión. En realidad, la tuve hace tiempo, pero supongo que no la admitía.
Como las tres pastorcillas, no pienso revelarla ahora. Es más, seguro que tardaré, mucho, mucho tiempo en decirla. No es por hacer la puñeta, es que soy así
Rincón Secreto
A esto le dedicaré un post especial, ya que me han jodido mi rincón secreto. Poco a poco, es cierto, pero ya no existe el lugar mágico, el sitio donde poder irse un rato a pensar o a tocar la armónica, el Lugar donde Empiezan y Terminan los Viajes.
Comentario-explicación para Elena
El post anterior es en sí un poco lioso, lo reconozco. Tanta vuelta para decir que estuve en un concierto muy emotivo en el que, cada canción, cada palabra, cada instante, me recordaba aspectos de mi pasado, presente y futuro. Lo que ocurrió de la llamada y los mensajes: todo eso es verídico y fue de lo mejor que me pasó, asi como los personajes de la historia. Pero.... joe, a ver, si no lo hago así ¿como podría hablar un Capitán del S.XVI del teléfono móvil, o de la valla, o del ordenador?... pos mu simple, se metió dentro de mí o yo dentro de él para contar esa historia ;-). Supongo que vivo demasiado de mi imaginación, pero yo soy pura imaginación.

En cuanto a la magia.... eso si que es verdad. Fue una noche simplemente mágica. La magia de los pequeños detalles. La magia de saberse liberado de ciertas cargas y pensamientos. La magia de conseguir, como si te leyeran el pensamiento, que tocaran esas canciones que deseaba, la magia de estar sólo y tener, aunque sólo fuese al otro lado del teléfono, a la persona que quería que estuviera allí, en ese momento, en ese instante. La magia de que Loquillo se diera cuenta y se acercara y le cantara al móvil.

Todo eso es magia, todo eso es ilusión, todo eso hace que vivir merezca un poquito más la pena.
 
Te voy a contar una historia.....
"Esa entrada es del concierto del otro día" -los pasos del capitán resonaban, suaves, sobre la tablazón de su camarote- "el de los tres grupos.... seguramente no te acuerdes, zagal, tú lo viviste de otra manera"

El joven grumetillo, más asombrado por el caudal de palabras seguidas que había proferido su mentor que por que le hubieran pillado, se dejó arrebatar el pedazo de papel de los dedos y vio como el viejo lobo de mar se sentaba en una mecedora vieja que crujió al sentir el peso de los años en ella.... ¿o fueron los viejos huesos los que crujieron?

" Actuaban tres grupos.... la Frontera, Celtas Cortos y Loquillo y Trogloditas, por ese orden. A los primeros nunca los había visto en concierto, y a los otros dos si. En otro tiempo, en otras tierras. En otra vida..... ¿¿crees en la magia, colibrí??"

- Bueno... esto... verá... es una pregunta un tanto anormal la que me hace....

- Responde, te lo ruego

- Bueno... a ver..... -se sonrojó- Sé que por la mañana luce el sol.. y que en ciertas noches la luna... sé que llueve, que nieva, que truena, y que hay céfiros y calmas chichas... sé que las flores que tiene la pasajera número 54 eran tallitos y ahora tienen flores y son preciosas... sé que cuando me siento en el alcázar a pensar, o a vigilar, me siento especial, único dueño del mundo... y también sé (porque lo he preguntado ¿¿eh??) que tiene una explicación científica.... pero eso es magia para mí. No sé si es la respuesta adecuada a la pregunta....

- Te voy a contar una historia:

" Esta no es mi historia. Es una historia del pasado, o del futuro, o de ahora. Es la historia de un joven que conocí, o que conoceré, la historia de la entrada.... Pues esa entrada me pertenece al tiempo a mí y a alguien que, no sé cómo, entró dentro de mí aquella noche. Al tiempo que entraba yo dentro de él.

" Era de noche. Caminaba por el puente, de camino al recinto. Miraba al río, buscando el escenario, cuando me encontré a Marta y Anamarié, o como se diga.... llevaban cervezas e iban al mismo sitio que yo, pero no tenían entrada, por lo que se quedaron en el puente. Desde arriba ellas, y el resto de la gente con quienes iban, lo verían bien.

