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CANTOS DE SIRENA
"La mar es una noche desbordada, un cielo que, en azul, se desordena" R.E
Sirena es:
Un mar en continuo movimiento, pero estoy en la orilla, tomando el sol.
Sindicación
 
GOTAS DE OXÍGENO

Siempre estás ahí.
Siempre.
Incondicionalmente.

Cada vez que mi pequeña fortaleza se ve asaltada por dragones tus caricias me curan las heridas del fuego.

Cada vez que mis pies descalzos pisan cristales rotos, tú les regalas la alfombra roja de tus besos.

Cada vez que mi océano se enfurece y me arrastra en el oleaje tus manos me agarran hasta alcanzar la orilla.

Cada vez que me siento sola, me acompañas.

Cada vez que me pierdo, me encuentras.

Cada vez que desfallezco, me reanimas.

Cada vez que agonizo, me resucitas.

Cada vez que siento el miedo entrelazarse en los huesos, me abrazas.

Y estás ahí para regalarte. Y yo te voy cogiendo la vida a pedacitos para bailar un tango con tus horas muertas. Te destapo hasta alcanzar tu desnudez y abrigarme de ti, contigo.

Y agradecértelo todo me parece demasiado poco.

Porque estás aquí, conmigo, incluso cuando no estás te encuentro envuelto en tu ausencia. Cierro los ojos, me besas y te vas, y yo me quedo saboreando ese momento para alargarlo hasta el segundo en el que abrir los ojos sea no romper el sueño de verte besar mis mejillas.

Y te veo a mi lado. Agarrándome con fuerza con esa mirada que derrite mis temores. Porque nunca me faltas, porque siempre te tengo.

Estás aquí.

Cuando te pido auxilio a voz en grito porque ya no puedo más. Cuando sin hablar alzo la mirada para suplicarte un abrazo. Cuando mi silencio resulta tan sospechoso que da la señal de alarma. Cuando mis manos permanecen abiertas para que las tomes entre las tuyas y pintes sus líneas con tu compañía.

Cuando... siempre que hay un "cuando"... apareces, para llenar de tu magia mi alcoba vacía.

Y me sonríes con la dulzura que llena de mermelada mi cajón de lata de conservas ya caducada. Y me alimento de ti, contigo. Y te hablo, durante horas, mientras transformo mis oscuridades en palabras que al salir dejan luz en el interior de mi vida y tú, me escuchas.

Tus ojos me traducen el silencio que guardas para no romper mis palabras, me besan y me abrazan y se derriten con las lágrimas que no dejo salir por ese afán de aparentar siempre más fortaleza de la que tengo.

Dejas escapar un suspiro que agarro celosa del aire que escuchó nuestro secreto y lo guardo después en el corazón para ponerlo esa noche sobre la almohada y soñar con él.

Y entonces, la vida se detiene. No existen relojes, ni tiempo ni problemas.

Cielo y tierra se reducen a la bola de cristal que forman tus labios. El universo está a mis pies, contigo.

Y yo, con ese nudo en la garganta que no me deja seguir hablando. Te abrazo y me derrumbo a escondidas mientras oculto mi cara entre tus hombros. Pero me lleno de ti, contigo. Y tomo prestada la fuerza que proviene del aroma de tu piel.

Y con mi nariz voy paseando por tu cuello hasta encontrarme en tus mejillas y bailar con ellas y permanezco así, inmóvil porque en ese momento sólo siento una necesidad, sólo un deseo... en ese momento... quiero...

... SOLAMENTE RESPIRARTE...


 
PREGUNTAS Y RESPUESTAS.

Es curioso, desde hace unos días, he perdido ya la cuenta de los meses que se van acumulando... mi vida está llena de preguntas y respuestas que no terminan de encajar. Soy un mar en calma que entre arrecifes encierra vendabales que no llegan a soplar y se pierden como remolinos entre el violeta de mis venas...

Esta semana, no he tenido mucho tiempo, ni posibilidades técnicas de entrar aquí, de ahí mi pequeñito abandono, y para colmo estuve con un resfriado que ha dejado mis anginas tiritando... pero estar en la cama me ayuda a pensar... aún no tengo en orden mis bártulos, mis bolsos siguen revueltos y mis colores se mezclan en extrañas luces que no sé interpretar, pero poco a poco, mi vida vuelve a ser la que era...

