Feliz Navidad...... ¿ya?
Pues sí. La Navidad, "fiesta" que se supone que dura (más o menos) desde el 24 de diciembre (cuando nace Jesusito) hasta el 5 de enero (cuando llegan los Reyesitos), parece que en realidad empieza el 20 de noviembre y ya tenemos que empezar a aguantar esos villancicos horribles que ponen en los supermercados.
Empieza el 20 de noviembre porque ya han colocado las miles de luces de Navidad en las calles, lo que unido a las calefacciones, braseros, supondrá otra vez un enorme gasto de energía que trae consigo los tradicionales apagones navideños. Aquí ya van dos. Empieza el 20 de noviembre porque ya se ven esas luces navideñas tan HORTERAS, tan de feria, que dicen FELICES FIESTAS o FELICES NAVIDADES. Y en realidad deberían decir FELIZ NAVIDAD, porque es una sola navidad por año (menos mal), y la culpa de esto la tiene el anuncio del turrón (en estas navidadeeees, turrón de chocolateee...)
Una vez sustituido el tradicional Belén por el puñetero arbolito, una vez jubilados los Reyes Magos por el "trepa" de Papa Noel, y con el chip puesto en ON donde dice que hay que ser feliz "porque sí", ya está todo, ya es Navidad. Ahora todos vamos a comprar regalos, lotería y a dejarnos timar en una fiesta cotillón para empezar bien el año.
Tenemos como resultado este sucedáneo de Navidad, con turrón light, arbolitos de plástico, regalos por obligación, y sin referencia alguna a la religión (que era en principio de lo que se trataba esto, ¿no?).
Y todo esto va a durar un mes y medio.... que el niño Jesús baje y lo vea.
En fin... ya me he desahogado un poco. Es que no soporto el derroche navideño. Aquí han sido 20.000 euros las lucecitas dichosas. La de cosas positivas REALES que se podrían hacer con ese dinero bien empleado.
Convirtamos este final de año en algo bueno, no por trivialidad sino por gusto. No por obligación sino por generosidad.
PD: Propongo echar al fuego navideño los cassettes de "villancicos de supermercado" y sustituirlos por villancicos de calidad, como el piano de George Winston, la voz de Enya en Noche de paz, la de Eva Cassidy en Over the rainbow, o cualquier cosa que suene bien.
Escuchando: Zbigniew Preisner - Do not take another man's wife. (También sirve de ejemplo).
2 años idos
2 años idos... y aprovechados. Se puede vivir mucho en dos años. Cosas buenas, recuerdos amargos, derrotas, algún premio, y un balance positivo, en definitiva.
2 años ya desde que empecé este viaje en la red. Hoy quería recuperar un trozo del primer post de este blog, ya hablando de lobos, y mostrando el blanco y negro que me caracteriza, la cara y la cruz.
"Mañana vuelve a amanecer aunque sea tarde; siempre sale el Sol, incluso cuando no tiene ganas, o cuando le cuesta. Muchas veces le miro, no mucho porque siento cierto apego por mis retinas; y le veo ahí arriba, sin quejarse, siempre con la exactitud que se le supone a un reloj suizo, aunque sea Made in Korea.
Uno de aquellos pinchazos [en el corazón] tuvo la misma sutileza con la que mata el lobo: ninguna. El colmillo rojo al cuello, y el miedo en los ojos que se apagan. Me despedazó desde dentro... aunque solamente fue un aviso. Soy sólo un lobo furtivo, deambulando en busca de algo que matar. He visto al grillo oscuro que conocí cuando era niño; dice que ya no confía en mí, porque no le gustan mis paredes blancas ni mis ojos negros. Me lo he comido, así no tengo que pedirle perdón. Sin embargo, sigo con hambre de sol y de viento. Voy a salir a la calle a comer".
Kaizen, un niño que soñó ser lobo...
Octubre 2004.
Triste y genial herencia
¿Quieres oír una historia triste? Un jovencísimo cantante folk (folk a priori) debuta con un disco a los 19 años y al mismo tiempo tiene un hijo; pero se marcha lejos de él y su madre. Ocho años y un buen puñado de discos después, padre e hijo pasan unas horas juntos tras un concierto, y vuelven a separarse. Unos meses después, este cantante muere de sobredosis con sólo 28 años. Su hijo crece y con 27 años publica un prometedor álbum de debut, elogiado por artistas como Robert Plant, McCartney, Dylan..., y tres años después, muere ahogado en el Río Wolf (Tennessee), con sólo 30 años.