"Tras quedar en que más tarde nos veríamos, aquí o allí, bajé, y le enseñé mi pase al guardían del recinto, quien lo marcó rompiendo un borde y dejándolo mellado. El concierto ya había empezado. Estaba en la Frontera con el otro mundo. Magia... se transmitia la magia, la expectación.

"Como no conocía la mayoría de las canciones, la sorpresa fue mayúscula, un directo bastante arrasador, mucho guitarreo y mucha batería, (sea lo que sea eso, estaba en el cuerpo del muchacho). Me pedí una cerveza. Escuché un rato de conversación, recibí empujones, y eso que era el primer grupo y no tenía tanto tirón.

" Sonó "Al límite del bien", canción que no me había detenido a escuchar, y que me recordó a mi amigo Angel Luis. Melancolía. Ese si que es un buen amigo y por circunstancias, lo tengo un tanto abandonado. Y el tío sigue pendiente de mí, de si estoy bien o estoy mal o siquiera estoy. Ójala pueda, algún día, devolverle esa amistad como corresponde. En el límite del Bien y del Mal.

"Sonó "Judas el miserable", y me recordó a mi amigo Raúl... el Judas. Un "amigo" al que, por voluntad propia, tengo abandonado, por judas, y que también está pendiente de mi, de si estoy bien, o mal, o siquiera si estoy.

"Empecé a pensar si realmente me merezco tener los amigos que tengo. Empecé a sentirme sólo. Pero no esa soledad elegida que he esgrimido como patria durante años, sino la mala, la que pesa, la que me hace desear tener a mi lado a Angel Luis, incluso al Judas, y ser nuevamente el trío berbenas, los tarados tarambanas y calaveras de la universidad, aquellos que no respetaban nada ni a nadie. Esos amigos que se aceptaron desde un primero momento tal y como eran y que no nos recriminábamos y exigíamos nada, que sólo vivíamos... Al límite del bien.

"Sonó otra canción. Esta no la conocía, así que, como había terminado con mi cerveza, fui a pedir otra. La mejor decisión de la noche. Como capitán experto, me dí cuenta enseguida de que, acabados los conciertos, la gente se iría corriendo a la barra, con lo que podría acercarme más a los artistas que allí habian. Eso hice. Sacrifiqué un par de canciones, sí, pero cuando empezó el de los Celtas Cortos, tenía una ventajosa posición respecto al resto de la marea humana y una cerveza bien fresquita en la mano. Fue como colocarse a sotavento.

"Después, siguió la magia, mi joven grumete, la magia que, sin llegar a definirla, has señalado tan acertadamente. Cada una de las canciones del calvo que cantaba (un tal cifuentes, que sería un buen oficial a bordo de este barco), era un dardo que se clavaba en el panel de mandos de mis emociones. Terrible, presentaba cada canción con una pasión demoledora. Y cada canción seguía a un pensamiento, y cada pensamiento a una canción. Y de repente, volvió el muchacho que, 10 años atrás, en Leganés, cantaba y saltaba y bailaba esas mismas canciones, con el Grumón menor y su primo. Y vive dios, ¡pardiez!, que cantaba junto a ese cifuentes las canciones, sin ser apenas consciente de que se acordaba de cada una de las letras, de las pausas, de los cambios de ritmo, pese al tiempo y la lluvia y el sol en su cara, y los tatuajes de penas y alegrías dibujados en forma de ojeras, de arrugas junto a los ojos y en las comisuras de los labios.

"En ese momento, sólo pensaba en una cosa... Por favor, que toquen La senda del tiempo, y que toque el Loco Rock Suave, porfavorquetoquenLasendadeltiempo......