No sé escribir de sentimientos si no es cuando personalmente los experimento, por eso esta vez me voy a permitir copiar la idea, sin ánimo de ofender, del test que he visto en el blog de Cabaret y de mi melli. Lo contesto porque creo que en alguna de esas preguntas, está la respuesta que he estado buscando...

Hoy, en este juego de palabras, encuentro la llave de mis propias cerraduras...


ENTREVISTA CONMIGO MISMA:

1. ¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta? No creo que exista la felicidad perfecta de forma absoluta como algo que nunca desaparece, pero sí creo en un concepto de felicidad lineal, más o menos estable, suma de múltiples pequeñas felicidades. En mi caso esta felicidad es la suma de todos los días en que me despierto pensando: Hoy va a ser un gran día... y finalmente al acostarme, afirmo: Hoy, ha sido un gran día.

2 - ¿Cuál es su miedo más grande? La soledad.

3 - ¿Cuál es el rasgo que más deplora de usted mismo?
La impulsividad. Decir lo que pienso sin pensarlo y hacer lo primero que pasa por mi cabeza en el mismo momento en que lo pienso... a veces me satisface mucho, otras... me trae grandes problemas...

4 - ¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?
Vivir.

5 - ¿Cuál considera que es actualmente la virtud más sobrevalorada?
No sé si más sobrevalorada, pero sí más tergiversada... La inteligencia. Hay gente a la que en general se le considera inteligente que tiene mucho que aprender aún de gente a la que, erróneamente, se les tacha de ignorantes...

6 - ¿Qué virtud le gustaría poseer?
A veces, y solo a veces, un poquito más de individualismo.

7 - ¿Cuáles son las palabras o frases que más usa?
No me dí cuenta hasta que no me lo dijeron, pero cuando comento algo tengo tendencia a terminar con un... "¿a qué sí?"

8 - ¿Qué es de lo que más se arrepiente?
En general de nada. Quizá, estudiándolo un poco, de no aprender pronto de mis errores.

9 - ¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo?
Quietud.

10 - ¿Cuál es su posesión más preciada?
Mi gente, todos y cada uno por ser ellos y por lo que me aportan: mi familia, mis amigos, mi niño...

11 - ¿Cuál considera que es la peor miseria?
La hipocresía, con el mundo y con uno mismo.

12 - ¿Con qué personaje histórico se identifica?
Nunca me he identificado con un personaje histórico... pero siempre me ha gustado Willy Fog

13 - ¿Cuál es la cualidad que más le gusta de una mujer?
La fuerza interior.

14 - ¿Y en un hombre?
Capacidad para reconocer errores y pedir disculpas

15 - ¿Quién es su héroe de ficción?
Nunca he tenído un héroe, siempre he preferido ser yo la que me salvase a mí misma.

16 - ¿Cómo le gustaría morir?
No me lo planteo, aunque como la mayoría, sin sufrir. Lo que sí sé es como no me gustaría morir: sola.

17 - ¿Qué apodos tiene?
También un diminutivo que a poco me deja sin nombre, Su.

18 - ¿Dónde y cuándo es feliz?
En mi vida y en mi sitio, a veces, incluso sin darme cuenta de que lo soy.

19 - ¿Cuál es el rasgo de personalidad que menos le gusta de un hombre?
De la gente en general, sin distinción de sexo... la falsedad.

20 - ¿Qué o quién ha sido el más grande amor de su vida?
Cada uno lo fue en su momento, y cada cual a su forma y a su modo...
Hoy en día, mi pareja. Mañana... ¿quién sabe?

21 - ¿Cuándo miente?
Odio las mentiras, así que apenas se me escapan... no van conmigo.

22 - ¿Cuál es su idea de la muerte?
Dormir. La misma sensación de esas horas que has estado durmiendo sin soñar, ni nada, absolutamente nada...

23 - ¿Qué no perdonaría?
No lo sé, he perdonado muchas cosas que creí que no perdonaría...

24 - ¿Qué le hace reír?
Casi todo y casi nada (lo copio de Cabaret, porque sí, porque no sé decirlo mejor)... me rio con la cosa más tonta y puedo estar horas riendo por lo más absurdo...

25 - ¿Qué le hace llorar?
Todo lo que me toca el corazón... un libro, un recuerdo, una película, un hecho, una palabra, una ausencia, una sorpresa, una tristeza, una alegría... ¿sigo?

