Luna Azul
La Luna Azul es la segunda luna llena de un mismo mes.
Tres años después de la última (julio 2004), la Luna Azul vuelve. Pronto vendrá. Será este próximo 30 de junio: cuando la Luna asome por el horizonte y los lobos empiecen a cantarle, la luna será azul.
La Luna Azul se verá en cualquier cielo libre de nubes. Las estrellas cederán su esplendor a Selene en señal de admiración, y brillarán menos esta noche - compruébalo-. La Luna va a mostrarse al mundo tal y como es. No te lo querrás perder. Se presagian diferencias en las cosas cotidianas esa noche. La atracción de la Luna y su magia serán irrefrenables. Las personas serán diferentes, estarán abiertas, receptivas, misteriosas.
Podrás buscar salvación esta noche
podrás ser alguien más.
Querrás ser alguien más.
Querrás ser alguien.
Podrás buscar otras vidas, dentro y fuera de ti.
Tu único enemigo serás tú mismo:
No te lo querrás perder.
Hay un presagio esta noche, presagio de ceniza en la tierra y luz azul en la Luna. Pronto llegará. Búscala con tu mirada curiosa a través de la ventana. Busca un vínculo entre la Luna y tú. Tiene que haberlo: Puede ser la luz, puede ser, simplemente, la complicidad de saberse observado. "Y que la Luna en tu pupila sea una perla flotando en el mar". Síguela por el cielo. Pronto vendrá. No te lo querrás perder.
Encerrado en mi ventana, querré ser pura música capaz de volar, querré liberarme; ser cazador y no presa, querré evadirme en un viaje astral para tocar el polvo lunar...
Quiero, eso lo sé, convertirme en marinero del cielo en esta noche de Luna Azul; y si decido buscar la salvación, o ser alguien distinto, o dejarme llevar, o simplemente fluir, seré libre bajo el poder mágico de una Luna tan azul.
Y si decido reinventarme y volar, si decido dejarme acunar en el sublime placer de la insensibilidad... sólo por esta noche y a través de este pensamiento pasajero, por una noche seré marinero del cielo.
Si decido dejar de ser lobo sombrío, desarmándome de valor, avergonzado no podré mirar a la Luna, y tendré que hacerme eco de mi propio aullido estéril, hasta recordar que mis actos son quienes me definen. Actos de un teatro inconcluso, sin final determinado pero, a fe mía, con un final determinante.
Pronto vendrá, y toda magia de hechicero, bruja o shamán no podrá compararse a la que se extenderá desde la Luna por cada rincón debajo del cielo, igual que el viento.
Confío mi independencia, mi condición y mi esencia, a una repentina luz azul que no ha venido para quedarse.
De la Luna quedará...
un corazón roto.
De mí quedará...
un lobo sombrío.
Y nada más.





