ENTRE FANTASMAS
DOMINGO, 25 DE NOVIEMBRE DE 2007
El domingo estuve en el IKEA. Necesitaba comprar algunas cosas y mi hermana buscaba una pizarra nueva así que las dos cogimos el coche y decidimos pasar la mañana de compras.
No podría explicarte exactamente por qué, pero desde que puse el primer pie en el aparcamiento algo se me deshizo en el estómago. Un presentimiento, una extraña sensación de conexión entre dos mundos paralelos que vuelven a rozarse en un suspiro. Te sentía cerca, muy cerca, como si pudieses estar a mi espalda respirando por mi.
¡Qué locura! Madrid es tan grande que podías estar en millones de sitios a kilómetros de mis pies, y a mí no se me antoja otra cosa que soñar que estás allí... ¿pero por qué? No lo entiendo... Lo cierto es que una nube de emociones me sobrevoló toda la mañana. Como esas noches en que sueñas algo y a la mañana siguiente sólo deseas buscar ese sueño por cualquier rincón. Nuestra historia fue así, aunque ya no lo recuerdes, todo era una conexión indescriptible, un vínculo mágico, mucho más que una suma de casualidades... ¿por qué no podría ser una más?
Te imaginé buscando un sofá nuevo, alguna mesa, quizás una nueva librería... tantas cosas... y quise gritarte que estaba allí pero me dio tanto miedo que salieses corriendo que preferí seguir “soñando al escondite”. Toqué con mis manos cada mueble, cada objeto... y mientras te iba imaginando pasear un segundo antes de mi llegada por todas las estancias de la tienda, fui respirando tu oxígeno por todos los pasillos, hasta llenarme de ti.
Y en un milimétrico segundo te vi, allí estabas totalmente impune a mi presencia... y mis latidos quedaron en suspenso, como si de repente hubiera subido al cielo para ver tu fantasma doblando aquella esquina. Mis pies dejaron de ser míos y cuando un instante después eché a correr y doblé la esquina por la que te vi desaparecer, ya no estabas. Tu presencia se había evaporado del todo.
Posiblemente el estado febril en el que me sumió la idea de tenerte a un palmo me hizo delirarte. O quizá, más racional aún, puede que tan sólo viese alguien con bastante parecido a ti, pero yo hubiese jurado que estabas allí, tan real y tan efímero que por un segundo sentí lo que es morir de hipotermia.
DOMINGO, 2 DE DICIEMBRE DE 2007
He estado colocando las compras de la semana pasada. Aun quedaba una porción de tu recuerdo entre mis manos al tocarlas y me ha dado calambre.
Después, de forma casi irracional, sólo he sabido escribir tu nombre en la pizarra de mi hermana y borrar después la tiza con la mano, muy, muy, muy, muy despacio. Sentir que las cenizas blancas de tu nombre se incrustaban en las líneas de mis palmas es lo más cerca que tengo de hacerte cosquillas... y con un ligero soplido, deshacerme de ti.
DOMINGO, 9 DE DICIEMBRE DE 2007
Hoy solamente recuerdo lo sucedido mientras inspiro y expiro profundamente intentando recuperar el ritmo normal de mis respiraciones. Desde hace quince días el aire entra en mis pulmones de forma desorbitada, en intervalos irregulares que me llenan de un oxígeno que no me pertenece o me causan asfixia. Ya me duele el pecho de tanta arritmia. Así que voy a cerrar los ojos, apretarlos con fuerza y contar hasta diez y cuando los abra, solamente espero que tus fantasmas se hayan ido contigo... que no quiero volver a saludarlos...

DIARIO DE UNA GILIPOLLAS
He de reconocer que el título me viene como anillo al dedo, aunque... pensándolo mejor debería haber añadido: “diario de una completa gilipollas”. Sí, así estaría mucho mejor porque quedaría claro que mi gilipollez me envuelve de pies a cabeza... y es que si hay alguien auténticamente idiota en este mundo, esa soy yo. No es nada nuevo, pero sinceramente no deja de sorprenderme el grado de estupidez que puedo llegar a alcanzar a veces.
Son esos días en los que mi cerebro no abulta más que un hueso de aceituna y me comporto como una imbécil. Pero soy sagitario y eso no lo puedo cambiar. Creerás que no tiene nada que ver, pero te equivocas. Si pudiese de algún modo controlar mi impulsividad podría pensar las cosas antes de actuar y no parecería tan idiota. Si lo hiciese mi vida sería de otro modo... claro que, entonces mi vida dejaría de ser mi vida y yo dejaría de ser yo y probablemente tu universo fuese un pelín más sencillo. Pues jodete que las cosas no siempre son como uno quiere, ni para ti, ni para mí, ni para el último mono de algún zoo recóndito de las antillas (si es que existen).
