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...pero al final se los follan otras.
Despues del golpe.
Caótica Lucía
Me agarraste el sexo,
me sorviste el seso.
Trastocaste mi vida poniendolo (en realidad) todo en su sitio.
Me quedé practicamente ciega, sin dirección.
Me perdí sin lazo, ni Lazaro.

- Lucía Celis -

"TALVEZ PODRÁS CAMBIAR MI PIEL POR OTRA QUE NO TIENE NADA QUE DECIR".
Si me quieres, demuestramelo.
Sindicación
 
DESPIERTA IMBECIL!
Las ganas de darme siguen intactas, sólo que se mueren de dolor por las yagas inesperadas de la ingenuidad de haberme elevado del suelo a tu lado.

Paso mi cuerpo de hombre en hombre, esperando que el disparo de gracia me atraviese el corazón como lo hiciste tu aquella vez apretando el gatillo, soltando la flecha, metiéndome el sexo, de aquella manera, en el alma.

Desde entonces me perdí. ¿Recuerdas que ya me encontraste perdida?, pues eso no es nada comparado con ahora, vago de puntillas sobre un camino que se ha vuelto milimétrico.
Pierdo el rumbo a cada paso que doy, el sentido y el equilibrio ya no recuerdo que son.

Las veces que creo agarrarme a una rama, se rompe. Es como si nadie estuviera dispuesto a pagar el precio de tu desahucio. Tiene su lógica, ya bastante tienen los demás recogiendo sus pedazos.

Me consta que me quisieron, con la exacta intensidad que necesitaba pero por un motivo u otro no resultaban buenos amantes (en lo que a mi se refiere).

En fin, podría explicarte muchas cosas, pero ni soy tu amiga, ni lo puedo ser. Aun duele el daño que has causado en mí. Ya me da igual todo, ya me perdí entregándole a un amor lo que no supo recibir.

Arrío velas, recojo los bártulos, meto en el saco los putos pedazos y espero, que de una vez por todas, pueda cerrar el ciclo. Olvidarme de este amor que me sirvió en su día para subir al cielo, blablablá blablablá ya sabes y después para darme de hostias con la realidad. Como me cuesta asumir esta derrota, como me cuesta asumir este engaño. Si no hubiera sido tan maravilloso no seria difícil, pero lo fue. Se abrieron tantos conductos en mi interior que me llevan hacia ti, que no se como coño parar el afluente. Cascadas desbordadas de amor y desamor me revuelven las entrañas, me retuercen las tripas, me oxidan las neuronas, calambrean los músculos.
La patata pelada, en carne viva se ha pasado en la cocción y quema, vaya si quema.

Sólo tengo un consuelo, este daño me lo devuelve la vida porque debi yo hacerlo también. Ya está bien, ¿no?. Tengo que despertar de mi sueño de siglos.

No