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Navegando en el Lobo Solitario
Un Barco y el mar. Aventuras vividas a través de los ojos de 6 personajes....¿ficticios?
Acerca de
¿Es posible ver la vida a través de los ojos de otras personas?
¿y si estas personas no son reales?
En el galeón " El Lobo Solitario", encontrarás a nuestros seisprotagonistas , que son una parte de cada uno de nosotros. Representan una faceta de mi personalidad, y ellos son los que cuentan las cosas de mi vida que yo no me atrevo....
Sindicación
 
Posteando, que es Gerundio
Esto merece un Gerundio con G mayuscula...

A modo de explicación: Normalmente, cuando posteo, me gusta hacer metáforas, es un ejercicio que para mí cuesta mucho, pero me encanta trasladar las vivencias de este siglo a otra època y uno o varios personajes. Vivir una vida que no he vivido más que a través de mis lecturas y mi imaginación. Imagino que a veces no lo consigo, pero como es mi blog posteo como me da la gana, aún a riesgo de perder lectores.

Pero hay momentos en que, o bien no me acompaña mi musa, o bien tengo un cabreo impresionante, o bien es imposible aparentar que estamos en pleno S. XVII, como fue el caso del aire acondicionado. Por ello, en esos momentos, posteo siendo yo, aparcando mis otras personalidades y dejando un poco de lado la facilidad con la que vuela mi mente. Posteo en Gerundio. Es decir, posteo yo, no el capitán o el grumete, o cualquiera de los otros yos que viven dentro de mi alocada cabeza.

Este caso, como decía antes, merece un Gerundio con G mayúscula. Y ahì va. Esto es un poco largo, así que paciencia o cambiad de blog.. Si alguien lee esto, que lo disfrute.y ya de paso, que lo comente, así me entero de que ha sido leído


Llevado por una indescriptible tristeza y melancolía (mujeres, cómo os quiero; cómo os odio), me decidí a dar un paseo. Normalmente no hago esto en una ciudad turística y costera en pleno Agosto, porque me da mucho (perdón si alguien se ofende) porculo el andar paseando y esquivando gente, intentar visitar sitios o tomár un café y tener que aguardar cola, o esperar a que un capullo se aparte del lugar en el que quiero estar. De todo esto, y de los pormenores del viaje que os voy a contar, dará cumplida cuenta nuestro pasajero 122 más adelante.

Pero hoy es un día diferente. Estaba lloviendo a cántaros. Así que he cogido mi mochila, he puesto una toalla para secarme, mi cámara de fotos, mi pen-drive por si se me ocurría grabar algo y un libro de recomentada y obligada lectura, del cual dejo una perlita.... los episodios nacidonales I, de Don Benito Pérez Galdós. Equipado con tan escaso bagaje, he salido echando ostias cuando mi casera llegaba para cobrarme el alquiler. Vuelva usted mañana, le he dicho.

Por desgracia, cuando he llegado donde quería (unos acantilados tranquilos con el mar debajo, olas rompiendo contra los mismos con una fuerza apabullante) había salido el buen tiempo, y con él, los caracoles, que me han jodido la tranquilidad de que disfrutaba con Trafalgar

Así pues, un poco más triste, más melancólico y más cabreado, después de hacer las fotos de rigor (sic), me he dirigido al embarcadero, donde hacen viajes en barco de hora, u hora y pico, rodeando la bahía. Me he encaminado allí porque la mar estaba gruesa y picada, y pensaba que no habría tanto valiente o tanto cenutrio como yo... ingenuo de mí.

¿Sabéis? a veces me gusta poner mar por medio. Tengo la sensación de que vivimos en un mundo adulterado, donde la televisión, la radio y la prensa, los padres, las escuelas y universidades, y la sociedad en general, nos venden que todo es muy bonito y muy seguro, que si estudiamos tendremos un trabajo maravilloso, que si nos portamos bien encontraremos la paz interior y a nuestra pareja ideal... y luego claro, cuando nos dan las dos primeras ostias nos descolocan, y nos volvemos cínicos, desconfiados o melancólicos.... Por eso me gusta el mar, pero no en plan playa, vuelta y vuelta, todo el día.

Viajar en un barco, ¿verdad nausicaa?, implica tener fuerza, tener coraje, tener agilidad, destreza. Por más que el capitán del mismo, o cualquier tripulante te diga "tranquilo, la mar está en calma chicha y no vamos a tener ningún problema porque somos la releche", si asomas la cabeza por la borda de estribor mientras la proa corta una ola de dos metros y pico y el barco se escora hasta que tu nariz roza el nivel del mar, ya puede bajar San Dios a tocarte con el dedo y decirte, "tranqui, lobo solitario, que estoy contigo" que tú, no te sueltas de tu agarradero ni para santiguarte.