Que yo soy como soy le pese a quién le pese y con orgullo de tener esta idiotez por patria y bandera, que a fin de cuentas es auténtico emblema de que pongo por delante el corazón y la inexistencia de premeditación y alevosía exime al menos parte de mi condena en los días en que una no puede evitar un linchamiento al enjuiciarse a sí misma.
Y patatín... patatán... ¿ves? No hago más que decir gilipolleces, pero tú calla que ahora hablo conmigo misma y al menos aquí tu presencia no tiene cabida (permíteme el privilegio de guardarme un rincón en el que no te extrañe). Aquí yo digo lo que se me antoja y tú ni te inmutas... total no es muy distinto de lo que ya haces...
Y qué haré yo diciéndote todo esto, como si me escuchases, como si sirviese de algo escupir tanta lágrima reseca entre las cuerdas vocales... La culpa la tiene mi maldito viaje a Toledo. ¡Terminaré aborreciendo los viajes largos! Es curioso que me tenga que acordar de ti con mayor intensidad cuando viajo, y precisamente ahora que mi vida laboral no me da tregua... ¡maldita metáfora!
Para ser honesta preferiría acordarme de ti cuando estoy en el retrete, porque dejando las finuras para otro día así podría cagarme en lo que me viniese en gana, ¡con perdón! Pero no temas, que soy toda una señorita y no arremetería contra ti. No es sólo por buena educación, si ya te vengo diciendo que soy gilipollas, es que precisamente se me ocurriría cagarme en mi misma por ser tan tonta...
Que ya me gustaría limpiarme la boca jurando aborrecerte y asegurar que me importas un bledo, y así descargar una furia contenida contra otra punto de mira que no sea mi propio epicentro... pero sigo sin lograr odiarte al menos tanto como a mí misma y por eso se dilata esta úlcera de vísceras pasadas de fecha de caducidad...
Y perdóname que no siga escribiendo para pedirte disculpas, tampoco a mí me las pido, así que tendrás que esperar... ahora vuelve a apretarme este retortijón en el estómago...
... necesito ir al aseo...
cagada.bmp
SUICIDIO
Ésta no es una carta absurda de despedida. No quiero enumerar los motivos que justificarían esta decisión que ya está tomada. Tampoco quiero detenerme a contar lo mucho que te quise, porque a ninguno de los dos ya nos importa.
Sencillamente, me voy a suicidar... lo cual puede parecer absurdo dado que hace años que empecé a estar muerta. No fue exactamente el día que te fuiste... sino aquel en que entendí que ya no estabas.
De repente mis neuronas dejaron de respirar y aunque el corazón bombea y nadie ha notado la diferencia, hasta hoy yo solo he sido un fantasma, o una estúpida zombi con piel de gallina.
Así que he decidido morir. Pero esta vez a lo grande, y para eso me tengo que matar.
El método es sencillo, tengo sólo que asomarme a la ventana y saltar. La caída libre desde un onceavo hará que mis tripas formen un colax sobre las baldosas de la acera.
El dolor durará sólo un segundo, y después abandonaré este mundo de ultratumba en el que vivo exiliada.
Y como creo en la reencarnación elegiré convertirme en un mosquito. Podría entonces detenerme sobre tu espalda y beberme todo el líquido de tu médula espinal con un solo picotazo, justo antes de sentir toda la furia de tus dedos sobre mis alas, y dejarme invadir por la descarga eléctrica de un manotazo tuyo.
Pero esta vez, mátame de veras... que no quiero tener que volver a suicidarme...

Sencillamente, me voy a suicidar... lo cual puede parecer absurdo dado que hace años que empecé a estar muerta. No fue exactamente el día que te fuiste... sino aquel en que entendí que ya no estabas.
De repente mis neuronas dejaron de respirar y aunque el corazón bombea y nadie ha notado la diferencia, hasta hoy yo solo he sido un fantasma, o una estúpida zombi con piel de gallina.
Así que he decidido morir. Pero esta vez a lo grande, y para eso me tengo que matar.
El método es sencillo, tengo sólo que asomarme a la ventana y saltar. La caída libre desde un onceavo hará que mis tripas formen un colax sobre las baldosas de la acera.
