Cambio de Planes
"No tengo nada en la cabeza, a no ser el cielo;
No tengo nada por zapatos, a no ser mis pasos".
A.C.

¿Espectacular?
Hoy tomo palabras de la boca de Rosa María Calaf, para tan sólo plantear unas cuestiones...:
Varía el color de la bomba, pero las llamas queman lo mismo. Varían las matrículas, el idioma en las noticias, pero se mantiene el mismo color rojo de sangre, los mismos llantos de niño; familias abiertas, heridas sin fronteras, y sí, las llamas queman lo mismo en tu casa que en la de los demás. Son las mismas lágrimas las que caen, los mismos sueños, cambiados por un "ya no está", por un "no puede ser verdad", y por la misma inútil pregunta de siempre: ¿POR QUÉ?
Es inútil pensarlo. Es inútil siquiera planteárselo.
El terrorismo es matar a una persona para intimidar a un millón, y ahí es donde entra el papel del periodismo, de los medios: No deben jamás comunicar el mensaje del terrorista. No el mensaje, no el motivo, no el objetivo. Porque el mensaje puede ser lícito, incluso se puede estar de acuerdo, pero la forma de actuar no es justificable. Nunca lo es. En Oriente medio, ni los unos son tan malos, ni los otros son tan buenos. Sean quienes sean unos y otros, todos tienen su parte de culpa.
Las prioridades de los informativos deben cambiar. No es lógico dedicar la mitad del tiempo a algo que llaman "deportes" (y que luego en realidad es sólo fútbol). La realidad es mucho más importante que saber en qué playa está entrenando el barça, u otras muchas cosas que no son noticia. ¿Quién decide? El público dice que los programadores. Los programadores dicen que emiten lo que el público quiere ver - Y DE HECHO, VE -. Pero no quiero hablar de cachulis, granhermanos ni similares vergüeñas, que son un insulto a la inteligencia de la gente que callada, rumia la basura que le dan. Por otro lado, si la gente mira esta televisión... no será tan inteligente.
Pero los informativos se están equivocando. Muestran la última película de Disney (¿por qué ésta sí y no otras? ¿esto es información o publicidad?), gastan su tiempo en fútbol, y equivocan sus prioridades respecto a lo que deben hacer: INFORMAR.
Utilizan imágenes que llaman ESPECTACULARES, de niños hambrientos, personas muriendo, mujeres llorando, hombres sufriendo... ¿espectacular? ¿espectáculo? Cualquier cosa menos eso: Estas imágenes pueden ser trágicas, injustas, conmovedoras, tristes, crudas, lamentables... pero no espectaculares. Esto genera el “Síndrome de piedad cansada”. Uno se acostumbra a ver este “espectáculo” todos los días, a la hora de comer, y poco a poco su humanidad va mirando para otro lado... A uno ya no le importan las caras que sufren en televisión, no son reales, están muy lejos... Uno se cansa de ver siempre lo mismo... la piedad no es un sentimiento exclusivo del Hombre.
Esperanza. Jamás el terror podrá vencer a la inocencia, a la esperanza, a la fuerza de la gente. Como ya dije alguna otra vez, a pesar de todo esto, mañana me levantaré y me pondré a ver la tele comiéndome las tostadas.
Esperanza... ¿dónde te metes?
¿Será el Síndrome de la Esperanza cansada?
Varía el color de la bomba, pero las llamas queman lo mismo. Varían las matrículas, el idioma en las noticias, pero se mantiene el mismo color rojo de sangre, los mismos llantos de niño; familias abiertas, heridas sin fronteras, y sí, las llamas queman lo mismo en tu casa que en la de los demás. Son las mismas lágrimas las que caen, los mismos sueños, cambiados por un "ya no está", por un "no puede ser verdad", y por la misma inútil pregunta de siempre: ¿POR QUÉ?
Es inútil pensarlo. Es inútil siquiera planteárselo.
El terrorismo es matar a una persona para intimidar a un millón, y ahí es donde entra el papel del periodismo, de los medios: No deben jamás comunicar el mensaje del terrorista. No el mensaje, no el motivo, no el objetivo. Porque el mensaje puede ser lícito, incluso se puede estar de acuerdo, pero la forma de actuar no es justificable. Nunca lo es. En Oriente medio, ni los unos son tan malos, ni los otros son tan buenos. Sean quienes sean unos y otros, todos tienen su parte de culpa.
Las prioridades de los informativos deben cambiar. No es lógico dedicar la mitad del tiempo a algo que llaman "deportes" (y que luego en realidad es sólo fútbol). La realidad es mucho más importante que saber en qué playa está entrenando el barça, u otras muchas cosas que no son noticia. ¿Quién decide? El público dice que los programadores. Los programadores dicen que emiten lo que el público quiere ver - Y DE HECHO, VE -. Pero no quiero hablar de cachulis, granhermanos ni similares vergüeñas, que son un insulto a la inteligencia de la gente que callada, rumia la basura que le dan. Por otro lado, si la gente mira esta televisión... no será tan inteligente.
Pero los informativos se están equivocando. Muestran la última película de Disney (¿por qué ésta sí y no otras? ¿esto es información o publicidad?), gastan su tiempo en fútbol, y equivocan sus prioridades respecto a lo que deben hacer: INFORMAR.
Utilizan imágenes que llaman ESPECTACULARES, de niños hambrientos, personas muriendo, mujeres llorando, hombres sufriendo... ¿espectacular? ¿espectáculo? Cualquier cosa menos eso: Estas imágenes pueden ser trágicas, injustas, conmovedoras, tristes, crudas, lamentables... pero no espectaculares. Esto genera el “Síndrome de piedad cansada”. Uno se acostumbra a ver este “espectáculo” todos los días, a la hora de comer, y poco a poco su humanidad va mirando para otro lado... A uno ya no le importan las caras que sufren en televisión, no son reales, están muy lejos... Uno se cansa de ver siempre lo mismo... la piedad no es un sentimiento exclusivo del Hombre.
Esperanza. Jamás el terror podrá vencer a la inocencia, a la esperanza, a la fuerza de la gente. Como ya dije alguna otra vez, a pesar de todo esto, mañana me levantaré y me pondré a ver la tele comiéndome las tostadas.
Esperanza... ¿dónde te metes?
¿Será el Síndrome de la Esperanza cansada?





