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CANTOS DE SIRENA
"La mar es una noche desbordada, un cielo que, en azul, se desordena" R.E
Sirena es:
Un mar en continuo movimiento, pero estoy en la orilla, tomando el sol.
Sindicación
 
GUARDAME EL SECRETO...



Desde que te has ido de mi vida he perdido las palabras. Prometí que no volvería a escribirte letras que no sé si llegas a entender. Prometí que si escribía de nuevo para dirigirme a ti lo haría de un modo diferente, renovada, madura, serena, fuerte... pero tuve que morderme los labios cuando entendí que sería incapaz de cumplir esa promesa y se me atragantó un suspiro.

Desde entonces me cuesta tanto escribir como olvidarte...

Algunas veces, sólo algunas veces te recuerdo. Pero son tantas... Hay noches que enredo canciones que entonan tu nombre. O días que sueño un silbido que viaja contigo. Algunas mañanas, especialmente cuando voy a trabajar, me acompaña la letra que haría en tu ombligo.

En realidad no es que haya perdido las palabras, lo cierto es que quise guardarlas tan adentro que ahora no hay manera de desenterrarlas de un corazón tan apagado como vivo. Y yo, no quiero más que escupir toda esta telaraña que ya no guarda ningún sentido.

Porque me cuesta tanto mentir como escribirte...

Debería decirte todo aquello que nunca me he atrevido a susurrar y tantas veces he gritado en pensamientos. Demasiado tarde para sincerarse. Yo creí que lo mejor sería enmudecer en esta locura. Supe que sería difícil, pero no calibré lo que supone atarse las cuerdas vocales. Cada vez que intento hablar en vez de un sonido me sale una lágrima.

Empiezo a pensar que esta melancolía no es más que una maldición. Cuando un sueño no se cumple, uno queda condenado a soñarlo para siempre. Por ello sé que yo nunca dejaré de beberte.

Y me cuesta tanto callar como mentirte...

Quizá, en mi propio silencio, tú siempre me hayas escuchado. Quizá no haya hecho falta decirnos qué sentimos para entenderlo. Quizá tan sólo fuimos dos cobardes que no empezaron a andar por no haber ruido.

Lo peor de toda esta maraña son las hipótesis. Lo peor es no saber si alguna vez me has entendido. Lo peor es intuir que nunca fui capaz de comprenderte.

Ahora me cuesta tanto confesar como callarme...

Debo decirte, para cerrar de una vez este candado de tres picos, que me faltó el valor de hablarte cara a cara. Quizá no hubiese sido tampoco lo más fácil, pero al menos ahora no sería tan difícil encontrar las palabras.

Yo nunca confesé que te quise, a mi manera. Tampoco nunca tuve claro que tu me quisieras, a la tuya. No supe más que seguir la línea divisoria de mi única frontera y partirme en dos. Y te tocó mi peor, o mi mejor mitad, según como se mire.

Me gustaría alguna vez soñar que puedes descifrarme todo este galimatías que dibujamos por no gritar. Me gustaría imaginar que alguna vez seremos capaces de contarnos qué fue lo que pasó. Pero entiendo que cuando todo parece perdido ya no tiene sentido descifrar realidades. Si alguna vez te quise o me quisiste seguirá siendo un secreto impar.

Ya me cuesta tanto hablarte al confesarme...