El tiempo detenido...
En el reloj de la esquina
son siempre las doce...
A veces es demasiado temprano
y a veces demasiado tarde.
Carlos Vitale.

Alado y guadaña en mano, el tiempo lo arrasa todo. Sonny.
Tiempo... ¿quien quiere vivir para siempre? ¿quien se atrevería a vivir para siempre? Creo que es mejor ajustar el tiempo a nuestro propio reloj. El tiempo no existe, depende de lo que queramos hacer con él. Pero esto, por supuesto, NO es un consejo, sino una opinión.
Añado palabras confundidas...
tempus fugit
Tiempo, ritmo, ritmo...
elevando mi equilibrio por encima de los ojos,
por fuera de ellos... ejercito
las cadencias oxidadas, conmuevo
los pianissimos, provoco
los allegros (ma non troppo).
Sin quedar airado,
sin recordar lo que fui, y,
si la contradiccion es admisible,
bandoneando mis pasos,
sigo fijo volviendo directrices mis condiciones.
Ritmo, ritmo... ¿tiempo?
sí, lo he encontrado entre el césped y la raiz,
tras el metrónomo de cada chasquido de mis pasos,
bandoneados ya sin remedio.
La tragedia se evidencia, Oriente sube a los espejos,
Oriente esconde sus reflejos
y afronta creyéndose inmortal.
Al otro lado, muerto quedó, y muerto se fue.
Despues, sólo un silencio sofisticado,
y sosiego, sosiego,
un ritmo quedo, un ritmo quedo,
un ritmo yerto.
Resurge al tiempo valiente un horizonte que se sabe eterno.
Se reconoce y resurge al tiempo, bien acompañado,
sobre un colchón etéreo alimentado con fuego por dragones.
Las calles son ahora verdes, las luces oscuras,
y el horizonte... amplio, muy amplio.
Más allá,
la eternidad de una vida breve.
La luz del ánimo inconsolable.
El ánima atemporal.
Y el tiempo, cobarde, que ahora huye.
El tiempo huye.
Tempus fugit.
Kaizen.
son siempre las doce...
A veces es demasiado temprano
y a veces demasiado tarde.
Carlos Vitale.

Alado y guadaña en mano, el tiempo lo arrasa todo. Sonny.
Tiempo... ¿quien quiere vivir para siempre? ¿quien se atrevería a vivir para siempre? Creo que es mejor ajustar el tiempo a nuestro propio reloj. El tiempo no existe, depende de lo que queramos hacer con él. Pero esto, por supuesto, NO es un consejo, sino una opinión.
Añado palabras confundidas...
tempus fugit
Tiempo, ritmo, ritmo...
elevando mi equilibrio por encima de los ojos,
por fuera de ellos... ejercito
las cadencias oxidadas, conmuevo
los pianissimos, provoco
los allegros (ma non troppo).
Sin quedar airado,
sin recordar lo que fui, y,
si la contradiccion es admisible,
bandoneando mis pasos,
sigo fijo volviendo directrices mis condiciones.
Ritmo, ritmo... ¿tiempo?
sí, lo he encontrado entre el césped y la raiz,
tras el metrónomo de cada chasquido de mis pasos,
bandoneados ya sin remedio.
La tragedia se evidencia, Oriente sube a los espejos,
Oriente esconde sus reflejos
y afronta creyéndose inmortal.
Al otro lado, muerto quedó, y muerto se fue.
Despues, sólo un silencio sofisticado,
y sosiego, sosiego,
un ritmo quedo, un ritmo quedo,
un ritmo yerto.
Resurge al tiempo valiente un horizonte que se sabe eterno.
Se reconoce y resurge al tiempo, bien acompañado,
sobre un colchón etéreo alimentado con fuego por dragones.
Las calles son ahora verdes, las luces oscuras,
y el horizonte... amplio, muy amplio.
Más allá,
la eternidad de una vida breve.
La luz del ánimo inconsolable.
El ánima atemporal.
Y el tiempo, cobarde, que ahora huye.
El tiempo huye.
Tempus fugit.
Kaizen.
Comentario:
gracias, por las palabras y por los recuerdos.
Comentario:
Estoy de acuerdo contigo. Kien kiere vivir para siempre?






