Lobo herido.
El Lobo vuelve herido. Ahora compruebo que el dolor se traspasa, que siempre está ahí de una forma u otra, que simplemente se mueve de arriba a abajo, de dentro a fuera.
Hay situaciones que hacen replantearse muchas cosas... un tonto esguince en un tobillo débil puede ser suficiente.
Antes de seguir con mis insignificancias... tengo que enviar desde aquí mi escaso aullido y todo mi ánimo animal a todos los afectados del accidente de Valencia. Poco más puedo hacer.
Yo, por mi parte, vuelvo, una cicatriz más, por suerte no muy grave. Dicen que cada perro se lama sus heridas. Eso hago con las mías.
Sin quedar airado,
sin recordar lo que fui, y,
si la contradicción es admisible,
bandoneando mis pasos,
sigo volviendo directrices mis condiciones.
Encuentro el ritmo entre el césped y la raíz,
tras el metrónomo de cada chasquido de mis pasos,
bandoneados ya sin remedio.
Una alegría enorme porque se reconoce mi trabajo y mi esfuerzo.
Llegar al límite de la inmortalidad
y que pase el tiempo más despacio.
Es todo lo que pido.
Saludos a tooooodos (los 4, jejee) que me leeis, ahora volveré más a menudo por estas páginas.
Oyendo: Ana Carolina - Garganta (en vivo). Porque no hay nada mejor que una garganta que se entrega.
"Vengo de madrugada a perturbar tu sueño, como un perro sin dueño me pongo a ladrar...". Auuuuuu!