26 - ¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?
Madurar y convertirme en la mujer que soy.

27 - ¿Para usted qué o cuál es un buen insulto?
La mentira.

28 - ¿Cuál es su idea de la fidelidad?
La concordancia entre palabras, pensamientos, sentimientos y acciones.
 
LABORES DE COSTURA.






Érase una vez una noche, no podría decir exactamente cuando... que desperté y abrí mi costurero, y loca, ciega, irracional y desenfadada de un tijeretazo me corté el corazón para entregarte la mitad.

Después, cada día a media tarde, en cada uno de tus suspiros he ido rematando mi labor... y así...

He enganchado mis tobillos en la rueca de tus palabras queriendo tricotar mis versos y tus pasos.

He terminado a ganchillo la cinta que me amordaza a tus caderas.

He adornado con encaje tus lágrimas para colgarlas como flecos en mi boca y a macramé he vinculado mi piel a tus rodillas.

He hilvanado en mi pecho tus iniciales con el hilo de mis pestañas y he cosido tus lunares a mi ombligo juntando en un pespunte la comisura de mis labios y tu cintura.

Con mis cuerdas vocales he tejido una bufanda que arrope tu garganta y con un imperdible he colgado mis fantasías en tu armario.

El corchete de mi pelvis lo sujeté con tus manos y a punto de cruz he querido dibujarte entre mis sábanas.

He desabrochado el botón de mi pulso en el ojal de tus ojos y he fruncido mis segundos a tu aliento.

He bordado en secreto las cuatro letras de tu nombre en las esquinas dobladas de mi alma.

Y he enhebrado tus palpitaciones y mi respiración...

Pero anudé mis bovinas a las patas de tu cama y ahora he de remendar los jirones que perdieron mis sueños en la oscuridad de tus noches y zurcir mi felicidad con tu ausencia.

Y es que... no sé coser con dedal y me pinché tantas veces con la aguja que ahora me sangra el “corazón”.

Por eso, voy a descoser tu sombra de mis huellas dactilares; porque me escuecen las yemas de los dedos de clavarme tus alfileres.

Hoy no vengas a verme, entre lágrimas estoy deshilachando la colcha de retales que cosí con tus recuerdos... He descubierto que no tenía utilidad, pues cuanto más me abrigo con ella, más siento el frío calándome los huesos...

 
DESTERRANDO LA NOSTALGIA.

Anoche me encontré contigo... tanto tiempo sin verte... que había olvidado lo que sentía mi pulso cuando se mezclaba en el azul de tus ojos.

Tu vida y la mía ya no se rozaron. Mi cuerpo ayer ya no era tuyo y nuestras palabras no fueron capaces de romper el silencio. Pero me hablaste en otro idioma que solo tu y yo supimos silbar y el cielo que se esboza en tu iris me cogió la mano para decirme bajito un... “todavía me acuerdo de ti” y mi suspiro le respondió un... “yo también”.

Y así bailamos juntos toda la noche. Tú buscándome con la mirada. Yo regalándote migajitas de pan de mi corazón cada vez que te observaba de reojo. Y nuestras vidas volvieron a agruparse sin que llegase a palparse nuestra piel...

Porque me miraste y encontré tus pupilas recorriendo mi cuerpo y no pude más que derretirme en tus olas, y lanzarme a la deriva contigo, naufragar en las distancias cortas y ahogarme en el espacio que me robaba tu aliento.

Y así, de lejos, sosteniendo tu mirada. Te amé. Y aunque no pedí permiso, tú me dejaste quererte como nunca antes lo habías hecho. Lo sé, me lo dijeron tus ojos esquivando los míos. Y me amaste también. Lo sentí cuando desabrochaste el botón de mi ombligo y me besaste los párpados. Fue entonces cuando más me acerqué a tu espalda para sembrar a lo largo de tu columna la estela de mis labios. Y entendí que sentiste mis caricias. Tus ojos no dejaban de mirarme.

Crecimos. Tú trepando por la pared de mis piernas. Yo como un trébol que busca sus hojas recorriendo tu pecho.

Enredándonos en el alambre del sueño que no supimos guardar hace tiempo.

Deseando prohibiciones.

Encadenando instintos.

Desatándonos.

Tus retinas quedaron sofocadas durmiéndose en las mías. Mis pestañas abanicando el fuego que emanaban nuestros ojos y después, lentamente... nos vimos a oscuras.