"Cuando sonaron los primeros acordes de La senda del Tiempo, y con lágrimas ya en los ojos, todo el mundo estalló alrededor y dentro de mí/el. Magia, chaval. Magia. Un pequeño triunfo, una cosa que te concedía la vida, o el destino, o un pirata pequeño, calvo y con un pendiente en la ceja que presentaba a su compañeros seguido de la palabra... "Celta". Estalló, como digo, y como estalla ahora, (mira mis ojos, llorando de nuevo como un chaval de tu edad). Y el grito salió del alma..... "¡¡¡A tomar por culo todooooooooooooooooooooooooo!!!" y cantó, y gozó, y ya sólo estaba él, y esa soledad escogida y elegida, él y el tipo que cantaba, y el que tocaba la flauta travesera, y el que tocaba el violín, y los miles de millones de recuerdos, de malos momentos, que se escapan flotando con esa frase, con esas ganas que entraron de comerse el mundo y de arrojar por la borda toda la miseria que arrastraba, y con esas ganas que redescubrió, de vivir su vida y sus sueños, pesara a quien pesara, sin cometer errores ajenos, sólo los suyos, sin buscar culpables ni responsables. Sonó su canción, y se desplegaron al tiempo las velas, volaron raudas sobre las aguas. Navegó en el mar de la ilusión.

"Luego siguieron canciones y más canciones, y un escalofrío le recorría la espalda. Y a mí tambien, chaval. Magia, como te digo, magia de la buena. Y siguieron los dardos, que se habían convertido en cañonazos, hacia el centro de control de mis emociones.

"En una canción que era instrumental, volví (volvió) a pedirse una cerveza, y al volver, tras dos canciones, todo el mundo se fue, salvo unos pocos. Había llegado el fin del segundo concierto, ahora "sólo" quedaba el plato fuerte, aquel Loco que le había hecho el gesto de dispararle hacía 9 años, en Alcorcón, en otro mítico concierto.

"De resultas de eso, entre el escenario y él (yo) sólo quedaban 2 personas, y de allí, pardiez, por muchos empujones que le dieran, no se iba a mover, ni para pedir cerveza"
.

- "Amén" -susurró el grumete, asustado, mientras volvía a coger la entrada, con más respeto y reverencia, con una mirada perdida, como la del capitán, llorosos los ojos, como otro grumete y otro capitán que escribia sentado tras la pantalla de un ordenador un día cualquiera a la 1 del medio día.



-"No blasfemes. Ni Dios ni el Demonio tienen nada que ver en esto.... Bueno, el Demonio tal vez sí. Al fin y al cabo, es el protagonista de esta historia...."

"El loco le pareció más viejo, más gordo, más acabado. Cantaba las canciones de su nuevo disco, de las cuales no conocía ni una. Más meláncolicas, más suaves. Más con el aspecto que tenía él en aquel momento. Maldita sea si lo lamentó. "El tiempo no sólo pasa por mí, amigo (me permito la licencia de llamártelo porque una vez, con un dedo, me disparaste, cabrón, y me tiré una semana contándoselo a mis amigos y nadie me creyó), y es una lástima, pero sigues siendo el mismo chulo impresentable al que me quise parecer"

"Recuerdo las palabras como si las hubiese pronunciado hace unos minutos, mi joven pupilo. Fueron esas. No obstante, me gustaba lo que veía. La tormenta de mi interior se había esfumado al ritmo de unas canciones, unas simples canciones....

"Y entonces, sonó Rock suave.

"Y ya si que no pude hacer nada más que cantar gritando. Y el tipo ese del flequillo volvía a tener 30 años, y saltaba y pateaba, y gritaba, y yo volvía a tener 20 años, e ilusiones, y esperanzas, amén de un lagrimón grandísimo corriendo por mis mejillas. Y recibí una llamada de una persona muy especial, como si ella tuviera poderes paranormales de heroína de cómic, y me hubiera visualizado. Y no la pude atender. Y prometí llamarla cuando sonase su canción, la que ella quería, aunque me pareciera de las más comerciales. Y deseé que la cantara. No ya por mí, sino por ella, para encontrar su alma perdida, el yang de su ying. Y deseé y deseé con mucha fuerza, para no estar tan sólo, y para hacer partícipe de mi felicidad a alguien más..."


El capitán se levantó con los ojos lacrimosos, tomó un trago de una botella de agua que allí tenía y se puso a rebuscar en el baúl. Buscaba un cuaderno... el cuaderno negro de tapas duras, el diario del peregrino, con la pizarra que hacía de tapa simulando la forma de la cabeza de un dragón.

" Sonaron dos o tres canciones más. Emotivas, pero no era lo que deseaba. Tenía una cosa que el jóven llamaba móvil, para ponerse en contacto con ella. Lo había prometido. El día anterior y hacía unos minutos. Estaba tenso, estaba deseando, deseando con fuerza...."

