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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Epifanía
Takker estaba en cama, aquejado de una grandísima resaca, producto de fumar sustancias tóxicas durante todo el día anterior y de beber. Completamente extasiado, sorprendido por el sueño que había tenido, así como por la brusquedad con que había sido sorprendido del miso, remoloneaba en su catre, dormido y resacoso.

El Capitán se hallaba en su camarote, leyendo y fumando. Tenía unas inmensas ojeras de no dormir bien, y estaba débil, producto de no comer como era debido. Las preocupaciones, y sortear aquellos escollos que no estaban marcados en carta náutica alguna, le habían hecho perder el apetito, amén del sueño, pensando sólo en la integridad de su barco, en las vidas de su tripulación y en su cordura.

Por su parte, el Grumete estaba, con la ayuda de la Pasajera 54, examinándo unos planos, las paredes de la bodega de carga y sus reformas, y las fórmulas en que podría quedar todo más bonito y más espacioso, sin gastar ni un real más de los que no tenían.

El galeote pensaba en mujeres, y en cómo seducirlas, poseerlas y olvidarlas, amén de en cómo obtener más dinero, utilizando, si fuera preciso, métodos ilegales o inmorales; mientras, el Pasajero 122 trataba, en vano esfuerzo, de arreglar ciertos defectos que se habían detectado en la bomba de calor de la cocina, tratando por todos los medios de hablar con personal especializado en mecánica, achicando el agua que se perdía e, incluso, abriendo él la máquina para ver dónde podría estar el defecto.

La comprensión los golpeó a los seis con la fuerza de un puñetazo bien dirigido. El Timonel se incorporó bruscamente de su catre, jadeante, El Capitan gruñó por lo bajo mientras la ceniza de su eterno cigarro caía, como a cámara lenta, hacia su camisa. El Grumete olfateó el aire, cargado del tenso aroma de ozono, espectante, el Galeote levantó la cabeza con una mirada de triunfo y los pasajeros la mirada, en la cual había un brillo especial, distinto, mágico.

Todos tuvieron la certeza de que navegar en el Lobo Solitario, la vida, era un cúmulo de experiencias, sensaciones, aventuras, cosas por descubrir. Y por eso y en función de eso actuaban, reían, gritaban, lloraban, callaban y hacían las cosas. Porque la vida es un reto, y hay que asumirlo como tal, con las cosas buenas y las cosas malas. Y lo mismo cae tormenta que luce el sol, y de todo se aprende, para bien o para mal, y mientras se esté retado, se pueda ir hacia adelante, y se esté a gusto con uno mismo, se podrá superar. Y si no se supera será cuestión de afrontar otros retos, otros objetivos, otros logros, pero no hundirse en la miseria y caminar por la cuerda floja. Porque como dijo alguien, en una canción, se envejece muy pronto, y hay tanto bello por ver... y tan acre es el recuerdo de lo que no llegaste a hacer....
 
Comentario:
Para mí es semejante tu belleza
a las naves nicenas de otros tiempos
que sobre un mar de aromas conducían
al cansado, al exhausto caminante
a sus nativas costas.
Por el mar proceloso en que he vagado
tanto tiempo, tu pelo de jacinto
y tu aspecto de náyade, me llevan
a la alta gloria de la antigua Grecia,
al esplendor de Roma.
A la brillante luz que entra en tu nicho
te veo, cual si fueses una estatua
con la lámpara de ágata en la mano, erguida en la región, ¡oh, Psiquis!,
donde está la Tierra Santa.


E.A.Poe
 
Comentario:
...cómo la vida misma...
No