Al padre que no es, de los hijos que no tengo.
Estos días en los que ya va mejorando mi cuerpo, mi cabecita loca, despues de haber pasado mil años, cinco eternidades, doce infiernos...ya no se que mas arañar, ni donde mas buscar, ni cuantos golpes darme, ni cuantos cubos mas de lagrimas caeran del sexto abajo. Despues de querer enamorarme de miles, de que miles lo quisieran de mi, despues de encuentros y desencuentros y antes de que alguien me fulmine de nuevo el corazón y vuelva a la vida de los sentidos (como cuando contigo) talvez despues, sea capaz de evitar la vuelta a ti. Mientras tanto y aunque ya no veas las palabras, seguiré y seguiré vomitando verdades en el unico lugar del que se me ha permitido existir en tu vida, el virtual, el falso, el de los pensamientos, el de los sueños, el que no existe, como nuestros hijos jugando a la pelota descalzos y semi desnudos en una tierra libre de males.