La voz de Tim Buckley era capaz de transmitir con exactitud cualquier estado de ánimo, fantásticamente influida por los grandes crooners del blues y el jazz de su época. Rondaba un rango de cuatro octavas, comparable a grandes figuras conocidas por su versatilidad y virtuosismo vocal, como Freddie Mercury o Bobby McFerrin, o su propio hijo, Jeff Buckley. Sabía elegir el tono preciso, el volumen y la musicalidad adecuados en cada momento.
Enmarcado en el folk-rock americano, Buckley exploró durante toda su carrera otros terrenos como el jazz, la psicodelia o el blues, como podemos descubrir al recorrer su discografía. Podemos comprobar su predilección por elegir palabras para sus canciones, más por su sonoridad que por su significado, como hace, por ejemplo, en “Song of the magician”. Rarezas para la época como “Moulin Rouge” (cantada en francés) expresan su carácter innovador. También podemos leer una especie de carta abierta a su ex mujer y su hijo Jeff en “I never asked to be your mountain”. Hay que destacar la poesía y aparente sencillez de “She is”, la divertida “Peanut man”, la escalofriante “Martha”, con una letra muy emotiva. Buckley deja su voz contenida al máximo en “Phantasmagoria in Two” y en la tristísima “Chase the blues away”. Podemos degustar los cinco temas del disco conceptual “Lorca”, absolutamente entregado a la psicodelia y totalmente anticomercial. Sus temas más conocidos probablemente sean “Morning Glory”, “Sing a song for you” y la joya “Song of the siren”, en la que Buckley hace una interpretación magnífica, evocando al espíritu de “Starsailor” que tenía, y manteniendo la voz casi hasta el infinito... Una de las canciones más emotivas que he escuchado (A destacar la versión que hicieron This Mortal Coil hace años).
Las últimas palabras de Tim Buckley fueron: "Bye bye, baby", pronunciadas -según dicen- con la reminiscencia del "Drifting Blues" de Ray Charles.
((PD: gracias Andaya)).

La voz de Tim Buckley era capaz de transmitir con exactitud cualquier estado de ánimo, fantásticamente influida por los grandes crooners del blues y el jazz de su época. Rondaba un rango de cuatro octavas, comparable a grandes figuras conocidas por su versatilidad y virtuosismo vocal, como Freddie Mercury o Bobby McFerrin, o su propio hijo, Jeff Buckley. Sabía elegir el tono preciso, el volumen y la musicalidad adecuados en cada momento.
Enmarcado en el folk-rock americano, Buckley exploró durante toda su carrera otros terrenos como el jazz, la psicodelia o el blues, como podemos descubrir al recorrer su discografía. Podemos comprobar su predilección por elegir palabras para sus canciones, más por su sonoridad que por su significado, como hace, por ejemplo, en “Song of the magician”. Rarezas para la época como “Moulin Rouge” (cantada en francés) expresan su carácter innovador. También podemos leer una especie de carta abierta a su ex mujer y su hijo Jeff en “I never asked to be your mountain”. Hay que destacar la poesía y aparente sencillez de “She is”, la divertida “Peanut man”, la escalofriante “Martha”, con una letra muy emotiva. Buckley deja su voz contenida al máximo en “Phantasmagoria in Two” y en la tristísima “Chase the blues away”. Podemos degustar los cinco temas del disco conceptual “Lorca”, absolutamente entregado a la psicodelia y totalmente anticomercial. Sus temas más conocidos probablemente sean “Morning Glory”, “Sing a song for you” y la joya “Song of the siren”, en la que Buckley hace una interpretación magnífica, evocando al espíritu de “Starsailor” que tenía, y manteniendo la voz casi hasta el infinito... Una de las canciones más emotivas que he escuchado (A destacar la versión que hicieron This Mortal Coil hace años).
Las últimas palabras de Tim Buckley fueron: "Bye bye, baby", pronunciadas -según dicen- con la reminiscencia del "Drifting Blues" de Ray Charles.
((PD: gracias Andaya)).





