Proyección Animal de la Muerte (I)
Lechuza blanca.
La lechuza blanca abandona el bosque y sobrevuela la ciudad; en vuelo parece de un marfil elástico. Cuando se posa sobre un alféizar, hasta el silencio calla, y los gatos callejeros esconden sus ojos verticales. La luz no se apaga: se desvanece.
Avanza hasta la cama del enfermo y se detiene a sus pies. Con ojos fijos, gira la cabeza hasta coincidir con el lugar en el que yace el moribundo y, en el momento en que sus ojos parpadean, el anciano ya es historia, ya es nada. Dicen que algunos niños pueden verla.
La lechuza blanca mantiene fija su mirada de mar profundo, como asegurándose de que está hecho, y luego desaparece en la nieve. Todo es sencillo, breve, y definitivo.