Perdimos la luz porque es mejor despedirse sin mirarse a la cara y por segunda vez en mi vida te vi alejarte de costado, callado, lejano... pero dejándome en el aire las respuestas a todas las preguntas que jamás me dejaste formularte. Confesándome en secreto que aún recuerdas a qué huele mi piel y a veces en tu boca se muere mi nombre...

Y yo permanecí detenida sobre el asfalto, recogiendo con cuidado las nubes que llevaban tu secreto. Mirándote marchar. Despidiéndome de ti con la certeza de saber que mi boca siempre guardará tu esencia y que tu lengua nunca perderá las cosquillas que sintió al mimarme...

Desterrando la nostalgia.


 
DICTANDO SENTENCIAS...

Y después de haber cerrado las heridas que disparaste a balazos en mis entrañas, hoy me miras a los ojos para buscar un pequeño resquicio de los castillos de arena que formamos juntos. No están, se los llevó el viento cuando los aplastaste con tus manos sucias. Así que, no preguntes si he dejado de quererte, escucharás la respuesta que temes oír, la misma respuesta que tu ingratitud provocó hace ya algún tiempo.

Por aquel entonces te lo quise gritar, pero tu egoísmo me dejó muda y no pude hablar, o tal vez hablé demasiado susurrándote mis canciones al oído, pero no llegaste a oírme, o no quisiste hacerlo.

Por favor, ya no digas que no entiendes que fue lo que nos ocurrió. De sobra sabes que todo terminó cuando tu falta de caballerosidad rompió el espejo de mi alcoba y me vistió de una piel hecha jirones sobre huesos rotos. Ahí, en ese justo instante, perdí la inocencia, perdí la vida, los sueños, la mirada y las sonrisas. Los recuperé después, con el tiempo, cuando tuve la certeza de estar fuera de tus garras.

Y aún sigues sin entender qué fue de nosotros... aquí te escribo las palabras que pinté en las paredes de tu casa cuando me fui de ella, tal vez ahora, después de tanto tiempo, consigas comprenderlas...

Aquí tienes la carta que escribí para ti hace años y no te envié
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Propósitos para el 2001...

“Devuélveme la llave que te di de mi destino, que ya es tiempo de echar la cerradura en el candado de la vida que planee contigo. Voy a encerrarte en la caja de galletas de los sueños rotos y ahí se asfixiarán contigo todas tus mentiras. Busca el corazón que tantas veces te entregué, si es que aún recuerdas dónde lo dejaste, y devuélvemelo, que ya he descubierto que no lo mereces.

A cambio te doy tus pertenencias. En el cajón de tu mesilla de noche encontrarás que he dejado el alma que no tienes, el calendario del tiempo que perdimos juntos y aquella rosa que plantamos de la que hoy, ya solo quedan las espinas.

Perdona que no deje un número de contacto, es que esta vez no voy a volver. No me esperes levantado. Aprende a dormir en la oscuridad de mi vacío como yo lo hice cada vez que me obligaste a dormir en la tiniebla de tus miserias. No me busques, no me llames... por ser tú, estaré comunicando o fuera de cobertura. Tampoco mires el camino de vuelta con la esperanza de ver mi silueta desandando lo que hoy emprendo. He colgado el cartel de cerrado por derribo en nuestra ventana, porque mi almohada y tus sábanas saben a fracaso.

Sí, lo sé, me conoces demasiado para poder engañarte. No puedo negártelo. Te sigo amando porque mi promesa de entregarte la vida siempre fue sincera. Pero no te voy a regalar la vida así, con los mordiscos salvajes con que tú me la robas. Mi amor ya no cree en tus sucias promesas, ya no te busca porque se cansó de no encontrarte, y hace días que ha dejado de creer en ti.

Y te amo, sí, pero me voy, sin decir nada. Ni siquiera me apetece despedirme de ti. No me hables, ya no puedes convencerme. Mi orgullo me impide acercarme a tu lado. Mi dignidad de mujer ha tirado a la basura todas las letras de tu nombre. Y si te acercas te ahogaré con la misma sutileza con la que tantas veces me robaste el aire de mi espacio. Y si me acerco a tu espalda será solamente para arañarte la piel y llenarme las uñas de la misma sangre que se quedó congelada en mi vientre a causa de tus zarpazos. La misma sangre que me succionaste cada vez que me hiciste sentir miserablemente pequeña.