Encontró el cuaderno, le arrancó las cuatro páginas que tenía escritas, de otro caminar que no le llevó a ninguna parte y, mojando una pluma en tinta azul, escribió al tiempo que hablaba:

"Cuando deseas una cosa con mucha fuerza, es como si todas las cosas del universo se aliaran para conseguirlo"
El Peregrino de Santiago de Compostela,
Paulo Cohelo
."


- Sonó la canción, ¿¿¿verdad??

- El viejo que, a golpe de recuerdo, dejaba de serlo, asintió

"Magia. La magia de los pegueños detalles. Y llamé. Y ella la escuchó, y cuando terminó e iba a hablar con ella, sonó otra, Con los primeros acordes sonó lo que mi ex-amigo Paco llamaba "el Himno". y yo rebauticé como "El puto Himno" Yo (él) grito. "Dioooooooooooooooooooooooooos", y se quedó sin palabras, y no cortó. Y sostuvo el móvil en alto, mientras el Loco, el mismo loco de siempre, cantaba y corría por el escenario, de un lado a otro. Hasta que se paró. Me miró (lo miró, ¡pardiez! ¿¿quién era yo y quién era el??) y, con esa magia que ha desprendido en cada uno de los dos encuentros que he tenido con él, se dió cuenta de lo que sucedía y cantó. Cantó con más rabia, con más fuerza de lo habitual, con más emoción, mirando fíjamente al móvil. Y yo canté con él, susurrando..

"Pero no estás tú, nena, no estás tú......"

"Fin de concierto, el tipo nos gritó que no quería estropearnos el castillo como el año pasado y que se iba. Luego se tiró, ¡Se tiró al suelo! boca arriba y su corazón grito: ¡hasta siempre, Valencia, como os quiero cojoneeeeeeeeeeeees! y me hizo henchirme de orgullo y, nuevamente llorar un poco, apoyado contra la valla que, ahora sí, estaba vacía de gente.

"Finalicé la conversación con mi amiga, diciendo que vaya tela, o algo así. No recuerdo los detalles, sólo que oía pum! pum! y creía que era mi corazón, mi libertad, mi grito, pero eran los castillos, Que el muy cabrón, pese a su empeño, me había destrozado, porque no era capaz de ver ni oir nada que fuera tan bonito como lo que había sentido.

"Así pues, recibimos un mensaje de teailoviu, mandamos uno de toyllorando, otro de lo siento, niñas (a Anamarié y Marta) que me voy a casa que estoy mu emocinao, y magia, chaval, magia, nos volvimos a separar... el volvería a su vida y yo a la mía. Ahora lo siento, que habla con su hermano, que acaba de llegar a casa, y le cuesta, porque está recordando, como yo lo hago contigo, y llorando... magia, chaval, magia
.

- Siento haber entrado.... lo siento de veras, no quería abrir ese tipo de puertas de baúl

- ¡¡jajajajajajajaja!!! ¡¡Esa puerta la he abierto yo porque he querido.. si no, de que crees que te daría la llave de mis recuerdos!!

- ¡¡Hola!! Caramba... todavía tengo mucho que aprender de vuestra merced. Y el libro... este libro que me ha entregado....

- ¿¿Ese libro, ese cuaderno, como lo llamaba él??. Se utilizó una vez, para unas sensaciones que ahora no existen -guardó las hojas que había arrancado- Ahora tiene las páginas, su magia, por rellenar..... quieres escribirlas conmigo???

P.D: Mientras el Cifuentes presentaba cada canción con un monólogo con el que se llevó la público al bolsillo.... El Loco gritó la primera presentación después de, vaya tela, unas 8 canciones.... y gritó: No he venido aquí para hacer discursos.
Lo que digo... yo quiero ser un chulo impresentable con ese estilo.
 
Sobre las conversaciones noctámbulas.....
Me acuesto y pienso en lo que he dicho, en lo que me han dicho. En lo que nos hemos dicho. Me gusta pensar que no he mentido en absoluto.

Y sobre todo, me gusta la sensación de que, a plena luz del día, sigo pensando lo mismo que a las 2, a las 3 o incluso a las 5 de la mañana.

No ha sido un sueño. No fue un sueño. No está siendo un sueño... y si lo es, que no me despierten.