Eso es lo que ha pasado. He subido el último para encontrar el mejor sitio, primero en popa, solo hasta que han arrancado los motores (sí, no era un velero, pero era lo que había más a mano) y han aparecido la legión de caracoles paparazzi a hacerse la foto con la estela del barco, jodiendo la marrana, gritando y poniéndose en medio de mi campo de visión.

Tras eso he ido a proa... Ni Dios, más vacío que la nevera de un soltero. ..claro que era normal. Como digo, la mar estaba picajosa, revuelta, con ganas de amargarle el pasaje a los caracoles y, ya de paso, alegrármelo a mí. El Barco se balanceaba, escorándose ora a babor, ora a estribor, rompiendo olas de dos metros y medio que me han dejado para usar la toalla, escurrirla y volvera a usar.

Y allí estaba, empapado como el puto capitán Pescanova, aguantando el temporal con una sonrisa de oreja a oreja, tenso, agarrado con una mano a la barandilla y con la otra a un banco que allí había (tengo una terrible alergia a las caídas por la borda, no me sientan nada bien), preparado y esperando y compensando con mi cuerpo los cabeceos, los pantocazos, los saltos, los balanceos.... maravilloso.

Casi al finalizar la travesía, y tras las pertinentes explicaciones del guía (¡¡sorpresa!! hemos estado cerca de los acantilados de donde tuve que huir!!), acercándonos al embarcadero, ha llegado un papá con su hijito...
"Hola.... ¿aquí salpica mucho el agua?" -me pregunta el notas.
He hecho un movimiento circular con la mano, hacia la cubierta barrida de agua, las barandillas empapadas, los bancos movidos de sitio, la marca del agua en la cabina del piloto, más de un metro por encima de mí, y me he señalado a mí mismo con la cabeza de arriba a abajo (si, si, se puede hacer eso con la cabeza). Y me parece que no debo haber puesto muy buena cara, porque papito y su hijito chiquitín se han ido corriendo.

Me han dao duro, con lo bien que estaba yo sólo, disfrutando de los placeres del viaje. "ir en un barco y pretender no mojarse es como andar sin querer pisar el suelo, gilipollas" me he dicho, pero soy educado, y había un niño delante, entiendánlo, no le podía saltar con eso.

Al rato, y ya muy cerca del embarcadero, los caracoles han salido de donde estaban protegidos (el bar), tomando sus copillas, fumando sus cigarillos, y han vuelto a ponerse delante de mí, quitándome la visión de uno de los atardeceres más bonitos que he visto en mi vida, y como estaba ya dejado atrás el temporal y el oleaje, han sacado sus cámaras y se han puesto a hacerse fotos, para vacilar con sus primos, que me los imagino "jo, estuve en un barco, este verano, y no veas como se movía, mira, me hice una foto en proa y todo, ya ves, desde allí como rompían las olas".

Por supuesto, las fotos con cámara digital... "ayyyyyyyyyy Mari, que no se te ve bien la cara, esta la borro y te hago otra, pero ponte más para allá" "joer, que chula ha quedado, teníamos que haberla hecho cuando estábamos mar adentro, con las olas, esa si que hubiera quedado bien...." Papito caracol y su hijito caracolín también se han hecho la foto de rigor en proa, para enseñársela a mamá caracolilla, me imagino.

Y así se han bajado del barco (un hotel andante, que dice D. Arturo Pérez-Reverte), contoneándose como gallitos, caracoleando en el embarcadero, molestando a un tipo (yo) que de repente se le había puesto otra vez cara de mala ostia y de tristeza, al verlos a ellos, y a los coches, y las prisas.... Maldita sea, porqué no tendré mi propio velero y una tripulación de confianza que piense como yo....

"Mar adentro.... con las olas esas....." Ahí me hubiera gustado verlos. a Todos.
Estaba la cosa como para sacar fotos.
 
Comentario:
Si, pues vete a los textos anteriores o regresa a este después de un par de post... vas a ver la alineación que se me queda.

En fin, el espectáculo debe continuar

Thanks to de comment...
 
Comentario:
Yo cuando sea mayor quiero barquito... y por supuesto manejarlo yo, por soñar que no quede. Aquí, en mi interior, no soy Tashintashan sino Maradentro. Las pocas veces que he navegao me he sentío de lo más libre, me encanta, lo disfruto con ese bienhacer que tenemos cuando niños, intentando no perderlo...

Enhorabuena! Veo que ya alineas todo muuu bien. Besitos.
No