El dolor durará sólo un segundo, y después abandonaré este mundo de ultratumba en el que vivo exiliada.
Y como creo en la reencarnación elegiré convertirme en un mosquito. Podría entonces detenerme sobre tu espalda y beberme todo el líquido de tu médula espinal con un solo picotazo, justo antes de sentir toda la furia de tus dedos sobre mis alas, y dejarme invadir por la descarga eléctrica de un manotazo tuyo.
Pero esta vez, mátame de veras... que no quiero tener que volver a suicidarme...

GUARDAME EL SECRETO...

Desde que te has ido de mi vida he perdido las palabras. Prometí que no volvería a escribirte letras que no sé si llegas a entender. Prometí que si escribía de nuevo para dirigirme a ti lo haría de un modo diferente, renovada, madura, serena, fuerte... pero tuve que morderme los labios cuando entendí que sería incapaz de cumplir esa promesa y se me atragantó un suspiro.
Desde entonces me cuesta tanto escribir como olvidarte...
Algunas veces, sólo algunas veces te recuerdo. Pero son tantas... Hay noches que enredo canciones que entonan tu nombre. O días que sueño un silbido que viaja contigo. Algunas mañanas, especialmente cuando voy a trabajar, me acompaña la letra que haría en tu ombligo.
En realidad no es que haya perdido las palabras, lo cierto es que quise guardarlas tan adentro que ahora no hay manera de desenterrarlas de un corazón tan apagado como vivo. Y yo, no quiero más que escupir toda esta telaraña que ya no guarda ningún sentido.
Porque me cuesta tanto mentir como escribirte...
Debería decirte todo aquello que nunca me he atrevido a susurrar y tantas veces he gritado en pensamientos. Demasiado tarde para sincerarse. Yo creí que lo mejor sería enmudecer en esta locura. Supe que sería difícil, pero no calibré lo que supone atarse las cuerdas vocales. Cada vez que intento hablar en vez de un sonido me sale una lágrima.
Empiezo a pensar que esta melancolía no es más que una maldición. Cuando un sueño no se cumple, uno queda condenado a soñarlo para siempre. Por ello sé que yo nunca dejaré de beberte.
Y me cuesta tanto callar como mentirte...
Quizá, en mi propio silencio, tú siempre me hayas escuchado. Quizá no haya hecho falta decirnos qué sentimos para entenderlo. Quizá tan sólo fuimos dos cobardes que no empezaron a andar por no haber ruido.
Lo peor de toda esta maraña son las hipótesis. Lo peor es no saber si alguna vez me has entendido. Lo peor es intuir que nunca fui capaz de comprenderte.
Ahora me cuesta tanto confesar como callarme...
Debo decirte, para cerrar de una vez este candado de tres picos, que me faltó el valor de hablarte cara a cara. Quizá no hubiese sido tampoco lo más fácil, pero al menos ahora no sería tan difícil encontrar las palabras.
Yo nunca confesé que te quise, a mi manera. Tampoco nunca tuve claro que tu me quisieras, a la tuya. No supe más que seguir la línea divisoria de mi única frontera y partirme en dos. Y te tocó mi peor, o mi mejor mitad, según como se mire.
Me gustaría alguna vez soñar que puedes descifrarme todo este galimatías que dibujamos por no gritar. Me gustaría imaginar que alguna vez seremos capaces de contarnos qué fue lo que pasó. Pero entiendo que cuando todo parece perdido ya no tiene sentido descifrar realidades. Si alguna vez te quise o me quisiste seguirá siendo un secreto impar.
Ya me cuesta tanto hablarte al confesarme...
PROBLEMAS TÉCNICOS...
Demasiado tiempo desconectada...
Vuelvo a este rincón y encuentro los muebles desordenados y una que siempre ha sido malísima con la informática tarda su tiempo en recolocarse las escamas, todas en su sitio...
En fin... que estoy tratando de volver a tener el blog en orden. Tuvo que decirme un buen amigo que no admitía comentarios para que esta cabeza loca se diera cuenta, ays así es mi vida en los últimos meses...
Esta tarde lo tendré solucionado, espero...
Vuelvo a este rincón y encuentro los muebles desordenados y una que siempre ha sido malísima con la informática tarda su tiempo en recolocarse las escamas, todas en su sitio...
En fin... que estoy tratando de volver a tener el blog en orden. Tuvo que decirme un buen amigo que no admitía comentarios para que esta cabeza loca se diera cuenta, ays así es mi vida en los últimos meses...
Esta tarde lo tendré solucionado, espero...





