SUICIDIO
Ésta no es una carta absurda de despedida. No quiero enumerar los motivos que justificarían esta decisión que ya está tomada. Tampoco quiero detenerme a contar lo mucho que te quise, porque a ninguno de los dos ya nos importa.
Sencillamente, me voy a suicidar... lo cual puede parecer absurdo dado que hace años que empecé a estar muerta. No fue exactamente el día que te fuiste... sino aquel en que entendí que ya no estabas.
De repente mis neuronas dejaron de respirar y aunque el corazón bombea y nadie ha notado la diferencia, hasta hoy yo solo he sido un fantasma, o una estúpida zombi con piel de gallina.
Así que he decidido morir. Pero esta vez a lo grande, y para eso me tengo que matar.
El método es sencillo, tengo sólo que asomarme a la ventana y saltar. La caída libre desde un onceavo hará que mis tripas formen un colax sobre las baldosas de la acera.
El dolor durará sólo un segundo, y después abandonaré este mundo de ultratumba en el que vivo exiliada.
Y como creo en la reencarnación elegiré convertirme en un mosquito. Podría entonces detenerme sobre tu espalda y beberme todo el líquido de tu médula espinal con un solo picotazo, justo antes de sentir toda la furia de tus dedos sobre mis alas, y dejarme invadir por la descarga eléctrica de un manotazo tuyo.
Pero esta vez, mátame de veras... que no quiero tener que volver a suicidarme...

Sencillamente, me voy a suicidar... lo cual puede parecer absurdo dado que hace años que empecé a estar muerta. No fue exactamente el día que te fuiste... sino aquel en que entendí que ya no estabas.
De repente mis neuronas dejaron de respirar y aunque el corazón bombea y nadie ha notado la diferencia, hasta hoy yo solo he sido un fantasma, o una estúpida zombi con piel de gallina.
Así que he decidido morir. Pero esta vez a lo grande, y para eso me tengo que matar.
El método es sencillo, tengo sólo que asomarme a la ventana y saltar. La caída libre desde un onceavo hará que mis tripas formen un colax sobre las baldosas de la acera.
El dolor durará sólo un segundo, y después abandonaré este mundo de ultratumba en el que vivo exiliada.
Y como creo en la reencarnación elegiré convertirme en un mosquito. Podría entonces detenerme sobre tu espalda y beberme todo el líquido de tu médula espinal con un solo picotazo, justo antes de sentir toda la furia de tus dedos sobre mis alas, y dejarme invadir por la descarga eléctrica de un manotazo tuyo.
Pero esta vez, mátame de veras... que no quiero tener que volver a suicidarme...