No tengo lástima de ti, porque todas mis lágrimas me han robado el concepto de piedad contigo, y con la misma fuerza con la que aún te amo, con esa furia salvaje con la que tantas veces me aferré al volcán de tu cuerpo, con esa misma excitación ahora te aborrezco..

Guarda tu perfecto manual de héroes y canallas porque ya conozco todas tus astucias. Ahora, corazón, soy yo la que juega a la heroína que cree que es capaz de tocar el sol después de morir sin tus besos y escapa de una muerte segura entre todos tus dragones. Aún creo que hasta el más fuerte de los gigantes como tú, puede también ser derrotado por un hada como yo, y aunque hace tiempo que me cortaste las alas, aún guardo polvo mágico en los bolsillos que se fueron rompiendo con el peso de tus piedras. Y es que la fuerza, esa que es capaz de desatar la magia, radica en el corazón. Y eso es algo que tu no tienes.

No, ya no me hipnotiza la indigencia de tu falsa mirada. He desenmascarado las trampas con las que tantas veces me robaste la luz y entre los retales de lo que fue mi voluntad he hallado las tijeras con las que cortar los hilos que me unen a tus manos. Ya no soy tu marioneta. Terminó la función. Nuestro baile de disfraces concluye. Porque amarte, amor mío, ya no es suficiente.

Perdóname que no te regale un beso de despedida, perdí mi dulzura en una de las esquinas en las que tiraste mi inocencia. Por eso, te escribo con valor, con coraje... pero perdóname que lo haga también con ironía, con despecho, reproches y resentimiento... a pesar de saber que nunca entenderás lo que te dice mi silencio.

Ya da lo mismo, a estas alturas nada importa, tan solo quiero que observes el hueco de tu cama que queda vacío. La copa que no puse sobre la mesa para acompañar tu brindis y el cepillo de dientes que dejo manchado en tu cuarto de baño. Observa también que en el perchero de la entrada a tu casa, ya no cuelga mi bufanda, me la llevo por si hace frío. Y si al hacerlo eres capaz de escuchar un portazo, no te asomes al rellano de tu escalera esperando descubrir que sucedió. Seré yo, que habré escapado para siempre de la cárcel de tu abrazo.”
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Lo sé, todavía no entiendes. Sigues pensando que soy yo la culpable de nuestro fracaso. Pero no cuelgues el vestido de víctima en la barra de tu armario. Ambos, compréndelo, ambos somos a la vez culpables y víctimas de los errores que moldeamos en nuestro pasado. Tu continúa con tu ceguera si así lo deseas, pero no pretendas que vuelva a pasear colgada de tus hombros, porque ya no volveré a pisar la alfombra roja de cristales que pones a mis pies. Porque, sin ti, aprendí a bailar descalza sobre la hierba mojada.


 
AIREANDO VIEJOS FANTASMAS.

A vuelta de correo...

No hace falta que me des explicaciones, hace años que dejaron de preocuparme tus malos modales. Los largos silencios pueden llegar a ser muy esclarecedores. Así que por favor, ahórrate las disculpas que no voy a escuchar... ya me imagino, para que veas que no soy tan mal pensada, que fuiste a comprar tabaco a Tombuctú y por eso tardaste tanto en regresar... ¿no encontraste ninguna postal en el camino?...

Ya no tienes nada que decirme, prefiero que sigas callado como has hecho hasta ahora. Tus palabras llegan con cierto retraso y yo, hace tiempo que paralicé los relojes de tu defensa, y así como una vez te ame, posteriormente cuando desapareciste de golpe, mudo como la cal de las paredes en las que me enterraste, te lloré, te maldije y te juzgué... después, sencillamente... te olvidé, sin más. Por eso ya no me importan, ni tú, ni tus palabras.

Seguro que puedes entender que no quiera volver a darte mi nuevo número de teléfono. Lo hago por tu bien, no creas, no desearía volver a agobiarte y que esta vez, a causa de tu precipitada huída de mis brazos, terminases recolectando remolachas en Australia.

Sé feliz, y guarda tus mentiras para alguna otra ingenua, yo crecí hace ya tiempo, justo después de conocerte.

Atentamente.
Sirena.






PD: ¿Cómo te llamabas? Comprenderás que después de tantos años sin saber de ti, es normal que no recuerde tu nombre.