BAÑO DE IDEAS.
Las voces no dejaban de martillear mi cerebro. Volaban como cuervos en la noche de mis días tapando la luz del sol y las estrellas, ocultando las fases de la luna y haciendo ensombrecer mis sueños. De nuevo los fantasmas llamando a mi puerta, pero... no los quiero abrir y he cerrado bajo llave. Llaman al timbre, qué llamen todo lo que quieran que hoy he decido darme un baño.
Seguramente pensarás que estoy loca. Pues no, nunca he creído estar más en mi sano juicio que hoy. Mira tú, cada uno es que tiene sus manías. Me he mirado en el espejo repitiendo “no tienes miedo” porque las ideas a base de repetírmelas en voz alta me las termino creyendo, y decidida he mirado la bañera y me he desvestido de la ropa para limpiar mis sensaciones y salir del agua desvestida de esas manos invisibles que apretaban mi garganta.
He puesto el tapón, y mientras el cauce de mi improvisado océano aumentaba he puesto boca abajo el frasco del jabón. Miles de burbujas flotaban sobre la cuna de transparencia que estaba creando, después las sales de baño, rosas y amarillas, y el agua se ha vuelto dibujo de arcoiris bajo la luz de la lámpara. Primero un pie, luego el otro... y toda yo cubierta por las gotas agrupadas que formaban mi pequeño charco.
Había olvidado lo que se sentía... Cuando haces las cosas repetidas veces caes en la estúpida inercia de dejar de percibir las emociones que te provocan y todo parece insignificante. La rutina vuelve las cosas que cubre bajo su pecho tan insignificantes...
El timbre sigue sonando, no importa, ya se cansarán de llamar, sigo decidida a no abrir y como no quiero escuchar ese idiota ding, dong... sumerjo mi cabeza bajo el agua. Cierro los ojos tapada por la cristalinidad de mi refugio y siento rozar los dedos de cada partícula de agua y jabón sobre mis mejillas. El calor me hace cosquillas. Sonrío y con esa sonrisa vuelvo a asomar mi cabeza a la superficie.
Ya no suena el timbre, ahora es sólo un toc, toc de nudillos en la puerta de casa. Sé, que si sigo ignorándolos, después vendrá el sonido de unos pasos que se alejan y finalmente el silencio. Ningún ruido en mi cerebro. Así que sigo con mi meticuloso baño.
Pienso en mi vida, en cuando llegaron a ella los fantasmas que me reclaman una partida de ajedrez y en el último baile de disfraces que tuve con ellos. Pienso en mis dudas y en mis certezas y recuerdo una conversación en el foro y pienso en mis heridas, las que dudas y certezas me han provocado. Entonces recuerdo que estoy dejando volar mis recuerdos demasiado atrás, y vuelvo al presente. Heridas y cicatrices de certezas, de saber que lo que es, es, y seguirá siendo inevitablemente. Resignación, me digo a mí misma. Y heridas y cicatrices de las dudas, de no saber lo que será, de saber que será el mismo cuento de fantasmas sin saber si mi paciencia resistirá el juego de la indiferencia.
Y con estas ideas me acurruco en ellas porque no me matarán ni la duda, ni la certeza, ni los fantasmas que envían a pedir cuentas a mi dirección, porque llevo la experiencia de los años buscando sonrisas en bolsillos rotos y recogiendo ilusiones perdidas por caminos sin asfaltar. Así que les saco la lengua mientras les burlo disfrutando de mi soledad en la bañera y la relajante compañía del ruido del agua al chapotear con las manos.
La vida está llena de metáforas. Y el agua, el agua me parece ser reflejo de mi vida. Estoy quieta y se relaja y no se mueve y puedo hasta flotar. Levanto el brazo despacio y veo resbalar pequeñas gotas de agua que desaparecen, como lágrimas, en el trayecto que va desde mi muñeca hasta el codo. Zas, bajo el brazo de golpe, rompo la línea recta que separa el aire del agua y mi mano queda sumergida. De un solo movimiento rompí la tranquilidad. Un manotazo seguro y el agua se mueve a mi alrededor en un vaivén de pequeñas olas. Si permanezco inmóvil todo volverá a la quietud de siempre. Pero puedo bucear, mover los pies, volver a alzar el brazo... y así dibujar nuevas formas de mirar el oleaje. Pero siempre termino quieta, inmóvil en el mismo agua, dentro de la misma bañera.
Me concentro entonces en sentir. Cierro los ojos y abro los oídos para comprobar que ni siquiera mi respiración rompa mi silencio. Levanto el pie. Juego a pisar el cristal de burbujas, y lo levanto de nuevo, ahora más, sintiendo resbalar hasta las rodillas la humedad de mi baño.
Respiro, despacio, dejando que los aromas de la limpieza entren por mi nariz hasta el estómago, porque he aprendido a respirar y dejar que el oxígeno no se quede solo en el pecho sino que penetre hasta el estómago. Me lleno del olor a jabón que tanto me gusta y sonrío. Siento como el calor del agua abriga todo mi cuerpo y me arropo con él. Me dejo adormecer en busca de mis perdidos sueños y mientras las gotas se evaporan, a medida que el agua se enfría, mi cerebro se llena del sol que taparon los cuervos. Mi corazón se quema de nuevo con ilusiones. Tranquilamente lo dejo tumbado llenándose de los rayos de la luz que harán que se ponga morenito.
Y al final, me levanto, salgo de la bañera y tiro fuerte del tapón. Por el desagüe se pierden el ruido de ideas que olvidaré, al menos por un rato, de miedos que aprendí a vencer respirando profundo y oscuridades que se hacen invisibles con el agua que se marcha en remolino por los huecos abiertos de la bañera.
Ya no llaman a la puerta. Miro por la mirilla para asegurarme de que no hay nadie. Es hora, entonces, de abrir la puerta y dejar el viento penetrar en todas las esquinas ventilando los recovecos de sucios rincones.
Mañana volverán los fantasmas, pero ya no tengo miedo porque mañana encontraré un arma blanca de sueños con el que volver a hacerlos desaparecer.

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me conmueve la forma en que escribes...está todo tan claro...me identifico con frases que también pasan por "mi" cabeza...gracias...muy motivador...a nadar me voy
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me conmueve la forma en que escribes...que claro expresas ideas que tambien pasan por "mi" cabeza...gracias
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Si es que no hay nada como sumergirse en agua para ahogar a todos los fantasmas.
Refrescante look y agradable coincidencia. Te invito a echarte un nado por mi pecera. Aún no tengo ninguna sirena.
Un saludo.
Refrescante look y agradable coincidencia. Te invito a echarte un nado por mi pecera. Aún no tengo ninguna sirena.
Un saludo.
Comentario:
No lo escribí en la bañera, natzan, pero si después de salir de ella, y como dice sabelilla, después de encontrar mi propia esencia de agua...
Besos y abrazos a los tres!!!!
Besos y abrazos a los tres!!!!
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Lo que has escrito me hace pensar en el poco espacio que tiene una sirena en una bañera para buscar sueños perdidos...
Aunque me libera pensar que quizás lo que la sirena busca en la bañera no es otra cosa que encontrar su esencia de agua.
Besos, sire
Aunque me libera pensar que quizás lo que la sirena busca en la bañera no es otra cosa que encontrar su esencia de agua.
Besos, sire
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sire pero esto lo escribes en el baño? por que vaya post mas largo jeje. un besin y animo vale? :)=
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una brazo refrescante para ti, sire :)





